Es posible que te suene el nombre de Tales de Mileto, porque aunque viviĂ³ y muriĂ³ hace mucho tiempo, dejĂ³ un gran legado para la humanidad. Exactamente viviĂ³ y muriĂ³ entre los años 624 y 546 a.C. Fue filĂ³sofo, matemĂ¡tico, geĂ³metra, fĂsico, astrĂ³nomo y legislador de la Antigua Grecia.
Sus pensamientos nos han llegado hasta nuestros dĂas gracias a los grandes historiadores de la AntigĂ¼edad que lo citan. Se le conocĂa como un filĂ³sofo de la naturaleza. Él, con otro grupo de pensadores griegos querĂan entender el origen del cosmos.
A continuaciĂ³n vamos a dejarte las frases de Tales de Mileto que nos han llegado hasta nuestros dĂas. Sin duda, es un gran tesoro de la historia que merece la pena atesorar, pues son pensamientos de hace miles de años… ¡y que a dĂa de hoy aĂºn nos sorprenden!
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.
Busca siempre un quehacer; cuando lo tengas no pienses en otra cosa que en hacerlo bien.
La esperanza es el Ăºnico bien comĂºn a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aĂºn.
El agua es el principio de todo.
Lo mĂ¡s difĂcil en la vida es conocerse a sĂ mismo.
El pasado es cierto, el futuro oscuro.
AĂsla tu persona en tu mundo interior y reflexiona sobre el sistema del universo.
Todas las cosas son de agua, y todas las cosas se disuelven en agua.
La cosa mĂ¡s difĂcil es conocernos a nosotros mismos; la mĂ¡s fĂ¡cil es hablar mal de los demĂ¡s.
Lo mĂ¡s grande es el espacio, porque lo encierra todo.
Muchas palabras nunca indican sabidurĂa.
El placer supremo es obtener lo que se anhela.
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.
El tiempo es la mĂ¡s sabia de todas las cosas; porque trae todo a la luz.
Una multitud de palabras no es prueba de una mente prudente.
Si la envidia es natural en los hombres, mejor que ocultes tu prosperidad y asĂ evitarĂ¡s provocarla.
La belleza no dimana de un cuerpo hermoso, sino de las bellas acciones.
Si buscas una buena soluciĂ³n y no la encuentras, consulta al tiempo, puesto que el tiempo es la mĂ¡xima sabidurĂa.
Nada es mĂ¡s antiguo que Dios, porque nunca fue creado; nada mĂ¡s hermoso que el mundo, es el trabajo de ese mismo Dios; nada es mĂ¡s activo que el pensamiento, ya que vuela sobre todo el universo; nada es mĂ¡s fuerte que la necesidad, porque todos deben someterse a ella.
Estoy agradecido a mi destino por tres cosas; por haber nacido humano, por haber nacido hombre no mujer, por haber nacido heleno no bĂ¡rbaro.
El trabajo aumenta la virtud. El que no sabe cultivar las artes, trabaje con la azada.
Lo mĂ¡s fuerte es la necesidad, porque domina todo.
Lo mĂ¡s veloz es el entendimiento, porque corre por todo.
QuebrantarĂ¡ asĂ la lengua de los charlatanes.
Si buscas una buena soluciĂ³n y no la encuentras, consulta al tiempo, puesto que el tiempo es la mĂ¡xima sabidurĂa.
Cuida tus palabras; que ellas no levanten un muro entre ti y los que contigo viven.
Evita hacer lo que se puede culpar a otros por hacer.
Colocando tu palo al final de la sombra de la pirĂ¡mide, hiciste con los rayos del sol dos triĂ¡ngulos, y asĂ demostraste que la pirĂ¡mide (altura) era para el palo (altura) como la sombra de la pirĂ¡mide a la sombra del palo.