Los acontecimientos de este fin de semana en Francia invitan a realizar esta pregunta. No porque algunos se empeñen en pregonar una guerra de religiones, ni porque desde el fundamentalismo se quiera imponer algunas ideas desde la violencia. La pregunta surge a raíz de lo ocurrido en las redes sociales. #PrayForParis ha sido una de las etiquetas más comentadas en las redes sociales durante estos días. ¿Orar por París tiene sentido?
Desde algunos ámbitos ya se ha probado los beneficios de la meditación y, por tanto, de la oración para las personas.
Entre otras cosas, la oración puede ser beneficiosa porque:


1.- Ayuda a serenarnos.
Nadie hace oración o meditación mientras ejerce una actividad dinámica, sino que generalmente, buscamos un lugar y tiempo apropiado para orar sosegadamente, lo cual actúa como regulador del sistema de estrés y facilita la relajación.
2.- Nos da paz.
Sin atender a ninguna religión ni práctica reglada, la oración es capaz de aportar paz interior, porque ayuda a sentirnos bien; mientras se practica, nos relaja y nos tranquiliza, algo muy necesario en este mundo de tantas prisas.
3.- Nos hace crecer interiormente.
Al realizar oración o meditación nos ponemos en contacto con nuestro interior, con una parte de nuestro ser que, a menudo, descuidamos en favor del físico u otras preocupaciones.
4.- Nos enseña a ser agradecidos.
Una parte de cualquier oración, sin mirar el credo religioso al que pertenece, es la acción de gracias. Por tanto, dar gracias con frecuencia nos vuelve más agradecidos con lo que nos rodea y mejora el carácter.
5.- Nos hace menos egoístas.
En el caso de #PrayForParis o en cualquier otro similar, cuando decidimos orar por otras personas nos preocupamos genuinamente por el prójimo, lo que fomenta el desprendimiento, la solidaridad y el altruismo.
La oración, con todo, ejerce muchos beneficios a las personas, pero a veces se ha relegado a prácticas religiosas regladas y como algo anticuado. Sin embargo, numerosas tradiciones contemplativas proponen la meditación como vía para hallar paz espiritual y bienestar.
Algunos estudios avalan, a través de la neuroteología, los beneficios de la meditación y la oración.
Herbert Benson, un cardiólogo de la Harvard Medical School, estudió a fondo el papel que el sistema nervioso autónomo juega en el proceso de la enfermedad humana.
Benson estableció que el sistema de respuesta al estrés afecta a todo el sistema nervioso. Además, hizo otro interesante descubrimiento: que la meditación con mantras ayuda a relajar el sistema nervioso, a rebajar la presión arterial, a mejorar la salud del corazón, a prolongar la vida, además de dar felicidad y de generar el sentimiento de estar más cerca de una entidad trascendente, entre otras ventajas(1).
Qué es la neuroteología y qué investiga
La neuroteología, también conocida como neurociencia espiritual, explora cómo ciertos estados del cerebro y del sistema nervioso se relacionan con la experiencia religiosa o contemplativa. El avance de las técnicas de neuroimagen ha permitido vincular patrones cerebrales con prácticas como la oración, y comprender mejor la relación entre fe, salud y bienestar.
Investigaciones con neuroimágenes de meditadores (por ejemplo, monjes tibetanos y franciscanos) muestran incrementos del flujo sanguíneo en lóbulos frontales durante la concentración y disminuciones en áreas parietales cuando aparece el sentido de trascendencia. Estos hallazgos conectan de forma objetiva la vivencia espiritual con procesos neurológicos concretos.
Qué ocurre en el cerebro al orar o meditar

Cuando se repite una oración o mantra, suele activarse el lóbulo frontal, clave en la concentración y la regulación ejecutiva. En estados profundos, esa actividad puede descender, y a la vez reducirse la del lóbulo parietal, lo que se asocia a la pérdida de la sensación de límites y al sentimiento de unidad o conexión.
Además, prácticas devocionales y de atención plena (mindfulness) activan el sistema nervioso parasimpático, que promueve descanso y calma, atenuando la respuesta de “lucha o huida”. La respiración consciente y la repetición rítmica de palabras o cuentas (como el rosario) sincronizan mente y cuerpo, favoreciendo estabilidad emocional.
Investigaciones en meditación han descrito cambios estructurales, como mayor grosor cortical en áreas asociadas a la atención, memoria y regulación emocional, así como posibles reducciones en la reactividad de la amígdala, relacionada con ansiedad y estrés.
Beneficios para la salud mental y física

Más allá del momento de práctica, la oración y la meditación pueden aportar calma sostenida, mejor manejo del estrés y mayor equilibrio emocional. Se han asociado con reducción de presión arterial, frecuencia cardiaca en reposo y mejor calidad del sueño.
En la esfera psicológica, destacan mejoras en autoconciencia, enfoque en el presente, disminución de pensamientos negativos, paciencia y creatividad. Estas prácticas también pueden apoyar la gestión de síntomas en condiciones sensibles al estrés (ansiedad, dolor crónico o cefaleas tensionales), siempre como complemento y no sustituto de la atención médica.
La evidencia sugiere que la oración basada en la fe puede aportar beneficios comparables o superiores a versiones seculares, especialmente cuando existe sentido de propósito y conexión. Encuestas en países europeos sobre el rezo del rosario han reportado menor ansiedad espiritual, mayor empatía y bienestar general, con efectos similares a protocolos de mindfulness. Los resultados muestran variaciones culturales y una alta presencia de personas con estudios avanzados, desmintiendo estereotipos sobre el perfil educativo de quienes practican devociones tradicionales.
Tipos de prácticas contemplativas útiles

- Meditación con mantra: repetición de una palabra o frase para enfocar la atención y apaciguar la mente.
- Atención plena (mindfulness): observar respiración, pensamientos y sensaciones con actitud no reactiva.
- Visualización guiada: imágenes mentales calmantes que inducen relajación.
- Oración estructurada: rosario u oraciones repetitivas que actúan como anclaje rítmico y emocional.
- Yoga, taichí y qi gong: movimiento consciente con respiración para regular energía y estrés.
- Bondad amorosa: cultivar sentimientos de compasión hacia uno mismo y los demás.
En el día a día, es útil combinar respiración profunda, escaneo corporal, caminatas meditativas u oración breve en pausas. Si existen condiciones de salud mental, conviene consultar con un profesional para adaptar la práctica.
Factores personales y culturales que influyen

La manera en que una persona se relaciona con lo sagrado puede depender de su historia de apego y sus vínculos tempranos. Quienes han tenido experiencias de confianza y cuidado tienden a desarrollar con mayor facilidad relaciones espirituales seguras. En cambio, el apego inseguro puede hacer que la oración se perciba vacía o difícil; comprender ese trasfondo y, si es preciso, trabajar en psicoterapia puede mejorar la vivencia y los beneficios.
También hay paralelos entre creatividad y contemplación: en improvisación musical se han observado patrones cerebrales similares a estados de oración profunda, como si la experiencia “llegara” más que ser producida voluntariamente. Esto sugiere que caminos espirituales y creativos comparten mecanismos neuronales que enriquecen la vida interior.
Jesús Marrero. Mi blog. Mi Twitter.[mashshare]
Orar y meditar tienen sentido porque alinean fisiología, emoción y cognición en favor del bienestar. Ya sea desde la fe o desde enfoques seculares, promueven calma, conexión y resiliencia; practicadas con constancia, pueden convertirse en un pilar de cuidado personal y de solidaridad con quienes sufren, como invitaba aquella etiqueta que recorrió las redes.
