Se denomina aprendizaje al proceso mediante el cual es posible la adquisición de nuevos conocimientos a partir de una enseñanza, una práctica o una experiencia. Éste puede ser de distintos tipos, como el aprendizaje repetitivo, el aprendizaje significativo, el aprendizaje observacional, el aprendizaje receptivo, entre otros, cada uno con características propias y con implicaciones distintas para la educación y el desarrollo personal.
Cada uno de ellos posee los elementos que lo caracterizan, pero el interés en esta ocasión está dirigido hacia el significativo, una teoría de David Ausubel que contribuyó enormemente en el área de la psicología cognitiva y educativa. Esta propuesta permitió el desarrollo de técnicas de enseñanza más eficaces, influyó en la forma de diseñar los currículos y ayudó a comprender por qué algunas experiencias de aprendizaje se retienen durante años mientras que otras se olvidan rápidamente.
¿Qué es el Aprendizaje Significativo?

Según el psicólogo David Ausubel, su teoría asegura que este tipo de aprendizaje es considerado como la capacidad de relacionar la información antigua con la nueva y recién adquirida, para de esta manera combinarlas, ampliar el conocimiento y reconstruirlo si es necesario. No se trata de «sumar datos», sino de reestructurar lo que ya sabemos para darle un significado más rico y más ajustado a la realidad.
Siendo más específico, el aprendizaje significativo sucede en el momento en que el nuevo conocimiento es adquirido y dicha información tiene una relación clara y no arbitraria con otros datos que habían sido adquiridos previamente. Por eso es posible aprender nuevas ideas, habilidades o conceptos con mayor facilidad si ya contábamos con una base de conocimientos previos que puedan vincularse con lo nuevo.
Desde una perspectiva cognitiva, Ausubel sostiene que lo más importante para aprender algo nuevo es lo que el estudiante ya sabe. El aprendizaje significativo se produce cuando la nueva información se integra en la estructura cognitiva de la persona, es decir, en el conjunto organizado de conceptos, ideas y experiencias que el individuo ha ido construyendo a lo largo del tiempo. Cuando no existe esa conexión, lo que suele ocurrir es un aprendizaje memorístico y superficial, muy fácil de olvidar.
La teoría de Ausubel se convirtió en el ejemplo más representativo de este tipo de aprendizaje, ya que permitió el desarrollo de estrategias didácticas específicas (como los organizadores previos, los mapas conceptuales o la diferenciación progresiva del contenido) y con ello facilitó el trabajo de los educadores para enseñar con mayor efectividad en contextos formales e informales.
- Para facilitar la adquisición de nuevos conocimientos, es necesario contar con información previa relevante que sirva como base y punto de anclaje.
- La información adquirida debe incorporarse a la estructura mental y quedarse en la memoria comprensiva, no solo en la memoria a corto plazo.
- El educador debe estar involucrado activamente para lograr usar técnicas de enseñanza adecuadas que estimulen este aprendizaje en los estudiantes.
- Básicamente los conocimientos antiguos se comparan y relacionan con los nuevos para cambiar la estructura de los mismos y así obtener un nuevo resultado más elaborado.
- Es posible llevar a cabo este tipo de aprendizaje de forma individual o con ayuda del educador o docente, siempre que exista una intención de comprender.
Esto último es interesante, ya que el individuo puede desarrollar la capacidad de aprender significativamente y hacerlo de forma individual, consciente o inconscientemente, o con ayuda del docente. Sin embargo, lo importante es que se cumplan los procesos adecuados y específicos que caracterizan este aprendizaje, los cuales son: la subsunción correlativa, la subsunción derivada y el aprendizaje combinatorio y supraordinario. Además, la teoría también se apoya en ideas como la diferenciación progresiva, la reconciliación integradora y el uso de organizadores avanzados, que amplían su poder explicativo y su utilidad práctica en el aula.
Procesos de este aprendizaje

Para Ausubel, la forma en que la nueva información se integra en la estructura cognitiva se explica mediante distintos procesos de subsunción. Estos procesos indican cómo se relaciona lo nuevo con lo que ya existe en la mente de la persona, y permiten entender por qué unas ideas se incorporan de manera estable y otras se diluyen con el tiempo.
- La subsunción derivada se refiere a la adquisición de un conocimiento que tiene relación con otro en cuanto al «tipo» que es y por ello se combinan para formar un nuevo significado. Por ejemplo, si la persona conoce las características de un «avión» y ve por primera vez un «avión de guerra», comprenderá que «de guerra» añade características específicas que, en conjunto con «avión», forman otro significado más concreto. El nuevo concepto se «deriva» del ya existente.
- La subsunción correlativa, por su parte, implica una modificación cualitativa del concepto previo. En un ejemplo similar, si conocemos un avión de color dorado, algo nunca antes visto, debemos añadir a nuestro concepto la posibilidad de que los aviones tengan distintos colores. Eso enriquece y transforma la noción original de «avión», ampliando su rango de variaciones posibles.
- El aprendizaje supraordinario tiene lugar cuando se descubre una idea más general que integra conceptos ya conocidos. Por ejemplo, sabemos qué son los aviones, los barcos o los automóviles, pero no sabíamos que todos ellos son «medios de transporte» hasta que alguien nos lo explica o lo inferimos. Esto supone la construcción de una categoría superior que agrupa conceptos previos.
- Por último, el aprendizaje combinatorio, que se caracteriza por la incorporación de ideas que no dependen directamente de un solo concepto previo, pero que pueden relacionarse con varios de ellos de forma parcial. Es una combinación original de elementos ya conocidos con aspectos nuevos, lo que permite adquirir con mayor facilidad significados más complejos.
Ausubel también describió el fenómeno de la asimilación obliteradora: con el paso del tiempo, las nuevas ideas dejan de percibirse como «nuevas» y se fusionan con los esquemas previos hasta formar un solo bloque de significado. Ya no es posible separar con claridad qué parte era antigua y qué parte se añadió después; el resultado es una estructura cognitivamente más estable y coherente, pero a costa de «olvidar» la forma original en que se incorporó la información.
Tipos
Ausubel también clasificó en varios tipos este aprendizaje, entre los que se encuentra el de representaciones, el de conceptos y el de proposiciones. Cada uno de ellos tiene sus propias características y se apoya en los demás de manera jerárquica.
- El aprendizaje de representaciones hace referencia al tipo más básico e indispensable, es decir, los demás son dependientes de él. Su finalidad es atribuir significados a símbolos, como cuando un bebé aprende a representar la palabra «mamá» con su progenitora. El niño no solo repite el sonido, sino que lo relaciona con una persona concreta y con experiencias afectivas asociadas.
- El aprendizaje de conceptos por su parte, también forma parte del anterior, sólo que en este caso con los conceptos atribuidos es posible tener una idea más general acerca de lo que se está hablando. Por ejemplo, un niño entenderá por «mamá» a cualquier mujer que cumpla una función similar a la suya, elevando el significado desde un caso particular a una categoría abstracta. Para formar conceptos se necesitan experiencias, comparaciones, similitudes y diferencias; más adelante, en edades escolares y adultas, se habla de asimilación de conceptos, cuando el vocabulario y los conocimientos previos permiten integrar nuevos términos sin necesidad de experiencia directa constante.
- Por último, el aprendizaje de proposiciones se define como la relación significativa entre varias palabras y conceptos, con las cuales se puede armar un conjunto de significados que no es simplemente la suma de cada uno de ellos. Esto permite construir enunciados complejos, explicaciones científicas o razonamientos lógicos, y favorece la aparición de un pensamiento más elaborado.
Estos tres tipos de aprendizaje significativo se integran entre sí: primero se asignan significados a símbolos, después se forman conceptos cada vez más abstractos y, finalmente, se combinan dichos conceptos en proposiciones que permiten explicar, argumentar y predecir situaciones de la realidad.
Aprendizaje significativo y aprendizaje memorístico
Para comprender mejor la propuesta de Ausubel es útil diferenciar el aprendizaje significativo de su opuesto, el aprendizaje memorístico o mecánico. Ambos pueden darse en la escuela y en la vida cotidiana, pero sus efectos a largo plazo y su profundidad son muy distintos.
En el aprendizaje memorístico, los nuevos contenidos se almacenan en la memoria de forma aislada y literal, sin quedar vinculados con los conocimientos previos mediante significados personales. La persona puede repetir definiciones, listas o fórmulas, pero sin comprender realmente cómo se conectan con otras ideas. Este tipo de aprendizaje suele ser muy frágil y se olvida con facilidad cuando deja de practicarse.
Por ejemplo, aprenderse los nombres de las comunidades de un país memorizando una lista de palabras es un caso típico de aprendizaje mecánico: se recitan los nombres pero no existe una comprensión profunda de su ubicación, su historia o sus características. Este tipo de esfuerzo puede ser útil para recordar datos puntuales, pero no genera una comprensión duradera.
En cambio, en el aprendizaje significativo, los contenidos se integran en la estructura cognitiva de manera no arbitraria y con vínculos claros con lo que ya se sabe. El estudiante puede explicar con sus propias palabras, ejemplificar con situaciones de su vida diaria o relacionar el contenido con otros temas. Esta integración favorece la retención a largo plazo y la transferencia del conocimiento a nuevos contextos.
Aunque Ausubel reconoce que el aprendizaje mecánico no es totalmente inútil, sostiene que es insuficiente para construir conocimientos complejos. Para que la persona pueda cambiar sus concepciones previas, resolver problemas novedosos y seguir aprendiendo de forma autónoma, es imprescindible que el aprendizaje sea verdaderamente significativo y produzca un cambio conceptual.
La importancia del conocimiento previo y los organizadores avanzados
Para Ausubel, el conocimiento previo del estudiante es el punto de partida esencial para cualquier proceso de aprendizaje. Sostiene que el factor que más influye en lo que se aprende es precisamente lo que el alumno ya sabe; por eso es fundamental que el docente lo identifique y lo tenga en cuenta al planificar su enseñanza.
Esto implica que, antes de introducir un nuevo tema, el educador debería explorar las ideas previas de los estudiantes mediante preguntas, debates, pequeños problemas o actividades diagnósticas. Esas ideas pueden ser correctas, incompletas o incluso erróneas, pero en todos los casos constituyen la base desde la que se intentará construir un conocimiento más ajustado. Si no se realiza esta conexión, el nuevo material corre el riesgo de resultar incomprensible o irrelevante.
Con el fin de facilitar esta conexión, Ausubel propone el uso de los llamados organizadores avanzados. Se trata de recursos que se presentan antes del contenido principal y cuya función es reducir la distancia entre lo que el estudiante ya conoce y lo que necesita saber para comprender el nuevo tema. Pueden ser resúmenes, esquemas, metáforas, mapas conceptuales sencillos, preguntas clave o explicaciones introductorias generales.
Por ejemplo, antes de enseñar en detalle las partes de un ecosistema, un docente puede presentar un breve texto o esquema que explique qué es un ecosistema en términos generales y cómo se relaciona con nociones que los estudiantes ya dominan, como los animales, las plantas o el clima. De este modo, se prepara la estructura cognitiva del estudiante para que el nuevo contenido «encaje» en ella.
Estos organizadores avanzados no son meros resúmenes, sino puentes conceptuales que ayudan a que el aprendizaje posterior sea más profundo. Al activar los esquemas previos y establecer conexiones iniciales, se facilita la posterior subsunción de las ideas nuevas y se incrementa la probabilidad de que el aprendizaje sea verdaderamente significativo.
David Ausubel y su teoría

Se trata de un psicólogo y pedagogo nacido en Nueva York, Estados Unidos, un 25 de octubre del año 1918. Ausubel cursó la carrera de psicología en la Universidad de Pensilvania, al igual que también estudió medicina (motivo por el que ejerció como psiquiatra). Además, logró un doctorado en psicología del desarrollo y realizó investigaciones relevantes sobre la psicología cognitiva y la educación.
Desde muy temprano se interesó por comprender cómo las personas adquieren y retienen el conocimiento, y se apartó de las visiones que concebían al estudiante como un receptor pasivo de información. En su lugar, defendió una perspectiva constructivista, en la que el sujeto construye sus propios significados a partir de lo que ya sabe y de las experiencias que vive en contextos de aprendizaje estructurados.
En su obra se consolidan conceptos clave como el aprendizaje significativo, la teoría de la asimilación, la subsunción, los organizadores avanzados y la estructura jerárquica de las ideas. Entre sus aportaciones también destaca la distinción entre diferenciación progresiva (partir de ideas generales para ir detallando) y reconciliación integradora (conectar y armonizar conceptos que ya se poseen con otros nuevos que pueden parecer contradictorios o lejanos).
Entre los años en que desarrolló su teoría, David Ausubel publicó el concepto de aprendizaje significativo, que además de incluir características, tipos y procesos, también incorpora aspectos que deben tomarse en cuenta al diseñar la enseñanza, como las técnicas de instrucción a utilizar por el docente, los materiales de apoyo, la organización lógica del contenido y los factores motivacionales que influyen en la disposición del estudiante para aprender.
¿Qué técnicas deben utilizar los docentes?
El educador deberá encontrar la manera de que los estudiantes tengan interés por las actividades a realizar independientemente del tema; al igual que también se deberá establecer un vínculo de confianza y seguridad entre el estudiante y él. Sin un clima de aula adecuado es muy difícil que el alumnado se implique cognitivamente y se esfuerce por comprender.
Los docentes deben tener como objetivo guiar todo el proceso con ayuda de las técnicas adecuadas para que el aprendizaje significativo se cumpla y esté dentro de los parámetros cognitivos que describe Ausubel. La utilización de ejemplos cercanos, analogías claras y contraejemplos será de gran ayuda para que los alumnos entiendan con mayor facilidad los conceptos abstractos.
Además, se les debe ofrecer a los estudiantes la capacidad de expresar sus ideas y debatir acerca de ellas y las de los demás. Solo de esta manera lograrán detectar incongruencias entre lo que pensaban y lo que aprenden, generando un conflicto cognitivo que favorece el cambio conceptual y el aprendizaje significativo de un tema que podría haber sido difícil de enseñar con otros métodos más pasivos.
Entre las técnicas es posible encontrar los juegos, mapas conceptuales y mentales, organizadores previos, ilustraciones, estudios de caso, proyectos colaborativos o discusiones guiadas, entre otros. Donde cada uno tendrá funciones distintas y provocará efectos diferentes en la capacidad de aprendizaje de cada individuo, teniendo en cuenta que cada persona puede aprender de forma diferente y parte de estructuras cognitivas únicas.
Por otra parte, los educadores deben ser conscientes de los factores motivacionales que entran en juego en este proceso; ya que según David Ausubel, éstos benefician y afectan en el aprendizaje en diversos aspectos, por ejemplo:
- Los beneficios se refieren a la estimulación generada en los estudiantes y profesores, así como también a la mejora de la relación de ambos, incrementando la participación y el compromiso.
- Por su parte, puede afectar negativamente si se consideran factores externos poco adecuados para el aprendizaje (presión excesiva, ausencia de sentido en las tareas, falta de autonomía), pudiendo resultar aburrido si no se ejecuta correctamente y con ello generar dudas en los docentes sobre las técnicas que están empleando.
Integrar la teoría de Ausubel en la práctica docente implica, en definitiva, organizar el contenido de forma jerárquica, partir de las ideas más generales para ir profundizando, utilizar organizadores avanzados, explorar las concepciones previas del alumnado y diseñar actividades que favorezcan la construcción activa de significados. Cuando todo esto se combina con un clima motivador y respetuoso, las posibilidades de que el aprendizaje sea verdaderamente significativo aumentan de forma notable.
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El aprendizaje significativo y la teoría de David Ausubel siguen siendo una referencia esencial para comprender por qué algunas experiencias educativas dejan una huella profunda en las personas y otras se desvanecen con rapidez, y ofrecen a docentes, familias y estudiantes un marco sólido para transformar la simple transmisión de información en procesos de comprensión duradera y cambio conceptual.