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Ejemplos y tipos de todos los valores estéticos que existen

Todos en algún momento hemos realizado un recorrido a través de un museo, o al menos hemos podido acceder, a través de internet u otros recursos a diversas obras de carácter artístico. Lo primero que pensamos al hablar de arte, en una forma tradicional y marcada por arquetipos, es en aspectos armónicos, es decir, que despiertan sensaciones agradables. Sin embargo todos nos cuestionamos acerca de la belleza oculta detrás de obras disonantes, que si bien no cumplen el canon de belleza arquetípica al que estamos acostumbrados, no dejan de resultarnos atractivas; podemos nombrar a modo de ejemplo a aquellas obras pertenecientes a corrientes menos tradicionales como el arte ingenuo, el cubismo y abstraccionismo.

La estética, es un término asociado a la sensación que nos producen los estímulos externos, y aunque es aprovechada por el arte para transmitir mensajes de diversos tipos, no está netamente ligada a un lienzo. Los valores estéticos empapan los elementos que rodean nuestro entorno.

La estética de un valor, un concepto filosófico

Algo estético es un conglomerado de elementos que guardan relación concordante entre sí, no necesariamente debe tratarse de algo “hermoso” a todos los sentidos. Y al hablar de este término en general, podemos afirmar que en el mundo no existe un concepto más abstracto que aquel que define a la belleza. Podríamos asociar la belleza a la estética, si pensamos en ella como algo que resalta, sin embargo no sólo las cosas bellas llaman nuestra atención. También podríamos decir que lo bello, abarca aquellas cualidades que nos llenan de una sensación placentera, y en este punto no podemos dar una definición absoluta, ya que en este caso, la belleza va a depender de quien la evalúa (carácter subjetivo). Al respecto, Platón apuntó en su texto “La República” que todos tenemos algo bello en nuestro interior.

Con el tiempo, el avance de los estudios de este ámbito, le permitió al ser humano la aceptación, dentro de la definición estética, de los elementos disonantes: como lo feo, lo tenebroso y lo ridículo; y también se evaluaron otros factores resaltantes a los sentidos como lo imponente, lo sublime y lo trágico, a fin de ampliar un poco el alcance del término, abarcando todo aquello que afecta los sentidos.

La estética se define como la relación del ser humano con su entorno y con sí mismo, ya que es un proceso perceptivo en el que pueden llegar a influir la realización de juicios.

Proceso perceptivo:

  • Estímulo: es aquello que afecta los sentidos, y activa nuestra percepción y la emisión de un juicio.
  • Desarrollo de una percepción: Acá entran en juego los juicios del individuo, sobre sí mismo, otras personas y el entorno que les rodea.
  • Sensación: Aquí es donde se despierta una sensación respecto al estímulo que estamos presenciando: felicidad, enojo, tristeza.

Valores estéticos

Acá apuntamos los que se consideran los principales estímulos que dan lugar a desarrollo de un proceso perceptivo, y que pueden alterar nuestro estado de ánimo:

De tipo concordante

 Son valores estéticos que guardan relaciones asociadas a términos armónicos y equilibrados, por lo que despiertan sensaciones agradables, que relajan nuestros sentidos. Las personas con tendencias a desarrollarse en ambientes de orden y control, prefieren rodearse de estímulos de este tipo, ya que los disonantes les resultan intolerables.

La armonía: Podemos decir que un agregado de elementos es armónico si guarda una correspondencia equilibrada en sus proporciones, y en la manera en que han sido dispuestos los elementos que la conforman.

Lo bello:Es un concepto subjetivo, sin embargo podemos asociarlo a la definición de elementos armónicos: “es bello si sus elementos guardan armonía entre sí”. También puede definirse en términos de aceptación: “es bello si la mayoría lo percibe de ese modo”. Esto nos lleva a la noción de que sobre la subjetividad de la belleza influyen factores culturales, sociales y biológicos, que definen la percepción de los individuos.

Lo sublime: “Es algo más que bello”. Este término está asociado a factores que van más allá de la humanidad, se sitúa sobre los niveles de la divinidad. Acá se engloban todos esos estímulos que tocan directamente el alma, y que nos hacen conscientes de la divinidad del ser.

Equilibrio: Se adopta este término cuando los elementos que son percibidos parecen guardar buena relación entre sí.

La gracia:Se refiere al equilibrio de elementos espirituales, que le confieren al concepto un aspecto sobrenatural, sin llegar a tocar la elevación de lo sublime.

Lo imponente: Elementos armónicos que guardan una relación clara y bien definida. Transmiten un concepto que prevalece.

De tipo disonante

“Contrastes”… acá podemos abarcar aquellos estímulos que alteran nuestros sentidos al despertar sensaciones de diversos tipos, y de carácter profundo. Para apreciar la “belleza” detrás de los valores estéticos disonantes, se requiere una amplitud en los sentidos, una capacidad de ver más allá de la definición absoluta de las cosas, para poder entrar en contacto con el concepto real que desea transmitir.

Lo feo: Aquello que no guarda relaciones armónicas entre sí, cuya disposición y ordenamiento, da lugar a una reacción de rechazo a primera instancia. También podríamos decir que lo feo, es aquello que rompe con las estructuras arquetípicas de lo hermoso, por lo que en su percepción también entra en juego el factor de la subjetividad.

Lo trágico: Valores estéticos que despiertan una sensación de tristeza y nostalgia. Están asociados a paradigmas de eventos dramáticos, y en la creencia popular la presencia de tonalidades oscuras, calificadas como sombrías determinan el carácter trágico de las cosas.

Grotesco: Está asociado al uso de elementos ridículos, que superan los límites marcados por la condición humana. Algunos lo definirían como la exaltación superlativa de algún valor.

Lo ridículo: Valores estéticos, que por su extravagancia y disonancia, producen una reacción de risa. Las cosas ridículas son calificadas como “posibilidades improbables” de un concepto o contexto.

Lo sombrío: Elementos grises, pardos, o de acomodo particular, que despiertan sensaciones de miedo y ansiedad.

La estética en el día a día

La exaltación de ciertas características constituye una forma de comunicación y expresión del ser. El ser humano interacciona con su medio, por ello siente la necesidad de comunicar sus experiencias y la percepción construida en torno a ellas. La mujer que desea transmitir un carácter dominante, puede hacer elecciones de elementos resaltantes, a  fin de marcar un concepto de sí misma que se transmita en forma clara al su entorno. Las personas con personalidades rebeldes, suelen hacer uso de elementos disonantes que vayan en contra de la corriente (main stream). Los niños hacen uso de elementos alegres y armónicos que muestren su entusiasmo por la vida. Las personas en duelo, o con algún trastorno en su estado de ánimo, buscan un arreglo que destaque lo sombrío.

Como vemos la estética pese al carácter abstracto de su concepto, es un elemento tangible, que rodea el entorno en el que nos encontramos inmersos.

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