5 técnicas fáciles de relajación para niños

Los niños tienen que aprender a reconocer y manejar sus emociones, ya que esto es fundamental para su buen desarrollo físico como emocional. Los niños pueden tener miedo a la oscuridad, pueden tener problemas con compañeros de la escuela, la presión por las calificaciones… cada niño puede experimentar sus propios miedos, ansiedades o incluso estrés, por eso, además de reconocer estas emociones también es necesario que sepa cómo manejarlos y que los sentimientos negativos no se apoderen de él.

Para que tus hijos aprendan a estar bien consigo mismos y con estos sentimientos de ansiedad o estrés, puedes enseñarles algunas técnicas de relajación para que tengan las estrategias adecuadas para poder manejar estos sentimientos. Se sentirán más tranquilos y confiados porque tendrán las herramientas suficientes para controlarse y además, les ayudará durante toda su vida.

La relajación y la meditación regulares pueden ayudarlos a ser más resilientes emocionalmente y tener una mente más tranquila. Con estos ejercicios simples para relajarse podrán aprender a controlar sus emociones, tanto positivas como negativas. Estas técnicas de relajación podrán ayudar a los niños con problemas para dormir, problemas de conducta, dificultad para concentrarse, ansiedad y baja autoestima.

Dependiendo del niño, algunas técnicas pueden funcionar mejor que otras, tendrás que pensar cuáles pueden ir mejor a los niños a los que quieres enseñar estas técnicas. Intenta enseñarle a tu hijo una o dos de las siguientes técnicas para comenzar pensando cuál le iría mejor según su edad y características personales, después puedes añadir más para que tu hijo escoja la técnica que más le guste o con la que se sienta más a gusto haciéndola.

El interruptor de la calma

Para encontrar y crear el ‘interruptor de la calma’ es necesario que el adulto guíe al niño en este proceso mental para que aprenda cómo es y dónde está el interruptor de la calma. Con la guía adecuada y un ambiente tranquilo, tendrás que decir lo siguiente:

Recuerda un momento en el que te sentiste tranquilo y en paz, puedes ser un día de vacaciones en la playa, cuando lees un libro o cuando disfrutas de un abrazo de una persona a la que quieres mucho. Haz que tu mente viaje a ese lugar e imagina que estás allí. Mira lo que viste, escucha lo que oíste y recuerda lo bien que te sentiste. Cuando pienses en la memoria, prueba y haz que los colores en la memoria sean más brillantes y haz que los sonidos sean más fuertes.

Ahora, aprieta el dedo pulgar y el índice con la mano derecha mientras piensas con tu memoria tranquila. La próxima vez que te sientas ansioso o preocupado, simplemente aprieta el dedo pulgar y el índice y recuerda en tu memoria ese lugar que te aporta paz. Será el interruptor de la calma y podrás pulsarlo cada vez que lo necesites para sentirte mejor y relajarte.

Respiración profunda

La respiración profunda es una forma efectiva de desacelerar la respuesta natural del cuerpo al estrés. Disminuye la frecuencia cardíaca, disminuye la presión arterial y proporciona la sensación de tener el control de la situación. Esta simple técnica puede ser hecha por cualquier persona, de cualquier edad:

  • Inhala profundamente
  • Mantén la respiración unos momentos
  • Suelta el aire lentamente
  • Repite la respiración profunda hasta que te sientas relajado

Relajación muscular progresiva

La relajación muscular progresiva ofrece una forma maravillosa de aliviar el estrés. Esto se logra al tensar y luego relajar diferentes grupos musculares en el cuerpo. Para hacerlo con niños tendrás que pedir lo siguiente siendo un guía en cada uno de los pasos:

  • Cara. Hay que frotarse la nariz y la frente como si oliera algo apestoso, y luego que la relaje. Repetir tres veces.
  • Mandíbulas. Hay que apretar las mandíbulas con fuerza como si fuera un perro que muerde un hueso, y luego soltad el hueso imaginario y dejad que la mandíbula se suelte por completo. Repetir tres veces.
  • Brazos y hombros. Estirad los brazos hacia delante y luego los eleve por encima de la cabeza y estírese lo más posible. Haga que deje caer los brazos y déjelos sueltos. Repite tres veces.
  • Manos y brazos. Imaginad que estáis exprimiendo una naranja con la mayor fuerza posible con una mano y luego deja caer esa naranja en el suelo y dejad que el brazo y la mano se relajen. Repetir tres veces, y luego cambiad al otro brazo.
  • Vientre. Acostaos sobre la espalda y apretad los músculos del viente tan fuerte como podáis. Después soltad y relajad. Repetir tres veces y hacer la misma técnica de pie y repetir 3 veces también.
  • Pies y piernas. Presionad los dedos de los pies contra el suelo como si los estuvieráis cavando en la arena de la playa. Presionad alternativamente y separadlos lo suficiente para sentirlos en las piernas, y después relajarlos. Repetir tres veces.

Con cada una de estas técnicas, anima a tu hijo a notar lo bien que siente el cuerpo cuando se relaja cada vez. El objetivo es trabajar a través de estos ejercicios para lograr la relajación corporal total.

La técnica del globo

Esta técnica es fácil y va fenomenal para niños con Trastorno con Déficit de Atención e Hiperactividad. El niño tendrá que imaginar que es un globo y tendrá que inspirar muy profundo hasta que llene sus pulmones y note que ya no puede entrar ni una pizca de aire más.

Después tendrá que exhalar el aire muy despacio y repetir el ejercicio varias veces. De esta manera se sentirá mucho más tranquilo  y relajado y podrá usar esta técnica siempre que lo necesite.

La técnica de la tortuga

El niño tendrá que imaginarse que es una tortuga y deberá colocarse en el suelo boca abajo. Después le dirás que el sol está a punto de esconderse y que tiene que dormir. Poco a poco deberá comenzar a encoger sus piernas y sus brazos, muy poco a poco, con la lentitud que predomina en una tortuga. Tendrá que acabar la posición poniéndose debajo de su espalda, con los brazos y las piernas encogidas bajo, como si su espalda fuese el caparazón de la tortuga.

Tendrá que mantenerse en esta posición 3 minutos con los ojos cerrados y respirando tranquilamente, y después, se le dirá que ya es de día y que puede sacar sus piernas y sus brazos muy despacio. Una vez que esté en su posición inicial tendrá que sentarse y comentar cómo se ha sentido.


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