¿Qué es una Feminazi? Características y exponentes

Quizás la última vez que escuchaste y/o empleaste este término fue en una discusión con tu pareja, sin embargo, su uso real no se limita a esa pequeña diatriba sobre a quién le corresponde lavar los platos. Una feminazi, es aquella mujer militante de la corriente más radical del feminismo, y este término fue popularizado por el conservador locutor estadounidense Rush Limbaugh, quien en un programa de radio expresó su opinión frente a la postura asumida por tendencias femeninas frente al aborto.

El término se constituye por una palabra compuesta, que relaciona las prácticas feministas que pretenden rebajar la figura del hombre de una manera humillante, y hace referencia a la acción denigrante e inhumana de los militantes del partido Nacional Socialista (Nazi) sobre el pueblo judío. Aunque algunos piensan que se trata de una comparación exagerada, y es posible que en muchos casos sea así, sin embargo, es innegable que ciertas mujeres trascienden los límites racionales en la defensa de sus derechos, y en la lucha por derrocar la opresión masculina; por ello tienden a incurrir en la ejecución de prácticas represivas en contra del sexo opuesto.

De feministas a feminazis

El feminismo es un movimiento que surgió como muestra de la necesidad de un grupo de mujeres, de operar cambios en la sociedad en su concepción tradicional respecto al papel de los géneros, tanto en ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales.

Aunque el uso de la acepción “feminista” se observa en publicaciones del siglo XVII, fue el escritor Alejandro Dumas hijo, quien lo implementó para manifestar su desacuerdo frente a la postura a favor, que algunos sectores masculinos adoptaron, ante la solicitud de que le fueran reconocidos a las mujeres ciertos derechos, como la participación en el sufragio y el trabajo en diferentes ámbitos de los que habían sido pautados como “trabajos para mujeres”, como eran el de mecanografista e institutriz. Como muestra, de que la necesidad de un cambio empezaba a hacer eco, cada día con más fuerza, en las mujeres, se hace manifiesta en la declaración de Olimpia de Gouges (1791), sobre los derechos de la mujer y la ciudadana, donde afirmó que sus derechos naturales eran limitados por la tiranía del hombre, por lo que solicitaba que esa situación fuera reformada según las leyes de la naturaleza y la razón; cabe destacar que esta publicación le valió la muerte en la guillotina.  Otro aporte importante en el desarrollo de la revolución de género, fue el dado en 1792 por Mary Wollstonecraft, quien escribe la “Vindicación de los derechos de la mujer”, planteando demandas inusitadas para la época: igualdad de derechos civiles, políticos, laborales y educativos, y derecho al divorcio como libre decisión de las partes. Sin embargo, fue hasta el año 1880, cuando la sufragista francesa Hubertine Auclert, le dio el significado con el que se popularizaría este término en los años venideros, y que se convertiría en un movimiento social con miras al posicionamiento de la mujer en todos los ámbitos en los que se desenvolvía el hombre.

Se puede decir que la lucha de la mujer comienza a generar verdaderos resultados, a partir del desarrollo de la Revolución Francesa, ya que de este movimiento se derivaron nuevas estructuras sociales, producto de la ideología igualitaria y racionalista que alimentaba sus consignas, lo que se tradujo, entre otras cosas, en nuevas condiciones de trabajo. Otro movimiento que impulsó la modificación de los roles que cumplían las mujeres en la sociedad, fue la Revolución Industrial, la cual amplió el campo laboral, fomentando la inclusión femenina en nuevos trabajos.

Logros del feminismo

El movimiento feminista, consiguió la ruptura de códigos morales estrictos, y carentes de sentido, lo que se tradujo en la amplitud del pensamiento de la sociedad en general; pero sobre todo, se ejerció un cambio en la visión que las mujeres manejaban de si mismas, quienes hasta el momento habían llevado una vida restringida, apegada a las costumbres conservadoras de la época, en la que en sus roles se limitan a ser abnegadas amas de casa, esposas y madres, que aunque en algunos casos se desenvolvían en trabajos fuera del hogar para contribuir a la economía familiar, estos trabajos no contaban con las mismas ventajas de las que gozaba la parte masculina, ya que en su condición de mujeres, eran consideradas elementos inferiores para el trabajo, y era común en ambientes laborales, ocurriera una división sexual, relacionada con la creencia de que existía una diferencia de fuerza e intelecto entre hombres y mujeres, lo que tenía como consecuencia que ciertos trabajos o tareas sólo podían ser realizadas por uno de los géneros, siendo  los varones quienes se ocupaban de tareas con mucho mayor prestigio social, en cambio las mujeres estaban limitadas a trabajos del hogar y  trabajos manuales. Entre los logros más resaltantes de este movimiento se tienen:

  • Derecho a la participación en el sufragio.
  • Posibilidad de acceso a educación superior (universitaria).
  • Supresión de la discriminación en trabajos por condición de mujer.
  • Salarios justos y acordes con el trabajo desempeñado.
  • Liberación sexual.
  • Derecho a solicitud de divorcio.
  • Denuncia de violencia contra la mujer.
  • Desempeño en cargos políticos.

Como parte de años de lucha, el feminismo reformó el papel de la mujer en la sociedad, sin embargo ¿Por qué continuó el movimiento una vez fueron logradas estas reformas?

La lucha de inclusión, y el cambio de paradigma social, trajo consigo oposición por parte de una sociedad conservadora, y como resultado de ello, muchas fueron las mujeres torturadas y asesinadas, en un vano intento de suprimir de raíz las ideas liberales de las que eran portadoras a través del miedo, a pesar de todas estas prácticas represoras, nada pudo detener el curso de lo que fue un acontecimiento de evolución social. Una vez logrados los objetivos, el feminismo siguió su curso, transformándose en un movimiento radical. Aunque una corriente siguió adelante, y se dedicó a disfrutar de las nuevas condiciones de igualdad instauradas, otro sector, aferrado al resentimiento desarrolló una postura de venganza, y actitudes hostiles, hacia lo hombres, que en otro momento fueron los responsables del sufrimiento de su género. De esta manera surge la feminazi, un tipo de mujer que es análogo a lo que en otra época fuera un hombre machista.

Características de una feminazi

Lamentablemente, muchos intelectuales han calificado el feminismo radical, denominado feminazi, el cual se corresponde con una corriente del pensamiento postmoderno, como “una de las modas más absurdas y triviales de los últimos años”, ya que, según lo establecido por ellos, ha conseguido un gran número de seguidores, quienes, dejado de lado todo pensamiento crítico, se aferran a consignas que carecen de validez, ya que los motivos de sus luchas y reclamos, fueron logrados años atrás.

Si bien es cierto, que, en un sentido imparcial, muchas de las prácticas del feminismo radical las alejan del alcance sus objetivos, también es innegable que el feminismo cumplió un papel importante en el posicionamiento de un rol más acorde con las capacidades de la mujer como ser humano, aun así, la radicalización ha conducido a que muchas mujeres adopten prácticas contra los hombres, ante las que ellas mismas manifestaron rechazo cuando fueron implementadas contra su género. Entre las características de una feminazi podemos nombrar:

 

Rechazo a la figura masculina

 

El hombre es catalogado como un ser cruel y despiadado, cuyas acciones representan un peligro para la integridad femenina. En esta corriente todos los hombres adoptan un papel de villano, mientras que la mujer se concibe como víctima de represión y maltrato masculino. La radicalización de esta idea es tal, que, en casos extremos, las mujeres tienden a rechazar a sus hijos varones por considerarlos un peligro potencial para su bienestar.

Es característico de una feminazi, el odio hacia el hombre sin una razón de ser, se trata de un sentimiento sin motivo, basado en acciones pasadas, de las que muy probablemente no fueron objeto.

 

Equiparación al hombre en actividades físicas

 

“We can do it”, esa fue la frase que tomaron las feminazis como consigna de su modelo social, en el que se concibe al hombre como un ser inservible, sin ningún papel de importancia en la evolución del desarrollo humano. Su participación se le reduce al aporte de la célula sexual masculina (espermatozoide), vital para dar continuidad a la especie. Empoderada por esta consigna, una mujer feminazi, se ve instada al desarrollo de actividades que eran calificadas sólo para el género masculino, por ser actividades de prolongado esfuerzo físico y/o que requieren el uso continuo de la fuerza.

Ese “Podemos hacerlo”, invita a abandonar los paradigmas que generan limitantes basadas en el género.

 

Modales y forma de vestir masculina

 

Al identificar al hombre como un estereotipo de dominación y fuerza, muchas de estas mujeres tienden a adoptar la forma de vestir y modales propios de figuras masculinas. Se trata de un metamensaje, que acompaña sus acciones, orientadas a minimizar el concepto y participación masculina dentro del orden social. También, en prácticas sexuales, a través de objetos creados para ese fin, la mujer puede asumir el rol masculino.

 

Absurda exaltación de lo femenino

 

Mediante una absurda exaltación, que toca los límites de la idolatría, del cuerpo femenino y sus características. El principal tema en este tópico son los fluidos corporales, los cuales según estás mujeres fueron objeto de burla y represión masculina.

Las protestas por parte de estos grupos de mujeres, en las que, como acción de rechazo, ante la supresión patriarcal, han decidido mostrarle al mundo su menstruación para liberarse de las ataduras machistas, y el tabú asociado a este proceso natural. De esta forma lo hicieron un grupo de mujeres españolas en una manifestación pública, en la que, vistiendo ropa de color blanco, las participantes exhibieron su sangrado menstrual. Este tipo de manifestaciones se han extendido, por lo que han podido ser llevadas a cabo por artistas chilenas y argentinas, quienes han montado escenarios con la misma temática, donde se utiliza el fluido corporal como motivo de orgullo, una muestra del logro de la equidad de género. El movimiento free bleeding, se opone al uso de toallas sanitarias durante la menstruación.

 

Oposición a corrientes religiosas

 

Por considerar la religión como respaldo de culturas machistas, y por manifestar rechazo a los dogmas que reprimen la figura femenina, al considerarla objeto del pecado.

Principales exponentes del movimiento feminazi

Andrea Dworkin

Fue una escritora estadounidense militante del feminismo radical. Los principales tópicos en los que se centró su lucha fueron: la pornografía, pedofilia y el sexo como modelo de reafirmación del poder patriarcal. La raíz de su odio hacia los hombres, nace de los maltratos sufridos por parte de su padre, y de su primer esposo.

Ella estableció en un artículo el por qué el feminismo se oponía a la pornografía, y la razón se reducía a que, en este material audiovisual, se afirma que a las mujeres les gusta que las maltraten, que las fuercen y que abusen de ellas; enviando el mensaje de que las mujeres dicen no, pero quieren decir sí.

Robin Morgan

Desde comienzos de los años 60, su aporte y participación ha sido clave en el movimiento feminista estadounidense, ya que fue fundadora de varios movimientos, y se hizo partícipe en múltiples protestas.

Valerie Solanas

Escritora estadounidense, diagnosticada con esquizofrenia, es conocida por la redacción de la obra: “Manifiesto SCUM” (scum es una palabra inglesa que traduce capa de suciedad), en la que se llama a la destrucción de los hombres. Valerie proviene de un hogar abusivo, donde fue víctima de abuso sexual por parte de su padre.

Sheila Jeffreys

Feminista de la línea separatista de lesbianas, su lucha ha estado orientada al apoyo del movimiento por los derechos de transexuales/transgénero, como una acción reaccionaria al rechazo manifestado por el patriarcado y la homofobia. Ella piensa que la forma de vestir y el peinado, representan una forma de sumisión al patriarcado. Asimismo, ella establece que el transexualismo, masoquismo y piercings son manifestaciones de la violencia patriarcal contra mujeres.

Movimiento free bleeding

Práctica surgida dentro del movimiento feminista radical, la cual consiste en sangrar en forma libre durante la menstruación. Quienes son partidarias de este movimiento rechazan el uso de toallas sanitarias y tampones, por considerarlos la resultante de una sociedad cargada de tabúes respecto a este proceso femenino. Esta corriente fue promocionada en forma accidental por la atleta Kiran Gandhi, de quien, en el año 2014, circularon fotografías con la ropa manchada de sangre, corriendo en el maratón de Londres. Ella a pesar de no formar parte del movimiento, le dio fuerza a la idea de que los productos de higiene femenina constituían un elemento de represión patriarcal.

La dominación del hombre como mecanismo de defensa

Muchas de las mujeres que formaron parte de este movimiento fueron objeto de acciones de agresión por parte de algún hombre, o desarrollaron empatía ante estos actos. Según afirman estudios psicológicos, el ser humano ante hechos traumáticos tiende a reaccionar creando mecanismos de defensa, y en el caso de estas, la manera de afrontar su agresión fue la redirección de su enojo en el desarrollo de un movimiento cuyo objeto fue el ataque directo a la figura masculina.

Desde este punto de vista, es comprensible que se produjera la radicalización de lo que fue la lucha feminista. Sin embargo, es importante resaltar, que el tema de violencia y maltrato, no se reduce a un problema de discriminación de sexo, existen muchos hombres que han sido objeto de abusos. Por tal motivo, el hacer del hombre una figura enemiga, nos aleja de la posibilidad de dar una solución certera, que nos lleve a frenar los abusos y hechos violentos de los que son objeto las personas sin importar su género.

La violencia no se combate con violencia.


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