Clasificación de los tipos de sangre

A continuación vamos a conocer una clasificación con todos los tipos de sangre, y es que no todas las sangres son iguales, sino que cuentan con algunas características muy particulares que las hacen incluso incompatibles entre ellas en algunos casos, razón por la que es importante que conozcamos con detalle nuestro grupo sanguíneo ante cualquier eventualidad.

Los antígenos y las diferencias entre los tipos de sangre

Los antígenos son unos marcadores que hay en los glóbulos rojos y se encargan de diferenciar los distintos tipos de sangre. Es decir, toda la sangre tiene una composición muy similar, pero sus glóbulos rojos cuentan con marcadores diferentes, los cuales están formados por proteínas y azúcares a través de los cuales el organismo tiene la capacidad de detectar si esos glóbulos rojos pertenecen a nuestro sistema o provienen de otro cuerpo.

Dependiendo de si lo reconoce como sangre propia o ajena, la sangre puede ser aceptada o rechazada, de manera que es esencial que todos conozcamos nuestro grupo sanguíneo ya que, en el caso de necesitar una transfusión, es imprescindible conocerlo para poder utilizar la sangre adecuada para evitar que sea rechazada por el organismo.

En cualquier caso es importante tener en cuenta que los tipos de sangre se basan única y exclusivamente en diferencias genéticas, es decir, no hay un tipo de sangre mejor que otro ni que presente mejores cualidades que otro tipo de sangre distinto, sino que todas son básicamente iguales, tienen el mismo cometido pero se diferencian en estos rasgos genéticos que son los que nos ayudarán a saber la sangre que puede ser aceptada por un cuerpo determinado.

Los tipos de sangre y las transfusiones

Como decíamos, dependiendo de nuestro grupo sanguíneo, nuestro cuerpo aceptara o rechazara unos determinados tipos de sangre, de manera que es necesario establecer una organización que nos permita conocer, de forma muy rápida, el tipo de sangre que podemos aplicar a un paciente que se encuentra en esta situación.

Cuando se procede a realizar la transfusión de sangre de forma pausada y sin urgencia, generalmente no hay prisa ya que da tiempo a conocer el tipo de sangre y demás información necesaria para que la transfusión se lleve a cabo de forma adecuada, pero hay casos en los que, por ejemplo, nos podemos encontrar con un accidente de tráfico en el que el paciente ha perdido una gran cantidad de sangre, de manera que deberemos realizar la transfusión con la máxima urgencia posible, lo cual significa que, si ya conocemos su grupo sanguíneo, será mucho más fácil y rápido comenzar la transfusión y tener más posibilidades de salvar su vida.

Pero ¿cuáles son los tipos de sangre humana?

Para empezar, la sangre humana se divide en cuatro grupos principales que establecen la clasificación básica que son:

  • Sangre tipo A: los marcadores de los glóbulos rojos son denominados marcadores “A” y son los únicos presentes en este tipo de sangre.
  • Sangre tipo B: los marcadores de los glóbulos rojos son denominados marcadores “B” y son los únicos presentes en este tipo de sangre.
  • Sangre tipo AB: en este caso tendríamos tanto marcadores “A” como marcadores “B”.
  • Sangre tipo O: en este caso no tendríamos ni marcadores “A” ni marcadores “B”.

Esta sería la clasificación básica, pero hay que tener en cuenta que hay otro elemento adicional que es el factor Rh de la sangre, que no es ni más que un marcador adicional que se encuentra o no en los cuatro grupos principales de tipos de sangre. En ese caso, si se presenta el factor Rh, se denomina como sangre “positiva”, y si no aparece, se denomina la sangre como “negativa”.

En este caso la clasificación aumenta dando lugar a un total de ocho tipos de sangre, lo cual sería la clasificación definitiva, es decir, la clasificación que verdaderamente nos interesa:

  • A positivo: presenta el marcador “A” y el factor Rh. Se trata de uno de los tipos de sangre más habituales.
  • A negativo: presenta el marcador “A” pero no el factor Rh.
  • B positivo: presenta el marcador “B” y el factor Rh.
  • B negativo: presenta el marcador “B” pero no el factor Rh.
  • AB positivo: presenta el marcador “A”, el marcador “B” y el factor Rh.
  • AB negativo: presenta el marcador “A” y el marcador “B” pero no el factor Rh.
  • O positivo: en este caso no habría marcadores “A” ni marcadores “B” pero se observaría el factor Rh. Es uno de los tipos de sangre más habituales.
  • O negativo: en este caso no habría marcadores “A” ni marcadores “B” además de que no se presentaría el factor Rh.

A partir de todos estos detalles, seguramente habréis entendido la importancia de conocer tanto el grupo sanguíneo del paciente como el grupo sanguíneo del donante, ya que de esta forma se pueden establecer relaciones muy rápidamente con lo que las transfusiones se llevan a cabo con mayor rapidez.

No es necesario decir que en los hospitales se vigila y organiza todo esto con gran meticulosidad, de manera que siempre está etiquetada toda la sangre donada para poder estar convencidos de que se administra la sangre indicada al paciente indicado, evitando errores y sobre todo ahorrando un montón de tiempo ya que, al estar todo bien enumerado y clasificado, no hay que estar realizando análisis posteriores de la sangre, sino que directamente se coge y se utiliza.

Pues bien, esto es todo lo que necesitáis saber acerca de los tipos de sangre, y recordad que, aunque hemos presentado dos clasificaciones diferentes, la primera en realidad tan sólo es una clasificación base para que podáis entender mejor el modo en que se clasifica la sangre, pero a la que tenéis que prestar atención de forma definitiva es la segunda clasificación con ocho tipos de sangre que son las que se presentan en el ser humano, de manera que a partir de ahora podréis recordar cada uno de estos tipos sanguíneos así como de sus características sin tener que estar realizando consultas cada vez que necesitéis conocer los detalles de cada uno de ellos.


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