Tipos de falacias

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Si alguna vez te has parado a pensar en la filosofía y la psicología, son diferentes entre sí pero también se relacionan de muchas maneras. Una manera de relacionarse es que abordan temas de ideas y pensamientos. Los tipos de falacias también las une.

Nos encontramos con las falacias lógicas y las argumentativas, conceptos que se utilizan para dar validez o quitársela a conclusiones sobre la que se llega en una conversación o debate. A continuación vamos a hablar más sobre este tipo de concepto.

¿Qué son las falacias?

Una falacia es un razonamiento que a pesar de que suena como un argumento válido, no lo es. Es un razonamiento erróneo y las inferencias que se presentan no pueden ser aceptadas porque no son válidas.

Independientemente si la conclusión de la falacia es cierta o no (puede ser cierta por casualidad), el proceso por el que ha llegado a ese razonamiento no es correcto porque no sigue reglas lógicas. Es importante reconocer este tipo de argumentos no válidos en las relaciones diarias para saber qué no son verdades absolutas.

Las falacias y la psicología

Las personas siempre han tenido cierta tendencia a lo largo de la historia de sobrevalorar la propia capacidad de pensamiento racional, estando sujetos a reglas lógicas para actuar y argumentar de manera coherente.

Se sobreentiende que un adulto saludable mentalmente actúa acorde a motivos y razonamientos que se pueden expresar con facilidad y que suelen entrar dentro del marco de la racionalidad. Cuando un ser se comportaba de manera irracional se pensaba que era por debilidad o porque la persona no sabe valorar la coherencia de sus actos.

Ha sido a partir de los últimos años cuando se ha empezado a aceptar que la conducta irracional está dentro de nuestras vidas como algo habitual, que la racionalidad es la excepción y no al revés. Las personas nos movemos por impulsos y emocionales que no siempre son racionales.

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A causa de esto se han comenzado a conocer falacias que están en nuestro día a día pero que hay que conocerlas para que tengan poco peso. La filosofía estudia las falacias en sí mismas y la psicología investiga en cómo se utilizan. Son falsos argumentos presentes en la sociedad.

Los principales tipos de falacias

Hay una infinidad de tipos de falacias por lo que nosotros nos vamos a centrar en las más comunes. De todos modos, conociendo las que te vamos a detallar, te servirán como referencia para poder detectarlas en el razonamiento. Para organizarlas y que puedas entenderlas bien, las vamos a poner en dos categorías: las falacias formales y las no formales.

Falacias no formales

Este tipo de falacias son las que el error de razonamiento tiene que ver con el contenido del argumento. Son argumentos que no permiten llegar a conclusiones, tanto si las premisas son ciertas como si no lo son. Esto quiere decir que se usan ideas irracionales son el funcionamiento de las cosas para dar la sensación de lo que se dice es cierto, pero no lo es.

  • Falacia ad ignorantiam. Se da por hecha la veracidad de una idea solo porque no se puede demostrar que es falsa.
  • Falacia ad verecundiam o falacia de autoridad. Si alguien con autoridad dice una premisa tiene que ser verdad.
  • Argumento ad consequentiam. La veracidad de una premisa depende de si es deseable o no lo es.
  • Generalización apresurada. Generalización no fundamentada.
  • Falacia del hombre de paja. No se critican las ideas del oponente si no que se manipulan.
  • Post hoc ergo propter hoc. Si algo ocurre después de otra cosa es porque está causado por lo primero sucedido, sin que haya otras pruebas que indiquen lo contrario.
  • Falacia ad hominem. Se niega la veracidad de ideas solo porque se resaltan las partes negativas de las mismas. Además se pueden distorsionar.

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Falacias formales

En este tipo de falacias lo son porque el contenido de las ideas no permite llegar a conclusión a la que se ha llegado, si no que la relación entre argumentos hace que la inferencia no sea válida. Los fallos no dependen del contenido sino de la vinculación de las ideas. No son falsas por el razonamiento de ideas irrelevantes, si no porque no hay coherencia en el argumento empleado.

Cuando ocurre este tipo de falacias se detecta viendo si el argumento se ajusta a las reglas lógicas o no. A continuación vamos a ver algunos tipos:

  • Negación del antecedente. Es una falacia que parte de un condicional. Por ejemplo: “Si le regalo una rosa, se enamorará de mí”. Cuando se niega el primer elemento se infiere incorrectamente en el segundo que queda negado: “Si no le doy una rosa nunca se enamorará de mí”.
  • Afirmación del consecuente. También se parte de un condicional con el ejemplo anterior, pero el segundo elemento infiere incorrectamente aunque el primero es cierto. Por ejemplo: “Si apruebo, nos tomamos una cañas” / “Nos tomamos una cañas, así que apruebo”.
  • Término medio no distribuido. Es un silogismo que conecta dos proporciones pero no tiene conclusión por lo que no tiene coherencia en conjunto. Por ejemplo: “Todo griego es europeo”, “Algún alemán es europeo”, “Por lo tanto, algún alemán es griego”.

La mente es muy poderosa

Conclusión

Como has podido comprobar, sobre todo si no sabías qué eran las falacias antes de leer este artículo, son frases y argumentos que se utilizan diariamente en la vida de las personas. En cualquier ámbito social, incluso en la política te puedes encontrar con falacias constantemente.

Es importante saber reconocerlas y analizarlas para que de esta manera, aunque las detectes no nublen tu criterio ni tu pensamiento crítico. De este mismo modo, una vez que las conoces no caerás en ellas y si tienes que argumentar algo, siempre lo harás buscando la veracidad absoluta y no solo parcial.

A partir de ahora, podrás ser más perspicaz y encontrar aquellas falacias que antes podrían pasarte desapercibidas pero que ahora, ya sabes qué son, qué quieren decir y por qué ocurren exactamente. Incluso aunque la persona que las está diciendo no sea consciente siquiera de lo que dice sea una falacia.


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