Trastornos de ansiedad: auge en menores y respuestas en marcha

  • La ansiedad aumenta en menores: entre el 10% y el 20% de niños y adolescentes presentan síntomas clínicos.
  • Oliva impulsa un mes de actividades: manifiesto, obra educativa para Secundaria y jornadas con foco en prevención del suicidio y 024.
  • Euskadi refuerza la atención: proyecto piloto con psicólogos en 13 centros de salud y red multidisciplinar en OSI Araba.
  • Pánico visible y silencioso: señales a las que atender y el valor del acompañamiento psicológico para regular la ansiedad.

trastornos de ansiedad

La conversación pública sobre salud mental ha vuelto a situar en el centro a los trastornos de ansiedad, con especial atención a lo que ocurre en edades tempranas. En escuelas, consultas y espacios comunitarios se multiplican las iniciativas para comprender mejor el fenómeno y ofrecer recursos a quienes lo necesitan.

Profesionales y administraciones coinciden en la necesidad de prevención y atención temprana, claves para evitar que el malestar se cronifique. Crece además el acceso a recursos como la línea 024, un servicio gratuito y anónimo de apoyo ante conductas suicidas, que se integra en una respuesta más amplia que va desde la sensibilización hasta la intervención especializada.

La ansiedad en menores: cifras que no se pueden ignorar

Los datos más recientes apuntan a que los trastornos de ansiedad se han disparado entre niños y adolescentes: diversos equipos sitúan su incidencia entre el 10% y el 20% de la población menor de edad. La tendencia preocupa porque no se trata de nervios puntuales, sino de cuadros que interfieren en la vida diaria si no se tratan a tiempo.

En Euskadi, los servicios de salud señalan que un 16% de la población ha recibido algún diagnóstico de salud mental antes de los 30 años. La ansiedad y la depresión concentran la mayor parte de consultas en mujeres y menores, con un aumento de comorbilidades como los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

Quienes trabajan en primera línea describen casos cada vez más complejos, donde se mezclan factores sociales y familiares con síntomas clínicos. Este escenario refuerza la apuesta por una atención multidisciplinar y coordinada entre psiquiatría, psicología, enfermería y trabajo social.

Otro punto clave es diferenciar el malestar emocional de un trastorno propiamente dicho. La detección desde Atención Primaria, con derivación y seguimiento adecuados, está siendo decisiva para cortar la evolución de los casos con riesgo de cronificación.

Oliva se moviliza: actividades, educación y prevención

Durante el mes de octubre, el Ayuntamiento de Oliva ha reforzado su programación sobre salud mental con acciones abiertas a la ciudadanía y al ámbito educativo. La conmemoración central se reprogramó por lluvia para el 13 de octubre a las 10:30, con la lectura de un manifiesto en la plaza del Ayuntamiento, un almuerzo contra el estigma y la entrega de los premios del II Concurso de Relato Corto «Oliva sent».

El calendario incorpora espacios para abordar sin tapujos asuntos complejos —TCA y suicidio juvenil—, incluyendo la representación de la obra musical «La sinfonía de la mente» en el Centre Polivalent dirigida al alumnado de Secundaria, una propuesta creada con asesoramiento de psicólogos para explicar ansiedad, depresión y bipolaridad en un lenguaje cercano.

Uno de los hitos del mes serán las Jornadas de Salud Mental previstas en el Centre Polivalent, con una parte formativa para profesionales y una conferencia abierta a las 17:00. Participará la asociación «La Niña Amarilla«, que trabaja en prevención del suicidio y conductas autolesivas.

En el espacio radiofónico local, la edil de Bienestar Social, Teresa Tur, detalló la programación, y la especialista Dolors López —integrante del equipo impulsor del 024— profundizó en herramientas de prevención y en la importancia de pedir ayuda cuanto antes a través de un servicio confidencial y gratuito.

La presentación oficial contó con las profesionales del SASEM en Oliva, la psicóloga Ángela Parra y la trabajadora social Ana Llorca, que subrayaron la necesidad de trabajar en red entre educación, servicios sociales y sanidad para llegar a tiempo a los menores.

Euskadi refuerza la atención: Primaria, red asistencial y prevención

Desde la OSI Araba, su jefa de Psiquiatría, Ana González-Pinto, alerta del aumento de ansiedad en menores y demanda refuerzos en detección y prevención. Su mensaje es claro: atender cuanto antes reduce el riesgo de que el malestar derive en un trastorno establecido.

En Atención Primaria se ha puesto en marcha un piloto con psicólogos sanitarios en 13 centros de salud de Euskadi, con el objetivo de identificar precozmente ansiedad, depresión y TCA y ofrecer intervenciones breves que eviten la escalada del problema.

La Red de Salud Mental de Araba opera de forma coordinada, con Centros de Salud Mental, Hospitales de Día y el Centro de Atención y Tratamiento a las Adicciones (COTA). Allí se concentran también urgencias y unidades especializadas en el Hospital Universitario de Araba, que da soporte a otras especialidades cuando surgen problemas de salud mental.

Además de la asistencia, se insiste en la prevención: programas escolares, una psicoterapia basada en resiliencia desarrollada hace siete años, y proyectos sobre sueño en adolescentes y alimentación saludable, cuyos efectos se evalúan en relación con la ansiedad, la depresión y los TCA. Iniciativas de sensibilización como la campaña «Re-párate» en Vitoria buscan ampliar la conversación y derribar estigmas.

En el ámbito infanto-juvenil se cuenta con unidades específicas: hospitalización para menores, comedor terapéutico para TCA, programas de prevención de ingreso y alta precoz, así como dispositivos ambulatorios intensivos para casos graves. Todo ello se integra con Educación y Bienestar Social para ofrecer respuestas ajustadas a cada caso.

Ataques de pánico: visibles y silenciosos

La psicóloga María José Ortolà viene divulgando en redes sociales sobre ansiedad y ataques de pánico, con una premisa útil: no todos se manifiestan igual y conviene saber reconocerlos para pedir ayuda y dar apoyos adecuados.

En los ataques de pánico evidentes suelen aparecer signos que pueden resultar muy visibles para el entorno. Entre los más habituales destacan:

  • Hiperventilación y sensación de ahogo.
  • Temblores, sudoración, palidez o náuseas.
  • Bloqueo o pérdida de la capacidad de actuar, con respuesta de lucha/huida.
  • Crisis con llanto, pánico intenso o vómitos.

También existen ataques silenciosos, en los que la persona sigue funcionando de cara al exterior aunque por dentro atraviese una tormenta fisiológica y cognitiva:

  • Palpitaciones, taquicardia o dolor torácico.
  • Hormigueo o entumecimiento en cara y extremidades.
  • Pensamientos intrusivos y acelerados, con sensación de fatalidad.
  • Fenómenos de despersonalización y desrealización.

Como recuerda la terapeuta, los episodios silenciosos pueden ser igual de angustiantes que los visibles. Con acompañamiento psicológico es posible entender qué está ocurriendo, recuperar sensación de seguridad y aprender estrategias para regular la ansiedad.

La mirada clínica: más ansiedad y el valor del trabajo grupal

La psiquiatra Pilar Valladares subraya que los cuadros de ansiedad no han dejado de crecer y que conviven con otros problemas como las adicciones (más allá de las sustancias, hacia el juego o lo digital) y los TCA, especialmente entre adolescentes.

Valladares defiende un abordaje amplio: los psicofármacos pueden ser útiles, pero no como única herramienta. La psicoterapia grupal —a menudo infravalorada— ofrece un espacio de apoyo y aprendizaje mutuo donde los participantes descubren recursos que luego trasladan a su vida cotidiana.

Entre los desafíos del sistema, la especialista cita la falta de tiempo para consultas frecuentes y la demanda creciente en los ámbitos infanto-juvenil y geriátrico. De fondo, la hiperconectividad y la presión cotidiana exigen repensar cómo escuchamos y acompañamos el sufrimiento psíquico sin perder de vista la singularidad de cada paciente.

En un escenario donde no hay salud sin salud mental, la suma de sensibilización comunitaria (como la de Oliva), refuerzos en la red asistencial (como en Euskadi), educación en escuelas y una divulgación rigurosa puede marcar la diferencia. Identificar señales, pedir ayuda a tiempo y reducir el estigma son pasos decisivos para frenar el avance de la ansiedad, especialmente en niños y adolescentes.

cómo vencer el miedo al rechazo
Artículo relacionado:
Padres ansiosos y ansiedad infantil: qué dice la ciencia y cómo actuar en casa

Add as preferred source