El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, mÔs conocido como TDAH, ha estado tradicionalmente ligado a la infancia y al rendimiento escolar. Sin embargo, cada vez son mÔs los adultos que acuden a consulta buscando respuestas a dificultades que arrastran desde pequeños. En España se estima que un 6,8% de los menores y adolescentes padecen este trastorno, mientras que la prevalencia en la población adulta se sitúa entre el 3% y el 4%, según datos de especialistas consultados. Estas cifras confirman que una parte significativa de los afectados continúa conviviendo con el trastorno mÔs allÔ de la adolescencia, aunque muchos de ellos nunca han recibido un diagnóstico formal.
Los expertos señalan que los casos detectados en la edad adulta no son nuevos, sino que corresponden a personas que en su infancia no fueron diagnosticadas. Hace décadas los criterios de evaluación dejaban fuera a muchos menores, especialmente a aquellos que no mostraban un comportamiento disruptivo en clase. Como resultado, miles de personas han llegado a la madurez afrontando las exigencias laborales y personales sin entender el origen de sus obstÔculos. La doctora Mercedes Loro, psiquiatra del Hospital Universitario de Guadalajara, explica que «cada vez hay mÔs información entre los psiquiatras de adultos para diagnosticarlo, aunque continúa siendo un problema infradiagnosticado».
Los sĆntomas del TDAH en la edad adulta

La forma en que se manifiesta el TDAH cambia con los aƱos. En los adultos, la hiperactividad fĆsica de la niƱez tiende a interiorizarse y se convierte en una sensación constante de impaciencia, agotamiento mental y frustración. La psiquiatra Juncal Sevilla, experta en TDAH y autora del libro āTDAH de la lucha a la estrategiaā, seƱala que los sĆntomas son los mismos que en la infancia āimpulsividad, desregulación emocional, inatenciónā pero se expresan de manera distinta debido a la influencia del entorno y las responsabilidades adquiridas. Ā«Cuando somos adultos, los sĆntomas te entorpecen mucho mĆ”s en tu dĆa a dĆa porque ya cuentas con obligaciones laborales y familiaresĀ», afirma.
Entre las manifestaciones mĆ”s frecuentes destacan la desorganización en mĆŗltiples Ć”mbitos de la vida, la dificultad para gestionar el tiempo y cumplir plazos, los olvidos recurrentes y la impulsividad, que puede ser verbal āal intervenir de forma precipitadaā o financiera, mediante gastos no planificados. Muchas personas con TDAH tambiĆ©n experimentan hiperconcentración en temas que les interesan, enfocĆ”ndose de manera extrema, asĆ como cambios de humor frecuentes que interfieren en la estabilidad personal y laboral. La doctora Loro aƱade que Ā«son personas con historias vitales de trabajos fallidos, olvidos constantes o conflictos con jefes y compaƱerosĀ».
Un diagnóstico que llega tarde, pero llega

El diagnóstico en la edad adulta suele producirse despuĆ©s de aƱos de dificultades. Un fenómeno frecuente es que los padres, a raĆz del diagnóstico de sus hijos, se sientan completamente identificados y pidan consulta para ellos mismos. Esto tiene una base cientĆfica: el trastorno tiene un componente hereditario que ronda entre el 70% y el 80%, similar al de la esquizofrenia, segĆŗn apunta la doctora Loro. Al conocer la historia clĆnica del menor, muchos adultos reconocen las mismas dificultades que experimentaron en su propia niƱez y que siguen marcando su vida.
AsĆ le ocurrió a SofĆa Robles, una joven cĆ”ntabra que fue diagnosticada a los 23 aƱos, y a Andrea Jorde, que lo supo a los 27. Ambas relatan cómo vivieron con una sensación de quedarse paralizadas ante tareas aparentemente sencillas, como enviar un correo o realizar un trabajo universitario. Ā«Entras en la vida adulta y yo me encontrĆ© haciendo aguas por todas partesĀ», explica SofĆa. Ambas recibieron terapia para ansiedad y depresión antes de que se identificificara la causa real de su malestar, descartando otros trastornos como la dislexia. En Cantabria, se estima que unas 6.000 personas tienen TDAH, y cada vez son mĆ”s las mujeres que piden orientación, ya que el infradiagnóstico afecta especialmente al gĆ©nero femenino.
La psiquiatra Juncal Sevilla describe el momento del diagnóstico como una Ā«luna de mielĀ» que reconcilia a la persona consigo misma. Ā«Saber quĆ© te pasa ya es terapĆ©utico en sĆ, y la medicación te ayuda mucho en el control de las emociones o de la procrastinaciónĀ», seƱala. Sin embargo, advierte que despuĆ©s llega la fase de terapia, donde hay que trabajar la autoestima y las vivencias traumĆ”ticas acumuladas. Ā«El TDAH no se cura; se aprende a convivir con Ć©lĀ», resume.
Tratamiento y estrategias para el dĆa a dĆa

El abordaje del TDAH en adultos es multimodal. La doctora Loro explica que debe combinar psicoterapia y tratamiento farmacológico: la terapia ayuda a gestionar emociones, controlar impulsos y mejorar la planificación, mientras que la medicación permite centrarse y mejorar la concentración. «Cuando el tratamiento se ajusta correctamente, las mejoras se notan en todos los Ômbitos de la vida del paciente: en su familia, en el trabajo y en su bienestar personal. Es uno de los tratamientos mÔs agradecidos», afirma.
MÔs allÔ de la medicación, los especialistas insisten en la importancia de adoptar estrategias prÔcticas, como el uso de autoinstrucciones para organizar el pensamiento. Juncal Sevilla propone tres pilares fundamentales: aceptar el diagnóstico como un proceso que lleva tiempo y que implica despedirse de la persona que se ha sido hasta ahora; crear un entorno adaptado a las necesidades, aprendiendo a pedir ayuda sin vergüenza; y aplicar estrategias concretas para la regulación emocional, la procrastinación y el orden, siempre personalizadas. «Vas a tener que cambiar algunos esquemas aprendidos y romper muchos prejuicios que te han impedido superar obstÔculos», advierte.

La doctora Loro subraya que nunca es tarde para buscar ayuda. «Aunque tengas 50 años, si crees que tu vida puede mejorar, merece la pena probar. Es un trastorno que, bien tratado, puede cambiarte la vida». Los expertos coinciden en que el TDAH en adultos no es una moda ni una excusa, sino una condición real del neurodesarrollo que merece ser reconocida y atendida. Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado, muchas personas logran dejar atrÔs la sensación de fracaso y empezar a gestionar su vida de forma mÔs eficaz.

El TDAH en adultos es una realidad que afecta a miles de personas en EspaƱa, muchas de las cuales han pasado dĆ©cadas sin saber por quĆ© ciertas tareas cotidianas les resultaban tan difĆciles. La combinación de una mayor conciencia social, la mejora en la formación de los profesionales sanitarios y la existencia de tratamientos eficaces estĆ” permitiendo que cada vez mĆ”s adultos reciban un diagnóstico y un apoyo adecuados. Reconocer las seƱales, buscar orientación profesional y aplicar estrategias adaptadas puede marcar la diferencia entre sobrevivir al trastorno y aprender a convivir con Ć©l de forma plena.
