Víctor Küppers, experto en psicología positiva: del mito del clic a la fuerza del hábito y la actitud

  • No existe un "clic" mágico: el cambio se consolida con repetición y hábitos.
  • Una vivencia de dolor crónico llevó a Küppers a priorizar lo importante con un recordatorio diario.
  • El valor propio se basa en la calidad humana y la bondad, no en lo material; la evidencia vincula la amabilidad con mayor bienestar.
  • La fórmula (C + H) x A subraya que la actitud multiplica; propone gratitud, foco en lo controlable y visualización.

Víctor Küppers, psicología positiva

Durante años se ha repetido que el gran cambio personal llega de golpe, como un destello que lo ordena todo. Sin embargo, Víctor Küppers, experto en psicología positiva, insiste en que la vida real funciona de otro modo: lo que transforma no es un instante, sino lo que hacemos una y otra vez hasta convertirlo en rutina.

En conversaciones públicas recientes —desde un podcast hasta eventos educativos— ha remarcado que no hay atajos: entrenar la mente pasa por actuar con constancia. Preguntarse a diario «qué hay de bueno» y «qué puedo hacer» desplaza el foco hacia lo controlable, un enfoque muy en línea con la mirada estoica.

Del “clic” inspirador al músculo de la repetición

Para Küppers, el supuesto momento revelador puede motivar en el corto plazo, pero la mejora sostenida depende del esfuerzo. Repetir conductas útiles las arraiga, hasta que forman parte del carácter y guían la manera de pensar y sentir. Esa mejora sostenida se entiende como un trabajo continuado más que como una epifanía.

Conferencias de psicología positiva

De ahí su recomendación de hacerse preguntas estratégicas cada jornada. Al reiterarlas, el cerebro aprende a orientar la atención hacia lo que sí depende de uno mismo; esa higiene mental reduce ruidos, quejas y reacciones automáticas que no aportan. En ese proceso ayuda reflexionar sobre los propios pensamientos para reconducirlos.

El especialista recalca que la clave no es escuchar ideas atractivas, sino incorporarlas en el día a día. Lo que se practica se consolida; lo que solo se entiende, se olvida. Por eso anima a invertir esfuerzo en prácticas concretas y sostenidas como parte de tu crecimiento personal.

Una vivencia que marcó un antes y un después

Küppers relata que convivió con dolor crónico durante años hasta que una intervención lo alivió. Al principio, la alegría lo inundaba todo, pero con el tiempo volvieron los enfados triviales. Para no perder perspectiva, guardó un dibujo médico en su agenda y lo consulta a diario.

Esa imagen funciona como ancla: le recuerda que hay asuntos importantes y otros que no lo son. Un fallo de la impresora, por ejemplo, dejó de ser motivo de mal humor. Convertido en hábito, ese recordatorio de prioridades amortigua las reacciones impulsivas; también ayuda seguir estrategias para salir del mal humor cuando aparecen.

Valor propio: calidad humana por encima de lo material

Otra idea central en su mensaje es que el valor personal no se mide por el coche, el cargo o el saldo, sino por cómo somos y cómo tratamos a los demás. La admiración auténtica nace de la calidad humana, no del escaparate.

Küppers enlaza este enfoque con una tradición filosófica clara: la virtud y la interdependencia que proclama el estoicismo. Cuidar del otro y del entorno no es solo deseable; es el camino más fiable hacia una vida con sentido.

La investigación respalda esta tesis. Revisiones de estudios muestran que las conductas prosociales y la bondad se asocian con un aumento del bienestar subjetivo, mientras que acumular bienes no ofrece beneficios emocionales comparables.

La fórmula (C + H) x A: por qué la actitud multiplica

Su conocida expresión resume el desempeño: (C + H) x A. El conocimiento (C) y las habilidades (H) suman, pero la actitud (A) multiplica. Sin esa A, el potencial se queda corto; con ella, se dispara. Trabajar la actitud es parte de los consejos para motivarte.

De hecho, la inteligencia por sí sola no merece tanta reverencia: es, en parte, un rasgo de suerte. En cambio, ser buena persona exige elección y práctica. Como él plantea con ironía, nadie admira a alguien por ser alto; el mérito está en el carácter.

Hábitos concretos para entrenar la mente

Entre los ejercicios que propone, uno es reservar cada día unos minutos para agradecer en voz alta lo que sí funciona. Esa lista cambia la narrativa interna y actúa como antídoto contra la queja crónica. Practicar la gratitud está ligado a ideas sobre cómo aumentar la felicidad.

Otro recurso potente es imaginar de vez en cuando que las personas queridas podrían faltar. Ese pensamiento, usado con prudencia, refuerza la presencia y el cuidado en las relaciones, y nos devuelve a lo esencial.

Por último, sugiere clarificar la «foto» de la persona que queremos llegar a ser. Pregúntate: ¿cómo te gustaría que te describieran quienes te conocen? Las respuestas rara vez incluyen «era listísimo» o «ganaba mucho»; suelen señalar amabilidad, respeto y afecto. Con esa imagen guía, toca decidir pequeñas acciones diarias que la hagan realidad.

Una idea sencilla y exigente guía este planteamiento: sin hábito no hay cambio estable. La combinación de actitud, prácticas constantes y un criterio claro de lo importante permite vivir con más serenidad, centrarse en lo que depende de uno y cultivar una valía personal que no fluctúa con los likes ni las facturas.

ser feliz para conseguir el éxito
Artigo relacionado:
El poder de ser feliz para alcanzar el éxito: claves y estrategias

Añadir como fuente preferida en Google