Qué es la falta de respeto

Una falta de respeto puede destruir relaciones, incluso aquellas que parecían estar consolidadas durante años. Quizá alguna vez hayas sentido dentro de ti cierta humillación o cómo invadía tu interior un sentimiento de incerteza emocional después de haber tenido un contacto con otra persona. Es importante saber que el respeto es necesario para las relaciones interpersonales, pero igual de importante es que te lo tengan como tenerlo tú por otros.

Cuando en una relación falta el respeto, la relación entre esas personas se destruye poco a poco. No importa si la relación es de pareja, familiar, profesional o de amistad… Si el respeto desaparece, la relación muere.

Qué es

El respeto es moral y ética. Cuando existe respeto existe el valor hacia los demás, se reconoce su dignidad. El respeto es un reconocimiento de los derechos que son innatos en las personas solo por el hecho de serlo. Aunque también debe existir el respeto por la naturaleza, los animales y la vida en general.

El respeto por tanto, es fundamental para las relaciones humanas y para poder vivir en armonía dentro de una comunidad. El respeto es un derecho y también una obligación, por lo que es necesario que todo el mundo sepa y entienda la importancia que tiene en la vida diaria de las personas. Tienes el derecho de exigir un trato acorde con tu dignidad y también tienes la obligación de ofrecer ese trato a las personas que te rodean.

La falta de respeto tiene muchas caras diferentes ya que se muestra en actitudes, en el lenguaje verbal y no verbal… no todo el mundo trata con respeto a sus semejantes y es importante identificarlo a tiempo, para que, si es necesario se puedan poner límites a las personas que no saben comportarse correctamente. Algunas causas de la falta de respeto entre las personas incluyen:

  • El egocentrismo
  • La soberbia
  • La intolerancia
  • El desprecio
  • La falta de educación
  • La falta de empatía
  • La ausencia de valores
  • La mala convivencia

Cómo afecta la falta de respeto

Si existe falta de respeto en una comunidad, en una familia, en la relación entre amigos… siempre generará conflictos y violencia en los diferentes ámbitos donde se origine el problema. A nadie le gusta que le falten al respeto y por eso, es tan importante que tanto se respete a los otros, como se sepa exigir el respeto hacia uno mismo.

En la sociedad existen demasiados ámbitos donde existe falta de respeto como por ejemplo: la violencia doméstica, la violencia en las escuelas, la violencia familiar, agresiones aleatorias solo para mofarse de los demás, la manipulación, la humillación, la explotación laboral, las mentiras, la conducción temeraria, las conductas incívicas, etc.

Todas estas conductas generan malestar en las personas afectadas, sentimientos de resentimiento, de querer venganza hacia el otro, sentimientos de indefensión aprendida… dependerá de la personalidad de la persona afectada que se originen unos sentimientos u otros, pero en ningún caso los sentimientos son positivos.

Cómo evitarla en cuatro pasos

Si te faltan al respeto es necesario que ponlas límites y que te protejas de la agresión directa o indirecta que conlleva la falta de respeto hacia tu persona. No tienes que soportar que otras personas intenten humillarte o que simplemente no sepan cómo tratarte respetuosamente. Aunque es cierto que no puedes controlar el comportamiento los demás, sí puedes poner límites y establecer consecuencias cada vez que ocurra.

El primer paso es NO normalizar la falta de respeto y mucho menos en las relaciones de poder. Por ejemplo, nunca permitas que un jefe te falte al respeto solo porque es tu jefe, ¡nadie debe faltar el respeto a nadie! No tienes que “aguantar” a nadie que no sepa respetarte. Ten esos límites bien marcados en tu vida.

El segundo paso es saber qué toleras y que no toleras en la relación con los demás. Tanto con tus familiares, como con tus amigos o compañeros de trabajo. Haz un esfuerzo para saber cuándo sientes que otra persona está rebasando unos límites que te hacen sentir incómodo/a. Tu cuerpo siempre te avisa de cuando otra persona no te está teniendo el respeto que mereces, por lo que debes escuchar a tu cuerpo cuando te habla para poder ser consciente de lo que ocurre.

El tercer paso es recordar que nadie es superior a nadie y por eso, nadie tiene el derecho de herirte o lastimarte de alguna manera. No le des el poder a otras personas para que sean capaces de faltarte al respeto y lastimarle, el respeto más poderoso que existe y el que marcará el respeto que los demás te tendrán, es el respeto que te tengas a ti mismo/a.

El cuarto paso consiste en poner límites a las personas para que sepan que deben respetarte. Si alguien te hace sentir mal, no silencies tu malestar porque comenzarías a envenenarte. No consientas las conductas indeseables de los demás porque entonces pensarán que pueden hacerlo. Trabaja tu aseritividad para poder decir con buenas palabras y sin necesidad de herir a nadie que hay comportamientos que no toleras y que deben respetar. Si esa persona no cambia su comportamiento hacia ti, muestra respeto hacia ti y aléjate de esa persona que solo es tóxica para ti.

Todo el mundo merece respeto

Todo el mundo merece respeto y si no lo crees así, entonces será importante que comiences a trabajar tu escala de valores. Si crees que los otros no merecen respeto es porque muy probablemente tampoco creas que tú también lo mereces o quizá, no sabes cómo hacer que te respeten o no sabes respetarte a ti mismo. Para que exista respeto en tu vida, debes comenzar contigo mismo/a.

No merece que nadie te falte al respeto en ningún momento de tu vida. Tienes que plantearte si es mejor cargar con dolor en apariencia de sonrisa o asumir lo que está ocurriendo y no permitir que otros sobrepasen los límites que causan una falta de respeto. Merece la pena que comiences a respetarte a ti mismo y que no permitas que otros pasen esa línea imaginaria pero que es tan importante tener en cuenta. Del mismo modo, es imprescindible que tú también sepas dónde está esa línea en la vida de los demás para que no la pases. Ellos merecen el mismo respeto que tú.

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