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Una persona auténtica

Una persona autenticaGabriel quería hablar con ella, quería felicitarla. La admiraba por su actitud: simplemente era ella misma y eso que no se lo ponían nada fácil. Durante todo el curso un grupo de matones se había metido con ella.

Otros hubieran cambiado su actitud. Sin embargo, ella había permanecido fiel a sí misma. Simplemente era un poco diferente.

Gabriel la admiró todavía mucho más cuando ella le contestó:

– ¿Por qué tendría que haber cambiado? Solo son un puñado de idiotas metiéndose con una persona auténtica. No hubiera tenido sentido.

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