Con frecuencia observamos que existen personas con habilidades particulares que les permiten crear objetos, obtener productos originales y dar solución a diferentes necesidades o problemas de la vida cotidiana. Cada quien lo hace de manera distinta, y esto dependerá de la forma en que se manifieste su creatividad. Con el fin de conocer más en profundidad este tema, explicamos a continuación los principales tipos de creatividad según varios autores de referencia: Maslow, DeGraff, Taylor y Guilford, además de otros enfoques complementarios que enriquecen la comprensión de esta capacidad.
¿Cuáles son los tipos de creatividad?

La creatividad se puede definir como la capacidad de generar ideas nuevas y valiosas o de encontrar soluciones originales y útiles ante una determinada situación. Implica un proceso mental complejo en el que los individuos, a partir de un sentimiento de inspiración espontáneo o de un trabajo más deliberado, tienen la capacidad de desarrollar un producto, un concepto, un servicio o incluso una nueva forma de mirar la realidad.
Desde la psicología se considera que la creatividad es a la vez proceso (cómo se genera la idea), producto (qué se crea) y rasgo de personalidad (qué características tiene la persona creativa). También se analiza su dimensión social, ya que las ideas creativas se validan dentro de un contexto sociocultural que decide qué se considera realmente innovador y valioso.
Esta capacidad ha sido estudiada por diferentes disciplinas: psicología, pedagogía, neurociencia, arte, marketing, coaching, entre otras. Gracias a ello han surgido múltiples modelos de clasificación que intentan describir cómo funciona el pensamiento creativo y de qué maneras se manifiesta en la vida real.
De forma general, el artículo original distinguía tres grandes tipos de creatividad generales (normativa, exploratoria y por azar). A partir de ahí, añadiremos las clasificaciones propuestas por varios autores: Maslow, Jeff DeGraff, Edward Taylor y Joy P. Guilford. Además, integraremos ideas clave de otros enfoques modernos que ayudan a entender mejor cada uno de estos tipos y cómo se pueden desarrollar.
Tipos generales de creatividad

Creatividad normativa
La creatividad normativa es aquella en la que las ideas surgen con el objetivo explícito de analizar situaciones concretas y dar solución a las mismas. Se centra en producir respuestas eficaces, realistas y adaptadas a un marco de reglas, recursos y limitaciones ya establecido.
Este tipo de creatividad es una de las más valoradas en el campo laboral, especialmente en entornos de empresa, administración, ingeniería o gestión de proyectos. La razón es que tiende a generar mayor eficiencia en relación con los costos y los beneficios: no se busca solo una idea original, sino una solución que pueda implementarse, medirse y sostenerse en el tiempo.
La creatividad normativa suele manifestarse cuando una persona es capaz de:
- Revisar un proceso y optimizarlo para reducir errores, tiempos o gastos.
- Plantear una nueva forma de organizar el trabajo en un equipo para mejorar resultados.
- Diseñar un procedimiento estándar más eficiente a partir de la experiencia previa.
Creatividad exploratoria
La creatividad exploratoria es aquella en la que las ideas que se originan no están necesariamente vinculadas a una necesidad o problema específico. La persona explora posibilidades abiertas, combina conocimientos, juega con conceptos y genera hipótesis sin la presión inmediata de tener que resolver algo concreto.
Esto no significa que no pueda llegar a soluciones útiles; simplemente, el foco inicial está en explorar el territorio más que en cerrar una respuesta. Si en algún punto surge un problema que resolver, se aprovecha ese bagaje exploratorio para proponer opciones originales.
Precisamente por ello se afirma que este tipo de creatividad tiene un carácter que favorece:
- Estimula la interrelación de conocimientos que se poseen.
- Potencia la curiosidad intelectual y el deseo de aprender.
- Favorece la aparición de analogías y conexiones inesperadas entre áreas distintas.
Es muy frecuente en contextos de investigación, educación, arte o en fases tempranas de desarrollo de un proyecto, donde conviene abrir el abanico de opciones antes de elegir una dirección concreta.
Creatividad por azar
Como su nombre lo indica, la creatividad por azar se manifiesta cuando los procesos creativos se llevan a cabo de forma aparentemente accidental, dando como resultado productos muy bien recibidos o soluciones inesperadas. Este tipo de situaciones se relaciona con lo que se conoce como serendipia: hallar algo valioso sin buscarlo directamente.
Algunos ejemplos típicos de creatividad por azar en la historia de la ciencia y la tecnología incluyen:
- Descubrimientos que surgen mientras se investigaba algo distinto, gracias a una observación atenta de lo que ocurre.
- Ideas que aparecen durante actividades cotidianas, en momentos en los que la mente está relajada y no focalizada en el problema.
- Errores o fallos en un proceso que revelan una nueva posibilidad o un uso diferente de un material.
Aunque el azar parece jugar un papel fundamental, la clave está en que la persona creativa es capaz de reconocer el potencial de aquello que ocurre por casualidad y transformarlo en algo significativo. Esto conecta con la idea de muchos autores de que la creatividad se enriquece durante el propio proceso creador, en el que se está atento a cualquier pista que pueda aportar valor.
Creatividad según diversos autores

Además de estas categorías generales, varios psicólogos y teóricos han desarrollado clasificaciones específicas de la creatividad. Estas tipologías no son excluyentes entre sí: cada una pone el foco en un aspecto concreto (el origen de la idea, la forma de procesarla, la fase del proceso creativo, etc.) y todas pueden convivir en una misma persona.
Una idea básica que comparten muchos investigadores es que todas las personas pueden ser creativas, aunque lo sean de formas diferentes. No se trata de un rasgo de “todo o nada”, sino de una capacidad graduable que puede entrenarse y orientarse hacia áreas muy distintas: arte, ciencia, empresa, resolución de problemas cotidianos, relaciones interpersonales, educación, etc.
1. Tipos de creatividad según Maslow
El psicólogo Abraham Maslow, conocido por su modelo de las necesidades humanas, también reflexionó sobre la creatividad y distinguió dos grandes tipos: la creatividad primaria y la creatividad secundaria. Ambas son consideradas elementos de suma importancia que, a pesar de estar motivados por razones distintas, terminan complementándose en un solo proceso creativo completo.
Creatividad primaria
La creatividad primaria está asociada directamente al proceso de inspiración creadora. Se caracteriza por la espontaneidad, la improvisación y la sensación de “momento eureka”: la idea surge de forma casi repentina, sin que parezca requerir un esfuerzo consciente prolongado.
Algunos rasgos de este tipo de creatividad serían:
- Tiene un componente fuertemente intuitivo y emocional.
- Aparece con frecuencia en contextos lúdicos, festivos o de juego, donde la presión es menor.
- Se percibe como una cualidad más innata y particular de cada persona.
- Permite generar muchas ideas originales con poco esfuerzo aparente.
Personas con una creatividad primaria muy desarrollada pueden producir con facilidad diseños, metáforas, soluciones o enfoques sorprendentes, pero a veces necesitan complementar esta fortaleza con un trabajo más organizado para llevar esas ideas a la práctica.
Creatividad secundaria
La creatividad secundaria es aquella en la que los procesos de inspiración y creación se llevan a cabo de manera más controlada y deliberada, con el fin de exponer un producto final concreto. Aquí la imaginación se combina con la disciplina, el análisis y el esfuerzo sostenido.
Se caracteriza por requerir:
- Grandes dosis de preparación y estudio del campo en el que se quiere innovar.
- Un trabajo de investigación previo para absorber información relevante.
- Capacidad de organizar ideas, depurarlas y desarrollarlas hasta convertirlas en soluciones aplicables.
- Perseverancia para superar bloqueos, dudas y etapas de prueba y error.
Muchos proyectos creativos de alto impacto combinan una chispa inicial primaria con un largo trabajo de creatividad secundaria. La idea aparece, pero después hay que contrastarla, mejorarla, darle forma y ponerla en marcha.

2. Tipos de creatividad según Jeff DeGraff
El profesor e investigador Jeff DeGraff, especialista en innovación y aprendizaje complejo, distingue cinco tipos de creatividad desde un punto de vista exploratorio y procesual: mimética, analógica, bisociativa, narrativa e intuitiva. Cada una corresponde a un nivel de creación que va desde el más simple hasta el más complejo, y todas pueden practicarse y desarrollarse.
Mimética
La creatividad mimética se define como la capacidad de crear a partir de algo ya existente. Lo que se obtiene de este proceso es el resultado de la imitación o adaptación de algo que ya se conoce, aplicado a un nuevo contexto o combinado con elementos adicionales.
Algunos puntos clave de este tipo de creatividad son:
- El término procede de “mímesis”, que significa imitación.
- No se trata de copiar de forma literal, sino de reformular ideas, estilos o soluciones previas.
- Su grado de complejidad es relativamente bajo, por lo que es una de las formas de creatividad más accesibles.
- Incluso los animales y los niños pequeños muestran comportamientos miméticos como forma de aprendizaje.
En el ámbito educativo es muy empleada para poder aplicar técnicas o conocimientos adquiridos en una asignatura a otras, o para aprender mediante modelos y ejemplos. En el mundo profesional, implica observar buenas prácticas de otros sectores y adaptarlas a la propia realidad, sin caer en el plagio.
Analógica
La creatividad analógica se produce cuando las ideas que surgen son el resultado de establecer analogías entre elementos que, en principio, pertenecen a ámbitos distintos. La persona recurre a lo que ya conoce para comprender o diseñar algo nuevo.
Esto significa que, para poder comprender aquello que se desconoce, se crean comparaciones basadas en semejanzas:
- Se utilizan metáforas y símiles para explicar fenómenos complejos.
- Se trasladan estructuras funcionales de un campo a otro (por ejemplo, inspirarse en la naturaleza para resolver problemas de ingeniería).
- Se conectan experiencias pasadas con retos actuales para encontrar nuevas vías de solución.
Este tipo de creatividad ayuda a pensar fuera de la lógica habitual y a encontrar perspectivas alternativas, manteniendo un anclaje en lo familiar para no perderse en la abstracción.
Bisociativa
La creatividad bisociativa es aquella en la que se unen dos ideas muy diferentes entre sí, dando lugar a una combinación híbrida que permite crear algo nuevo o resolver un problema de forma original. No se trata solo de sumar elementos, sino de integrarlos hasta formar una unidad coherente y novedosa.
DeGraff y otros autores señalan que este tipo de creatividad se caracteriza por tres rasgos conocidos como las 3F:
- Fluidez: se generan muchas ideas sin filtrarlas demasiado al principio.
- Flexibilidad: se está dispuesto a considerar enfoques muy distintos y a cambiar de perspectiva rápidamente.
- Flujo: las ideas emergen en un estado de implicación y disfrute, sin exceso de presión.
La bisociación se estimula con técnicas como la lluvia de ideas (brainstorming) y la exposición a disciplinas variadas. Un diseñador que combina recursos de la música con elementos visuales, o un cocinero que fusiona cocinas de países distintos, son ejemplos de este tipo de creatividad.
Narrativa
La creatividad narrativa se refiere a la capacidad de crear historias significativas y coherentes. No se limita al ámbito literario; también aparece en el cine, la publicidad, la enseñanza, el marketing de contenidos o en la forma en que las personas explican su propia biografía.
Para ello, se conectan de manera intencional y atractiva los diversos elementos de una narración:
- Personajes con metas, conflictos y evolución.
- Ambiente o contexto en el que transcurren los hechos.
- Acciones y acontecimientos que mantienen el interés.
- Tiempo (orden cronológico, saltos, flashbacks, etc.).
- Tipo de narrador y punto de vista.
- Recursos como el diálogo, la descripción y un buen uso del lenguaje.
Personas con alta creatividad narrativa suelen ser hábiles para contar historias cautivadoras, diseñar relatos de marca, explicar conceptos complejos mediante ejemplos y dotar de sentido a secuencias de hechos aparentemente dispersos.
Intuitiva
La creatividad intuitiva es aquella en la que las ideas que se originan no tienen una base clara en imágenes o conocimientos preexistentes, al menos a nivel consciente. Requiere una amplia capacidad de abstracción y de conexión con el propio mundo interior.
Se trata de una cualidad especialmente útil en la resolución de problemas complejos, porque permite desarrollar ideas partiendo del principio de que toda situación tiene alguna solución posible. En lugar de centrarse en las limitaciones conocidas, la mente se abre a posibilidades no evidentes.
Este tipo de creatividad puede estimularse mediante prácticas que favorecen la purificación mental y el despertar de la conciencia, como la meditación, el yoga o el mindfulness. Dichas prácticas ayudan a:
- Reducir el estrés que bloquea la imaginación.
- Aumentar la atención plena a lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo.
- Acceder con más facilidad a insights o comprensiones súbitas.

3. Tipos de creatividad según Edward Taylor
Alfred Edward Taylor presenta cinco formas en las que se manifiesta la creatividad en el individuo: expresiva, productiva, inventora, innovadora y emergente. Su propuesta hace hincapié en cómo evoluciona la creatividad a lo largo del desarrollo personal, desde los primeros años hasta formas más complejas de producción de conocimiento.
Expresiva
La creatividad expresiva es la que se manifiesta en los primeros años de vida y tiene un fuerte componente congénito. Comprende habilidades propias de cada persona, visibles en el modo de dibujar, jugar, hablar, moverse o inventar pequeñas historias.
A partir de esta base expresiva se pueden desarrollar otras habilidades creativas más elaboradas. Es fundamental que, en las etapas tempranas, el entorno educativo y familiar:
- Permita el juego libre y la experimentación.
- No castigue el error como algo negativo, sino como parte del aprendizaje.
- Ofrezca materiales variados (colores, música, construcción, lectura, etc.).
Productiva
La creatividad productiva se caracteriza por su carácter práctico. Implica el desarrollo de aptitudes que distinguen al individuo en un campo concreto, ya sea en las artes, las ciencias, los oficios o los negocios.
Quien despliega este tipo de creatividad:
- Es capaz de generar resultados concretos de manera constante (obras, proyectos, servicios).
- Aprende a organizar su proceso de trabajo para producir valor.
- A menudo se especializa en un área y profundiza en ella para aportar soluciones originales.
Inventora
La creatividad inventora aparece cuando las ideas que se generan surgen del uso original de la experiencia y los conocimientos ya adquiridos. La persona no se limita a aplicar lo que sabe de forma estándar, sino que lo combina de manera diferente para crear algo nuevo.
Algunos ejemplos podrían ser:
- Desarrollar un nuevo dispositivo a partir de tecnologías existentes.
- Crear un método de enseñanza propio a partir de técnicas ya conocidas.
- Diseñar un producto híbrido combinando funciones que antes estaban separadas.
Innovadora
La creatividad innovadora se define por un alto nivel de abstracción y capacidad de reformular principios. Permite modificar, mejorar o crear nuevos procesos tanto en las ciencias como en las artes, y suele estar más vinculada a cambios de paradigma que a mejoras pequeñas.
Una persona con creatividad innovadora:
- Cuestiona supuestos básicos que otros dan por sentados.
- Propone modelos alternativos de entender un problema.
- Es capaz de ver cómo pequeñas modificaciones pueden tener un impacto sistémico.
Emergente
Según Taylor, la creatividad emergente es una de las más complejas. Conduce al desarrollo de principios, fundamentos e ideas totalmente innovadoras que a menudo se encuentran lejos de las imágenes prefijadas y de los marcos de referencia habituales.
Por su nivel de innovación, este tipo de creatividad:
- Puede ser inicialmente poco comprendida por el entorno.
- Genera conceptos que, con el tiempo, pueden transformar disciplinas enteras.
- Requiere una combinación de conocimiento profundo, intuición y valentía para ir más allá de lo establecido.

4. Tipos de creatividad según Joy P. Guilford
Joy P. Guilford, psicólogo que estudió en profundidad la inteligencia humana y el pensamiento divergente, presenta otra clasificación de la creatividad distinta a la de DeGraff y Taylor. Distingue entre creatividad filogenética, potencial, cinética y fáctica, poniendo el énfasis en el momento y la forma en que se expresa la capacidad creativa.
Filogenética
La creatividad filogenética es la creatividad característica y dominante en cada persona en un momento determinado, y se expresa de manera relativamente independiente al tipo de formación que haya recibido.
Hace referencia a la capacidad creativa actual que la persona muestra, sea cual sea su historia previa. Desde esta perspectiva, se considera que todos los seres humanos poseen al menos un cierto grado de creatividad, aunque se manifieste de formas muy distintas.
Potencial
La creatividad potencial está muy relacionada con la filogenética, pero pone el foco en aquello que la persona puede llegar a desarrollar a partir de sus aptitudes, rasgos de personalidad y condiciones del entorno.
Algunos aspectos importantes son:
- Depende tanto de la genética como del contexto (familia, escuela, cultura, oportunidades).
- Se manifiesta como un conjunto de posibilidades latentes que pueden o no llegar a expresarse.
- Se trabaja mediante el entrenamiento, la educación y la exposición a experiencias variadas.
Fáctica
La creatividad fáctica se manifiesta al final del proceso de creación. Se define como la expresión concreta de la creatividad, es decir, el producto resultante: una obra, un invento, un servicio, una metodología, una solución técnica o cualquier otro resultado visible.
Está estrechamente relacionada con la creatividad cinética, ya que ambas forman parte de un mismo continuo: lo que ocurre durante el proceso y lo que se observa al final.
Cinética
Como su nombre indica, la creatividad cinética implica movimiento y se manifiesta en pleno proceso creativo. Es la energía mental y emocional que se despliega mientras se experimenta, se prueba, se corrige y se transforma una idea inicial en algo cada vez más refinado.
En este punto:
- Aparecen nuevos insights a medida que se avanza.
- Se ajustan los objetivos y se corrigen errores sobre la marcha.
- La persona puede entrar en estados de “flow”, en los que el tiempo parece pasar volando y la concentración es muy alta.

Cómo se relacionan estos tipos de creatividad y cómo desarrollarlos
Aunque las clasificaciones de Maslow, DeGraff, Taylor y Guilford utilizan etiquetas diferentes, todas apuntan a una idea central: la creatividad no es un fenómeno único y monolítico, sino un conjunto de capacidades que se expresan de modos muy diversos.
Una misma persona puede, por ejemplo:
- Tener una fuerte creatividad primaria (Maslow) que se expresa de forma narrativa (DeGraff), con un gran componente expresivo (Taylor) y que se muestra tanto a nivel cinético como fáctico (Guilford).
- Desarrollar con el tiempo una creatividad más secundaria, que le permita transformar sus ideas intuitivas en proyectos productivos e innovadores.
- Activar la creatividad analógica y bisociativa para encontrar soluciones en contextos profesionales, mientras que en su vida personal utiliza una creatividad más intuitiva para tomar decisiones complejas.
Los estudios en psicología positiva consideran la creatividad como una fortaleza del carácter que contribuye al bienestar. Actividades como dibujar, escribir, cocinar de forma original o encontrar soluciones eficaces a problemas cotidianos generan motivación, orgullo personal y un mayor sentido de propósito. Además, las creaciones pueden mejorar la vida de otras personas, ya sea a través de inventos útiles o de obras artísticas que despiertan emoción y reflexión.
Algunas estrategias generales para fomentar la creatividad en cualquiera de sus formas incluyen:
- Proponerse ser creativo: adoptar una actitud activa, buscar oportunidades para aportar ideas y no conformarse siempre con la primera solución evidente.
- Usar la mente de forma flexible: leer, aprender cosas nuevas, exponerse a distintas disciplinas y puntos de vista para ampliar el repertorio mental.
- Canalizar emociones negativas: utilizar la frustración, la tristeza o la rabia como impulso para transformar situaciones y crear alternativas más sanas.
- Formular preguntas del tipo “¿Y si…?”: plantear escenarios hipotéticos que abran el pensamiento y permitan imaginar posibilidades inusuales.
- Dejar de repetir “no soy creativo”: esa creencia actúa como barrera. Resulta más útil preguntarse en qué ámbitos se expresa mejor la propia creatividad.
- Manejar ansiedad y estrés: un nivel excesivo de presión bloquea la exploración y la experimentación. Técnicas de relajación o mindfulness ayudan a encontrar un equilibrio.
- Practicar actividades artísticas: música, dibujo, danza, escritura, teatro… cualquier disciplina artística entrena la creatividad expresiva y alimenta otras formas de pensamiento creativo.
Comprender estos distintos tipos de creatividad y las propuestas de autores como Maslow, DeGraff, Taylor y Guilford permite apreciar mejor que cada persona dispone de un perfil creativo único, con fortalezas específicas que puede cultivar. Identificar qué formas de creatividad predominan en tu caso —más intuitiva, más analógica, más narrativa, más secundaria, más emergente, etc.— te ayuda a aprovecharlas conscientemente en el ámbito académico, laboral o personal y a entrenar aquellas otras dimensiones que todavía están en estado potencial.