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Ser muy sensible es perjudicial para la salud

Pongamos que eres una persona extremadamente sensible.

Te diré que tienes muchas probabilidades de sufrir en la vida a no ser que utilices esa sensibilidad de manera inteligente. ¿Cómo se puede hacer esto?

Estableciendo un límite, una barrera.

Te preocupas más de los demás que de ti misma/o, siempre te toca ceder… ¿por qué? Por no molestar al prójimo o, peor aún, por buscar aceptación social.

Te implicas demasiado en los problemas de los demás, de verdad los sientes como tuyos. Esto último es admirable pero es perjudicialmente nocivo para tu salud mental.

Establece un límite en el que te sientas cómoda/o diciendo “basta ya, primero soy yo”. Suena egoísta ¿verdad? Sin embargo, tienes que establecer unos límites y mirar un poco más por ti misma/o.

Implícate… pero hasta cierto grado.

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