Síndrome de Reiter — Definición, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Las artritis reactivas son un tipo de espondiloartritis, que se manifiestan como una consecuencia de un proceso infeccioso. Uno de sus tipos más frecuentes es el síndrome de Reiter, en el cual el reumatismo va acompañado de inflamación ocular y a nivel genital. En el siguiente artículo se explica en qué consiste esta enfermedad, con las causas que le dan origen, los síntomas y criterios empleados para su diagnóstico, y el tratamiento para el alivio de los mismos.

¿Qué es el síndrome de Reiter?

El síndrome de Reiter es una respuesta inmunológica del organismo como resultado de una infección previa, intestinal o genital, cuyos principales rasgos son la uretritis y la artritis. Debido a que se manifiesta como una reacción ante una infección microbiana, se le denomina también como artritis reactiva.

Fue descrito por primera vez en el año 1916, por el médico Hans Reiter, a quien debe su nombre; este trabajaba como higienista en las tropas alemanas durante la Gran Guerra. Aunque en el año 1918 fue presentada nuevamente por  Leroy y Fiessinger, ante un caso juvenil.

El síndrome de Reiter es una enfermedad reumatológica, perteneciente al grupo de las espondiloartropatías seronegativas. Estas son afecciones caracterizadas por artritis inflamatorias de carácter crónico, con afecta de forma asimétrica la columna vertebral, a una o varias articulaciones de las extremidades del cuerpo, y por su asociación con la presencia del antígeno de histocompatibilidad B-27 (HLA-B27+). El término seronegativo se debe al resultado negativo de las pruebas serológicas aplicadas en ellas.

Por lo general, en los adultos se manifiesta como una complicación posterior a un proceso infeccioso, en su mayoría, por contagio sexual. En las mujeres y en niños, en cambio, es más frecuente que se dé como resultado de infecciones gastrointestinales.

En lo que respecta a su epidemiología, el síndrome de Reiter se presenta en aproximadamente 5 de cada 100.000 habitantes, y afecta de manera predominante al sexo masculino. Se manifiesta con frecuencia en la adolescencia y la adultez, mientras que es muy raro en niños.

Síntomas del síndrome de Reiter

El síndrome de Reiter, como ya se explicó, tiene origen en una infección gastrointestinal o venérea. Si el paciente lo ha desarrollado, los síntomas de éste no se manifestarán de manera conjunta con los de las infecciones, y su diagnóstico en este punto sería bastante complejo. Es entre la tercera y cuarta semana, luego de la infección, que se manifestarán los siguientes síntomas:

a) Síntomas locomotores: Las manifestaciones osteoarticulares componen el principal síntomas del síndrome de Reiter, y se presentarán en sus dos formas, sin distinción de sexo. Consisten en artritis en las cuatro extremidades, aunque con mayor predominio en las inferiores. Alrededor del 50% de los afectados, podrían tener una reincidencia en ella, sin embargo, existirán casos en los que esta será persistente.

A menudo la artritis va acompañada de otros síntomas, como los siguientes:

  • Sacroilitis.
  • Espondilitis.
  • Tendinitis aquílea.
  • Entesitis plantar.
  • Dactilitis.

b) Síntomas genitourinarios:

En la forma postdisentérica, se pueden manifestar de manera simultánea a las manifestaciones osteoarticulares. Consiste en una uretritis caracterizada por dificultad para orinar, dolor, escozor y exudación purulenta a veces.

  • En el hombre la uretritis es el síntoma más representativo, acompañado de protatitis (inflamación de la próstata).
  • En la mujer puede presentarse cervicitis (inflamación del cuello uterino), cititis y también uretritis, aunque en este caso su diagnóstico sea más complejo.

c) Síntomas oculares: Rara vez se manifiestan como un síntoma inicial de la enfermedad, y son más frecuentes en los casos crónicos (alrededor de un 15%). Se presentan como:

  • Hemorragias intraoculares.
  • Uveítis anterior.
  • Neuritis óptica (inflamación del nervio óptico).

d) Síntomas a nivel de las uñas, mucosas y piel:

  • En las uñas: psoriasis, estrías, engrosamiento y depresiones en la superficie de las uñas.
  • En las mucosas: Tanto en la boca como en los genitales, pueden presentarse úlceras sin dolor. Entre el 20 y 50% de los casos masculinos se producen vesículas y erosiones en el glande.
  • En la piel: Los síntomas se presentan mayoritariamente en la piel de las extremidades, placas eritematosas y descamativas, en especial en las palmas de las manos y la planta de los pies,

e) Síntomas cardiovasculares: Se pueden presentar arritmias cardíacas como:

  • Bloqueos cardíacas.
  • Palpitaciones.
  • Inflamación de la válvula aórtica (aortitis).
  • Inflamación del pericardio (pericarditis).

f) Síntomas neurológicos: Los síntomas a nivel neurológico son muy reducidos, presentándose en apenas el 1% de los casos. Pueden manifestarse como neuritis (inflamación de los nervios), meningitis y meningoencefalitis.

La primera manifestación del síndrome suele durar de 2 a 6 meses, aunque se han registrado casos en los que se ha extendido hasta 1 año. Luego de esto, los síntomas descritos desaparecen por espacios de 5 años, hasta que reinciden nuevamente, aunque a nivel genital estos suelen menos intensos. La artritis es el síntoma más persistente, el cual puede durar entre meses y años, aún después de la desaparición de las otras manifestaciones.

Cerca del 50 % de los pacientes que padecen esta enfermedad, desarrollan algunas discapacidades permanentes. Entre las complicaciones más frecuentes ligadas a esta enfermedad se encuentran:

  • Pericarditis.
  • Miocarditis.
  • Bloqueo auriculoventricular.
  • Insuficiencia aórtica.

Causas del síndrome de Reiter

A pesar de que se desconoce aún en la actualidad la etipatogenia de la enfermedad, se ha constatado que tiene un marcado carácter genético. De hecho, entre el 60 y 90% de los casos de síndrome de Reiter se ha comprobado la presencia del gen HLA-B27. De este porcentaje, el 25% de los casos HLA-B27 positivos surge a raíz de una infección intestinal; y menos del 1% es HLA-B27 negativo. Esto plantea que el origen de la enfermedad no está ligado únicamente a la presencia del gen, a pesar de que esta predisponga al individuo a la infección por determinadas bacterias.

Es importante señalar que la artritis reactiva no es una afección que contagiosa, pero los microorganismos que la ocasionan se pueden transmitir a través de alimentos contaminados y por vías genitales.

De acuerdo a lo expuesto hasta el momento, los factores de riesgo para el desarrollo de esta afección son:

  • Edad: La mayoría de los casos corresponden a hombres entre los 20 y 40 años de edad, siendo la media los 34 años.
  • Sexo: Los hombres se encuentran más propensos a desarrollar la enfermedad por transmisión sexual, y en las mujeres, aunque se manifiesta en menor medida, la artritis reactiva se puede presentar más debido a la ingesta de alimentos contaminados.
  • Herencia genética: Aunque esto no signifique necesariamente que una persona que lo posea vaya a desarrollar el síndrome de Reiter, la presencia del antígeno HLA-B27 en su constitución genética aumenta las probabilidades de padecerlo.
  • Síndrome de inmunodeficiencia adquirida: El síndrome de Reiter se presenta con frecuencia en pacientes infectados con el virus de inmunodeficiencia adquirida, VIH, siendo así una de las complicaciones reumatológicas más resaltantes.

Tipos de síndrome de Reiter

La infección que da origen a esta enfermedad, puede ser ocasionada por una variedad de microorganismos. Por tanto, dependiendo del mecanismo de entrada de los mismos, existen dos tipos de síndrome de Reiter:

  • SR post disentérico: El síndrome de se desarrolla luego de una infección en el tubo digestivo, la cual puede ser ocasionada por microorganismos tales como Yesernia, Salmonella, Shigella o Campylobacter. La forma postdisentérica inciden igual tanto en hombres como en mujeres.
  • SR post venéreo: En este caso, la enfermedad surge como resultado de una infección genitourinaria. Esta puede originarse por agentes como Chlamydia, gonococos y Ureaplasma. Esta forma es más frecuente en los hombres, aunque esto puede deberse a la dificultad del diagnóstico en mujeres, debido a la ausencia de síntomas genitales.

Diagnóstico del síndrome de Reiter

Diagnóstico clínico:

El diagnóstico del síndrome de Reiter es principalmente clínico; esto quiere decir que se prestará especial atención a los síntomas que presente el paciente. No obstante, se tomará en cuenta la presencia de infección durante semanas antes que estos se manifestaran, y de igual forma, la actividad sexual, aunque muchas veces no se logran diferenciar si el contagio fue por vía sexual o por alimentos. Su origen es clínicamente indistinguible, puesto que entre el 15 y 80% de los pacientes presenta afecciones a nivel genital.

La fase del diagnóstico también constará de diferentes pruebas para descartar otras afecciones con sintomatología similar. Entre ellas están la artritis psoriásica, artritis reumatoide, el síndrome de Behçet, la enfermedad de Lyme, la espondilitis anquilosante, la fiebre reumática, y la infección gonocócica diseminada.

En casos de síndrome de Reiter Juvenil, el diagnóstico se llevará a cabo en base a los siguientes criterios:

  • Edad escolar y adolescencia, sin experiencia sexual.
  • Sexo, predominio del sexo masculino.
  • Origen postdisentérico.
  • Uretritis.
  • Artritis asimétrica, con predominio en las extremidades inferiores.
  • Presencia de síntomas oculares agudos.
  • Lesiones leves en la piel y en las mucosas.
  • Líquido sinovial estéril.

Análisis de sangre:

A través de los exámenes de sangre se pueden determinar infecciones, de acuerdo a los valores que se encuentren alterados. Esto, en base al tiempo posterior en que se presenten los síntomas característicos del síndrome, será de gran ayuda para el diagnóstico.

Velocidad de sedimentación globular elevada (VSG):

Conocida también como la eritrosedimentación, es una prueba de laboratorio empleada para medir la velocidad con la que sedimentan los glóbulos rojos presentes en la sangre. Los valores elevados de la misma no están ligados a ninguna enfermedad específica, pero son un indicio de procesos inflamatorios, como es el caso de la artritis reactiva. Cerca de la mitad  de los pacientes que padecen el síndrome de Reiter, presentan la velocidad de sedimentaci{on globular elevada.

Proteína C reactiva (PCR):

Esta prueba es muy útil para la comprobación de los síntomas de inflamación, puesto que los niveles altos de la proteína C reactiva se deben precisamente a procesos inflamatorios.

Reacción en cadena de la polimerasa:

Es un método empleado de manera selectiva, según sea el caso, para la identificación del microorganismo causal. Por medio de la reacción en cadena de la polimerasa se pueden localizar fragmentos del microbio en las articulaciones del paciente. Su aplicación es bastante costosa, y por ello se realiza casi de manera exclusiva en laboratorios de centros investigativos.

Pruebas de imagen:

Otras pruebas que pueden aportar información valiosa para el diagnóstico del síndrome de Reiter son las  radiografías de las articulaciones implicadas, en las que, en presencia de la enfermedad, se observarán algunos de los síntomas osteoarticulares mencionados, como la sacroilitis asimétrica y unilateral, y una espondilitis similar a la artritis psoriásica.

Pruebas del líquido sinovial:

Se emplean para el descarte de artritis séptica. En el líquido sinovial de las articulaciones afectadas, la concentración de glucosa está disminuida en un 50% en caso de padecer síndrome de Reiter.

De igual forma, se pueden realizar muchas otras pruebas basadas en la medición de otros parámetros asociados a los síntomas inflamatorios característicos de la artritis reactiva, como los análisis de orina.

Tratamiento y pronóstico del síndrome de Reiter

Aún no existe un tratamiento concreto para el alivio de esta afección. Hasta el momento, se emplean diferentes medicamentos para el alivio de los diferentes síntomas que afecten al paciente. Se tomará en cuenta, siempre que sea posible, el tipo de microorganismo que de origen a la enfermedad. Por lo general, se emplean medicamentos indicados para el alivio de infecciones por clamidias, durante largos períodos, puesto que muchos especialistas aseguran que reducen notablemente la uretritis, y en algunos casos hasta logran eliminarla. Un ejemplo de este tipo, puede ser tetraciclina o eritromicina durante 3 meses seguidos. No obstante, a pesar de ello, los fármacos para clamidias logran tener efecto alguno sobre la artritis.

El tratamiento del síndrome de Reiter consiste principalmente en el empleo de fármacos antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINE, por sus iniciales. Entre ellos, los más comunes son indometacina y tolmetin. Si el paciente no presenta mejoría ante los AINE, entonces se puede indicar el tratamiento con sulfasalazina.

En lo que respecta a su pronóstico, es relativamente incierto. Algunos pacientes presentan mejorías en un plazo de seis meses, desde el inicio del tratamiento, sin embargo, también se observa en otros casos la recurrencia de los síntomas osteoarticulares principalmente, cutáneos, oculares y por último, cardiovasculares.

A pesar de los molestos signos que la caracterizan y de la reincidencia de los mismos, esta artritis reactiva cuenta con un tratamiento que puede aliviarlos en la mayoría de los casos. Esperamos que este artículo haya sido de tu agrado, y si te interesa conocer sobre otros síndromes, te invitamos a consultar otras entradas de esta página, donde conseguirás información útil y de calidad.


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