Tom Holland ha compartido sin rodeos que vive con dislexia y TDAH, dos condiciones que, lejos de frenarle, forman parte de su forma de trabajar y de entender la creatividad. En su carrera, y especialmente desde su salto a la fama como Spider-Man, ha tenido que diseñar herramientas para adaptarse y rendir al máximo en proyectos muy exigentes. Hablar de ello le ayuda a normalizarlo y a que otros se sientan identificados sobre las dificultades de la vida.
El intérprete británico lo contó en una charla reciente con medios especializados, donde explicó que hablar de ello le ayuda a normalizarlo y a que otros se sientan identificados. En sus palabras, lo importante es encontrar rutas prácticas para sortear los obstáculos cotidianos y poner el foco en lo que de verdad suma.
Diagnósticos que conviven con su éxito
Holland señaló que recibió el diagnóstico siendo joven y que esas etiquetas no definen quién es, aunque sí explican ciertas dificultades. En su día a día con los guiones, la dislexia puede complicar la lectura inicial, así que ha aprendido a dividir el texto, leer en voz alta y apoyarse en marcajes y grabaciones para ganar fluidez.
Cuando entra en fase de preparación de un personaje, combina técnicas de lectura con ejercicios de comprensión y ritmo de escena. Esa metodología, pulida con los años, le permite llegar al set con los deberes hechos y dedicar la energía a la interpretación.
TDAH: energía canalizada en el set
El TDAH le plantea retos de atención sostenida, pero ha encontrado la forma de convertir esa hiperactividad en gasolina creativa. En rodajes y ensayos, dosifica la energía con tareas cortas y objetivos claros, lo que le ayuda a mantener el foco cuando los tiempos se alargan.
Desde niño, el movimiento y el juego estructurado —baile, teatro y entrenamiento físico— han sido claves para ordenar la mente. Integrar rutinas y movimiento en su jornada le sirve para entrar y salir de los personajes sin perder la concentración.
Red de apoyo y gestión del día a día
Holland no esconde que a veces pide que le echen un ojo a lo que escribe antes de publicarlo. Contar con amigos que revisan textos le evita errores y estrés añadido; es una estrategia sencilla que le da tranquilidad en redes sociales y comunicaciones públicas.
Además, su pareja, la actriz Zendaya, ha sido un apoyo constante. Compartir oficio y horarios ayuda a entender los picos de trabajo y las presiones externas, y esa complicidad emocional ha reforzado su forma de gestionar los altibajos que conlleva su profesión.
Creatividad y LEGO: un corto que le representa
El actor protagoniza Never Stop Playing, un cortometraje de LEGO que mezcla imagen real y animación. En apenas un par de minutos interpreta varios roles —desde un ejecutivo a un aventurero— y reivindica el poder del juego como motor de imaginación y aprendizaje, una idea que conecta con su propia experiencia.
En paralelo, el rodaje de su próxima cinta de Spider-Man sufrió retrasos por el mal tiempo en Londres, pausa que él aprovechó para charlar sobre cómo su dislexia y su TDAH se integran en su proceso creativo. Lejos de dramatizar, insiste en que se trata de organizarse mejor y pedir ayuda cuando hace falta.
Entre las anécdotas que contó, recordó que en el set de Spider-Man: Homecoming montó con Jacob Batalon un set de la Estrella de la Muerte de LEGO, y que sus hermanos, Harry y Sam, hacen un cameo en el corto. Son detalles que, más allá de la curiosidad, muestran cómo su entorno familiar y sus hobbies de siempre siguen muy presentes.
Qué significan dislexia y TDAH
La dislexia es una diferencia en el neurodesarrollo que afecta a la lectura y a la escritura. En adultos puede traducirse en lectura más lenta, errores de ortografía, dificultades para pronunciar palabras complejas y retos al aprender otros idiomas. No tiene cura, pero existen apoyos eficaces y estrategias de compensación.
El TDAH se caracteriza por desafíos de atención e impulsividad que pueden complicar la organización y la gestión del tiempo. Entre los síntomas frecuentes se incluyen olvidos, dificultad para terminar tareas, impaciencia y problemas para priorizar, algo que con hábitos, asesoramiento y soporte del entorno puede manejarse mejor. También es clave cuidar el descanso, ya que el sueño influye en la memoria y la atención.
Una conversación que ayuda a derribar estigmas
Al hablar de sus trastornos sin dramatismo, Holland contribuye a romper estigmas y a visibilizar que el talento y la neurodivergencia no son incompatibles. Su mensaje no romantiza las dificultades: reconoce los retos, pero pone el acento en la constancia, la creatividad y el trabajo en equipo.
Su historia deja una idea clara: con herramientas adecuadas, apoyo cercano y margen para la creatividad, la dislexia y el TDAH pueden convivir con una carrera de alto rendimiento sin restarle ambición ni calidad al trabajo.