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¿Qué son los vínculos afectivos?: importancia de una niñez sana

Los seres humanos, desde el momento en que nacemos nos vemos en la necesidad de tratar con nuestra familia y nuestros padres. Estas son las primeras personas a las que vemos en nuestra vida, y con quienes pasaremos gran parte de nuestra vida. Son las personas a quienes aprendemos a querer y a respetar, y con quienes desarrollamos nuestros primeros lazos de unión fraternal.

Ellos, a su vez, son los encargados de generar en nosotros esa capacidad de querer que es propia de la primera infancia. Esa capacidad de sentirnos cómodos con quienes están con nosotros, y que eventualmente nos ayudará de manera social a conseguir nuevos amigos.

Los vínculos afectivos es el nombre que reciben estos lazos que generamos con nuestros padres primeramente, y que luego siguen creciendo hasta llegar a nuestros familiares y amigos.

Es labor de los padres el mantener a su hijo en un entorno lleno de amor, en el que esos lazos puedan crecer y mejorar las actitudes y emociones del niño, ayudándole en su sociabilidad conforme va creciendo.

Lamentablemente hay hogares, aún en nuestros días, en los que los padres son reacios a demostrarles amor a sus hijos, porque piensan que si lo hacen estos perderán su masculinidad o algún otro estereotipo. El día de hoy aprenderemos lo importantes que son los vínculos afectivos, no solo para los niños, sino también para la sociedad en general, y conoceremos la forma de darle a nuestros hijos un mejor futuro.

Definamos el vínculo afectivo

El vínculo afectivo se define como ese buen sentimiento que los seres humanos son capaces de sentir hacia otros. Se habla o se define como el placer de tener a alguien cerca, de poder tocarle, de hablarle, soñar con él, reír y llorar con esa persona, acariciarle, besarle y otras acciones que puedan resultar estimulantes.

Si un niño no recibe de sus padres amor, besos, abrazos, caricias, aliento y apoyo, esta persona crecerá de una forma en la que, al llegar a la edad adulta, le resultará difícil relacionarse con otras personas y mucho más difícil le resultará llegar a tener una relación afectiva en un futuro. En pocas palabras, es ese sentimiento de afecto que se tiene por los padres, los animales, los amigos, tu pareja, tus hijos, entre otros.

Los vínculos afectivos en los niños

Los vínculos afectivos sin importantísimos para el desarrollo integral de cualquier niño. Y es una de las bases en el desarrollo de su personalidad. Estos vínculos suelen ser forjados en los niños por sus padres, pero también pueden, y deben ayudar en esto, sus maestros, sus cuidadores, sus familiares, sus amigos y sus mascotas. Puesto que de esa manera el niño aprenderá a confiar en otros y a abrirse para ser una persona más sociable.

Las madres y los maestros son las personas que a los niños generalmente más les afectan en cuanto a sus demostraciones de amor. Una de esas figuras es quien le alimenta, le ayuda a asearse, a vestirse, lo saca y con quien pasa buena parte de su tiempo libre; la otra figura es la que pasa buena parte de su día con ellos, que les enseña las nuevas cosas que deberá llevar en el mundo y quien también debe preocuparse de su bienestar.

A pesar de que la madre es la figura de mayor autoridad en este tema, y quien más amor debe demostrar hacia sus hijos, también se están llevando a cabo invitaciones y trabajos en planteles estudiantiles para que los maestros también sean capaces de relacionarse de una manera sana con los pequeños.

¿Dónde inician estos vínculos?

Los vínculos afectivos de los niños se manifiestan primeramente dentro del vientre materno. Es por esta razón que está recomendado a las madres y los padres que, una vez haya pasado el primer trimestre, y si lo desean mucho antes, vayan comunicándose con el niño mientras todavía se encuentra dentro del vientre de su madre.

La continua conversación y las palabras de ánimo y aliento le dan al nonato una sensación de tranquilidad, y podrá ser capaz de reconocer las voces que han interactuado con él como una fuente de amor y seguridad una vez haya nacido.

¿Qué dice de esto la psicología infantil?

La psicología nos dice que la percepción de la familia es muy importante para el niño mientras se encuentra en su más temprana edad. Es sabido que los niños que son abandonados sufren de mayores problemas debido al estrés, la ansiedad, la baja autoestima y los malos pensamientos que pueden acarrearles el hecho de no haber podido contar con un padre y una madre amorosos. Es muy importante para los recién nacidos ese abrazo, ese beso y esa caricia que una madre, y también un padre, puede darles.

La familia es esa encargada de transmitir los valores positivos para vivir en la sociedad, de poner los límites que nos permitan no sólo vivir de una manera más prudente, sino también de respetar las reglas mientras que nos dan ese amor y apoyo para seguir adelante.

Asimismo también es importante recordarles a los niños, sobre todo en la más temprana infancia, que como sus padres estaremos siempre para ellos y no los dejaremos solos.

Unos consejos para mejorar el vínculo con nuestros hijos

Una de las cosas importantes que debes de saber si quieres mejorar el vínculo afectivo con tus hijos es que no es sólo cuestión de dedicarles más tiempo, sino de pasar con ellos un tiempo donde se note la calidad. Puede que les dediques una hora para hablar con ellos, pero que durante esa hora te encuentres tan cansado que ellos noten que en realidad lo que deseas es irte a dormir.

Todo esto puede llegar a pasarnos, pues somos seres humanos. Pero cuando tengamos algo de tiempo con nuestros hijos debemos también hacerles sentir que son todo nuestro mundo en ese tiempo que les damos. Algunos consejos simples pueden ayudarnos con esto.

Escucha a tus hijos:

Quizás en algún momento esa anécdota que ha contado tu hijo/a al llegar del colegio te ha parecido aburrida, o te has puesto a pensar o le has dicho en voz alta que sus problemas son menos, y que cuando llegue el momento de crecer tendrá problemas de verdad. Bien, esto es algo que no debe hacerse, pues los niños, al igual que nosotros necesitan sentir que son escuchados y que sus opiniones son apreciadas.

Recordemos que en la niñez, los problemas pueden ser vistos mucho más grandes de lo que los vería un adulto, pero no por eso dejan de ser problemas reales, pues a los niños les afectan cosas que a nosotros quizá no. Pero debemos ofrecerles nuestro apoyo y escucharlos. De esa forma, ellos también nos escucharán a nosotros y nos evitaremos grandes problemas a medida que pasen por la adolescencia.

Empatía parental:

La capacidad de poder percibir los signos emocionales del niño y de poder actuar en consecuencia, legándoles un estado de paz es lo que se llama empatía parental. Es la capacidad de los padres de conectarse con las emociones de sus hijos sin hacerles sentir mal.

Uno de los principales obstáculos que los padres enfrentan a la hora de conseguir esto, es que les resulta muy fácil reprenderles o recordarles las normas de conducta que se esperan de ellos, sin importarles su edad o sus sentimientos.

Hay que recordar que alguna vez fuimos niños, y que no podemos esperar hablarles y hacer que comprendan las cosas porque los vemos como “adultos pequeños”. Es importante saber manejar las conductas de nuestro hijo a fin de llegar a conocerle mejor, y si es necesario, buscar la manera de corregir malas conductas con amor y paciencia, y no simplemente exigiéndoles que las dejen.

Esto será de mucha importancia durante la adolescencia, puesto que dependiendo de la relación que hayamos desarrollado con ellos de pequeños, será más sencilla la relación cuando crezcan.

Hablar de sus sentimientos y emociones:

En los momentos comunes, en los que nos encontramos hablando con nuestros hijos, debemos ser capaces de hacerles comprender nuestras emociones. De esta forma ellos serán también capaces de llegar a las suyas. Esto es sumamente importante, pues conociendo y adentrándose en sus emociones los niños serán capaces de tener una mejor vida personal y espiritual. Enseñarles a hablar de sus sentimientos es un buen recurso para ayudarles a construir una personalidad sana.

No se trata de regañarles o de preguntarles por medio de un interrogatorio exhaustivo si se da una situación que lo amerite, como por ejemplo que llegue llorando de la escuela, pues esto lo pondrá en alerta y hará que se sienta mal por sus emociones. También debemos sacarnos de la mente ese dicho arcaico que todos conocemos de los hombres no lloran” pues con esto solo les enseñamos a que guarden sus emociones, lo cual puede hacerlos violentos.

Hay que sentarnos con ellos y comprender qué le ha sucedido realmente y como lo ha hecho sentir esto, y ser capaces de ayudarlos en consecuencia. De esa forma los vínculos afectivos que formaremos con ellos serán más duraderos.

Incrementar los tiempos de ocio juntos:

Dedicarles tiempo a los hijos es algo muy importante, pues gracias a ello nuestros niños podrán tener una mejor relación con nosotros que les permitan llegar a querernos verdaderamente. Al mismo tiempo, como ya mencionábamos antes, debes de ser capaz de tener una buena calidad en esos tiempos. No es lo mismo sentarte a hablar con tu hijo cuando estás cansado/a, o llevarlo a la compra simplemente porque necesitas comida y debes llevarlo contigo, que dedicarle tiempo y hacer algo especial con él/ella. El hecho de hacer algo juntos que le estimule y le haga divertirse hará que te relacione con sus buenos momentos y de esa forma creará un mejor vínculo contigo.

Conclusión

El hecho de ser padres es algo que muchas veces puede aterrarnos, pues podemos no conocer todos los hechos, ni saber de estadísticas o no conocer muchas cosas de este trabajo.

Pero al momento de tener nuestro niño en brazos comenzamos un viaje que, aunque muchas veces nos cueste y pensemos que no sabemos a dónde vamos, otras veces nos sentiremos orgullosos de lo que hemos hecho, y de lo que nuestros hijos han logrado. Los vínculos afectivos son algo que debemos de fomentar y de mantener, porque no solo les ayudamos a ellos, sino también a nosotros en el proceso.

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