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Conoce los distintos tipos de acoso

Por desgracia, en la sociedad actual experimentamos distintos tipos de acoso que en su mayoría son reconocidos como comportamientos reprobables e incluso ilegales, existiendo recursos para que las personas que se vean afectadas por este tipo de situación puedan resolverla de la mejor forma posible. A continuación vamos a analizar los principales tipos de acoso que destacan por ser los más habituales en la mayoría de entornos.

Tipos de acoso más frecuentes

Os presentamos un listado con algunos de los tipos de acoso más habituales y que también han sido reconocidos tanto por la sociedad como por las instituciones públicas como comportamientos que pueden afectar gravemente la vida de las víctimas.

El acoso escolar

Comenzamos la lista con uno de los tipos de acoso más frecuentes que es precisamente el acoso escolar, también conocido con el anglicismo bullying.

En este caso encontramos un juego de poder en el que una o varias personas se convierten en maltratadoras a través de la intimidación y el acoso de la víctima, siempre y cuando se produzca dentro del ámbito escolar.

Básicamente, el maltratador siente placer a través del sufrimiento de la persona maltratada, ya que le crea una sensación de superioridad que satisface otras carencias que no conoce o que se niega a reconocer.

El acoso escolar o bullying es un tema muy serio debido a que un acoso continuado sobre una víctima concreta puede dar lugar incluso al suicidio en algunos casos, por lo que debe ser detectado lo antes posible y puesto en conocimiento de las personas o autoridades que puedan actuar y solventar la situación.

Generalmente, este tipo de acoso se dará por problemas de autoestima del acosador, de manera que con este sentimiento de superioridad intenta satisfacer la necesidad de tener confianza en sí mismo. Además, también suele ser bastante frecuente en estos casos que el padre o la madre del acosador sean figuras maltratadoras, existan fuertes choques entre padres e hijos, etcétera.

Y por supuesto, otra de las características es la ausencia de valores por parte del agresor, un problema que lo habitual es que tenga su origen en la despreocupación de los padres por su educación.

En este caso podemos encontrar tanto acoso físico como acoso psicológico, y a menudo también será una combinación de ambos.

El acoso laboral

Algo parecido encontramos con el acoso laboral, también denominado mobbing, un tipo de acoso que habitualmente se da de tipo psicológico, pero suele seguir los patrones del acosador escolar, es decir, una persona carente de valores y principios que puede tener un amplio historial de maltratos y que frecuentemente se basa en la búsqueda de la confianza en sí mismo.

Esta carencia de confianza generalmente se traduce en estos casos como miedo a que otras personas puedan ocupar su lugar o a verse rechazados o limitados a su puesto laboral.

Es decir, este acoso está centrado de forma habitual en el miedo a perder lo que se tiene o a no poder mejorar laboralmente hablando por tener un sentimiento de inferioridad frente a la víctima.

El acoso laboral puede llegar incluso a ser considerado como un comportamiento delictivo, por lo que se debe proceder a poner en conocimiento de las autoridades que se deban encargar de la situación.

El acoso sexual

Evidentemente no podemos hacer una lista con los distintos tipos de acoso si no incluimos el acoso sexual, uno de los más reconocidos y que también se inspira en la búsqueda de sensación de superioridad sobre la víctima.

No debemos confundir acoso sexual con violación, es decir, el acoso sexual no tiene por qué implicar ningún tipo de contacto físico, sino que puede ser de tipo verbal o incluso a través de gestos o actitudes, y por supuesto no se distingue género en este caso, es decir, tanto la víctima como el maltratador pueden ser hombres o mujeres.

Al igual que en los casos anteriores, hay que estar muy atentos para detectar el acoso sexual y poner solución al problema lo antes posible, teniendo el maltratador una responsabilidad legal en estas circunstancias por las que deberá responder ante las autoridades.

El ciberacoso

Y para terminar nuestra lista de acosos tenemos el ciberacoso, otra modalidad de acoso escolar que también se conoce como ciberbullying, y básicamente es el mismo acoso escolar pero, en lugar de llevarse a cabo en el entorno escolar, se produce a través de Internet, de manera que una o varias personas atacan de forma desmedida a otra con el objetivo de dominar su moral y hacerle daño.

Conoce los distintos tipos de acoso

El ciberacoso tiene lugar a menudo a través de las redes sociales, buscando avergonzar a la víctima, insultándola, vejándola e incluso amenazándola, de manera que no sólo puede haber gran cantidad de testigos, sino que además queda todo escrito, pudiendo el agredido denunciar la situación de acoso directamente a la propia red social, que será la encargada de actuar en primer lugar limitando la actuación dentro del entorno, y facilitando, en caso de ser necesario, toda la información que sea solicitada por parte de las autoridades en el caso de que se interponga un proceso judicial.

Cómo actuar ante cualquiera de estos tipos de acoso

Ante el acoso, independientemente de si somos la víctima o testigo, se debe actuar con contundencia y decisión, ya que a menudo del acosador suele ser una persona cobarde y que tiene este tipo de comportamiento para satisfacer su falta de confianza y ocultar esta realidad tanto frente a los demás como para sí mismo.

Por esa razón, los testigos así como la persona acosada nunca deben tener miedo de hacer frente a este tipo de personas, y en el caso de que exista cualquier tipo de duda, se puede recurrir a autoridades para iniciar un proceso de acuerdo del cese del comportamiento o, en caso de no ser así, se procedería a abrir un proceso judicial que actuaría contra el acosador.

Como decíamos, a menudo del acosador proviene de una familia violenta, razón por la cual en ocasiones es mejor proceder directamente a través de la vía judicial, evitando de esta forma que la situación pueda agravarse.

Los testigos que no actúan contra el acoso (independientemente del tipo que sea), en realidad están colaborando con el acosador, ya que, con que un grupo se ponga en contra y lo demuestre de forma efectiva frente al agresor, será suficiente para que éste desista en su comportamiento.

En cualquier caso, si sentimos que estamos siendo víctimas de un acoso, deberemos ponerlo en conocimiento de personas de nuestro entorno sin ningún tipo de miedo ni vergüenza, ya que es la mejor forma de solucionar el problema antes de que llegue a una situación más grave y suponga mayores problemas tanto para nosotros como para cualquiera de las partes implicadas.