La energía está en ti: guía práctica para activar tu vitalidad desde dentro

  • Tu energía depende más de tu actitud y prácticas que de recursos externos.
  • Equilibra energía cognitiva, física y emocional con autoobservación y acciones simples.
  • Mindfulness, arte y color son aliados para calmar la mente y activar la vitalidad.
  • Enfoca lo controlable y rodéate de personas y entornos que sumen.

la energia esta en ti

Esta semana me ha hecho mucha gracia un anuncio de vitaminas para profesores.
Según el eslogan, «Te activan cuando lo necesitas». Indudablemente, me parece un gran invento, si fuera cierto. Pero cada día estoy más convencido de que la energía está en ti. La energía está en cada uno de nosotros y no en recursos externos.
Es cierto que cada día encontramos más bebidas energéticas y complementos en tiendas especializadas y supermercados para cuando estamos decaídos. La oferta es enorme, pero eso no cambia lo esencial.
No tengo nada en contra de ellos, pero me parece que por sí solas no son tan efectivas, porque en realidad, como afirma Edgar Torres, «La medicina es el arte de distraer al paciente, mientras la naturaleza lo va curando». Una frase que me encanta y que deja claro lo que considero una verdad contundente.
La medicina no tiene efectos milagrosos y, por tanto, la actitud y la determinación de quien toma esos medicamentos es fundamental en su proceso de mejoría y curación.
Sin embargo, algunas personas me dicen que es muy difícil saber desarrollar esa energía y potencial que todos llevamos dentro para no estar decaídos. A lo que les respondo: ¿te imaginas al presentador/a del noticiario deprimido? ¿Los que hacen los programas concurso, cómo es que siempre se les ve sonrientes y felices? Por tanto, si ellos pueden, nosotros también. Es cuestión de práctica y determinación. Les propongo una serie de ideas para lograrlo:

Qué entendemos por energía personal y por qué se contagia

energia interior y vitalidad

La energía personal se percibe y se comparte. Igual que las plantas crecen con agua y luz, nosotros respondemos al ambiente: lugares, personas y situaciones influyen en nuestro ánimo. Hay entornos que nos “chupan” la fuerza y otros que nos elevan. Estar en la naturaleza o en contacto con animales suele resultar especialmente revitalizante porque reduce el estrés y regula emociones.

En psicología, el estado de ánimo se entiende como una combinación entre el nivel de activación (de cansado a enérgico) y el grado de calma o tensión. Trabajar para moverse hacia un estado calmado-energético es clave: nos sentimos activos y centrados a la vez, lo que nos hace más eficaces.

Además, donde dirigimos la atención, dirigimos la energía. Si todo el día alimentamos problemas con nuestros pensamientos, se hacen más grandes en nuestra experiencia. Entrenar la atención plena ayuda a romper este ciclo, porque trae la mente al presente y nos devuelve el control.

Tres tipos de energía: cognitiva, física y emocional

tipos de energia personal

Energía cognitiva: se relaciona con los pensamientos. Cuando hay exceso de ideas, rumiaciones o preocupaciones, el “motor mental” está revolucionado. Puede ser útil para crear o resolver, pero si se dispara roba descanso y claridad. Si estás viendo una película con presencia relajada, ese nivel baja y la cabeza respira.

Energía física: la fuerza que sientes en el cuerpo. Tras un día intenso y deporte fuerte, quizá tu marcador físico esté bajo. En cambio, un entrenamiento equilibrado o un buen descanso pueden dejarte con impulso y vigor para afrontar tareas o moverte más.

Energía emocional: el tono afectivo que te mueve. Un ánimo elevado potencia la acción; uno bajo puede frenar. Aprender a identificar y regular emociones permite canalizar la motivación sin caer en picos de euforia o en valles de desánimo.

Un ejercicio práctico: valora de 1 a 10 cómo está ahora tu energía cognitiva (pensamientos), física (cuerpo) y emocional (ánimo). Esta autoobservación sencilla da un mapa inmediato para decidir en qué actuar primero.

Prácticas para activar tu energía desde dentro

1.- El diálogo interior.
Es fundamental. Es muy importante tener momentos de escucharse y dialogar con nuestros sentimientos. Es una propuesta que hago siempre: hablen con sus sentimientos. Cuando están felices pregunten ¿por qué?. Lo mismo cuando están tristes y deprimidos. Si identificamos los puntos débiles y fuertes de nuestra interioridad, seremos capaces de potenciar unos y eliminar otros.
2.- Tener un mantra, jaculatoria o gesto.
Debe ser una frase corta, consistente que debemos repetir cuando notemos que algo no va bien. Ha de ser una frase positiva que nos ayude. Es una forma de decirle a nuestro “disco duro” que borre ese archivo. Personalmente, como me gusta mucho la informática, mi gesto preferido es imaginar un teclado en el aire o sobre una mesa, en el que pulso las teclas «Ctrl+alt+supr»; cuando hago esto a un archivo lo borro definitivamente sin pasar por la papelera de reciclaje. Es una forma de eliminar un pensamiento, un sentimiento o una conversación que no conduce a nada y de la que me quiero deshacer.
3.- Entrenamiento.
Todo requiere un esfuerzo. Ningún jugador ni profesional es bueno en su trabajo de hoy para mañana. Ser positivo, con buena energía, no se consigue en dos días. Requiere entrenamiento y disciplina. Por eso, hemos de entrenarnos diariamente en “felicidad”. Una buena terapia es sonreír, si es delante de un espejo, mejor. Tener un puñado de canciones que nos ayuden a levantar el ánimo y utilizarlas, hacer aquello que nos gusta realmente, aunque sea poco tiempo.
4.- Evitar las personas tóxicas.
En un principio debemos alejarnos de esas personas que no nos dan buenas vibraciones, que no aportan nada positivo, que siempre están de mal humor. A veces, por ser familiares o compañeros de trabajo, no podemos evitarlos del todo. Toma distancia operativa y, cuando tengas tu energía más alta, podrás retomar la relación con límites claros.
5.- Mirar a los niños.
Son felices. Se divierten con poco o nada. Son transparentes, están alegres. Observa e imita su actitud: juego, curiosidad y presencia. Pasa tiempo con ellos y diviértete, buscando en ti lo que tienes de niño/a y potenciándolo.

Mindfulness, arteterapia y color como impulsores

La atención plena consiste en entrenar la mente para volver al presente sin juzgar. Al concentrarte en el ahora, reduces la rumiación y llevas la energía a lo que realmente importa. Una práctica simple: respira profundo tres veces y nota el contacto de los pies con el suelo; esto recalibra tu foco.

La arteterapia y el color también ayudan. Pintar o colorear con intención calma la mente y activa circuitos creativos. Existen cuadernos y diarios muy completos que combinan conocimiento energético con práctica: fichas de los 7 chakras, mapas para autoevaluar su estado, tablas para detectar bloqueos, ejercicios para activar tu energía, principios de mindfulness, propuestas con color y espacios de autoobservación. Suelen incluir hasta una decena de ilustraciones para practicar y decenas de páginas de contenido especializado, lo que facilita una inmersión progresiva.

Estas herramientas son valiosas porque te dan estructura: saber qué observar, cómo identificar bloqueos frecuentes y cómo actuar paso a paso con respiración, color, movimiento suave o escritura consciente.

Rodéate de buena energía y enfoca lo controlable

El entorno importa. Elige personas que sumen, actividades que te inspiran y espacios que te nutran. Además, afina tu foco con estas pautas prácticas:

  • Mantente centrado en tus objetivos para que la energía no se disperse.
  • Deja de pelearte con la realidad: lo que resistes, persiste. Acepta y actúa.
  • Reconoce tus límites sin culparte; así podrás cuidarte mejor.
  • Invierte energía en lo que controlas y suelta lo que no depende de ti.

También ayuda programar recargas: microdescansos conscientes, paseos breves, estiramientos, música que te eleva o un té pausado. Son pequeñas válvulas que evitan el agotamiento.

Diagnóstico exprés de tu batería interna (1-10)

Detente un minuto. Valora de 1 a 10 tu energía cognitiva: ¿cuántos pensamientos ocupan tu cabeza ahora? Luego tu energía física: ¿cómo está tu cuerpo? ¿Cansancio o fuerza? Y tu energía emocional: ¿qué tono predomina, de 1 a 10?

Con esas tres cifras detectas en qué intervenir primero. Si la parte cognitiva está muy alta y la física baja, prueba respiración lenta y un paseo. Si la emocional está baja, combina movimiento suave con música y conversación de apoyo. Diseña acciones pequeñas para empezar hoy.

Con todo, no me opongo a los complementos vitamínicos, ni a las bebidas energéticas. Yo no las tomo. Pero sí que me permito recordar una frase, para mí lapidaria, con la que empezaba este texto: «la medicina es el arte de entretener al paciente mientras se va curando». Por tanto, nuestra actitud es la que determina si un complejo, bebida o medicamento tiene más o menos efecto.
La energía esta en cada uno de nosotros. La energía está en ti.

Articulo escrito por Jesús Marrero. Mi blog. Mi Twitter.

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Cuando eliges dónde pones tu atención, eliges dónde pones tu energía. Practica el diálogo interior, usa anclajes simples, entrena hábitos que te carguen, cuida tu entorno y regula tus tres energías; notarás cómo tu vitalidad aumenta y, con ella, el impacto positivo que generas en los demás.


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