Los poemas de futurismo fueron aquellas expresiones literarias publicadas a principios del siglo pasado, específicamente en 1909, cuando el fundador del movimiento (Filippo Tomasso Marinetti) difundió el manifiesto: fue publicado el 20 de febrero de 1909 en el diario “Le Figaro” que circulaba en la ciudad de París.
Este movimiento caracterizó las distintas expresiones artísticas de la época, incluyendo a la poesía, debido a la inclusión de nuevas formas de escribir y otros elementos distintivos. Entre ellos es posible encontrar la exaltación de la originalidad, temáticas futuristas o de la actualidad para aquella época, la representación del movimiento, la velocidad, la energía y la fuerza, el gusto por las máquinas, la ciudad moderna y la ruptura con la sensibilidad romántica. También aparecen recursos como la utilización de colores brillantes, onomatopeyas, neologismos y distribuciones tipográficas arriesgadas.
Dentro de la literatura, la poesía fue el laboratorio perfecto para experimentar con estas ideas: los futuristas buscaron crear textos capaces de imitar el ritmo de la vida moderna, el ruido de los motores, el dinamismo de las urbes industriales y la tensión de los conflictos bélicos. Su objetivo fue romper con el pasado, destruir las formas tradicionales de la poesía y proclamar el nacimiento de un arte nuevo, audaz, agresivo y plenamente moderno.
Recopilación de los mejores poemas de futurismo

Este movimiento, al ser creado desde cero, permitió la inclusión de nuevas técnicas y modelos que cambiaron los principios artísticos de la época (algunos de ellos se siguen utilizando aún en la actualidad) y, además, abrió paso a otros movimientos o corrientes que surgieron durante el siglo XX, como el dadaísmo, el constructivismo, el surrealismo o ciertas ramificaciones del ultraísmo y las vanguardias hispánicas.
Entre los poetas de futurismo es posible encontrar al fundador Filippo Tommaso Marinetti, Vladímir Mayakovski, Guillaume Apollinaire, Velimir Jlébnikov, Borís Pasternak, Igor Severyanin, Giovanni Papini, Joan Salvat-Papasseit, Giuseppe Ungaretti y muchos otros; de algunos de ellos extraeremos sus mejores obras para esta recopilación, a los que sumaremos poemas de autoría más reciente que rescatan los principios futuristas y dialogan con la tecnología actual.
La selección combina textos clásicos de los grandes representantes del movimiento con poemas contemporáneos inspirados en el amor al peligro, la velocidad, la máquina, la guerra y el conflicto entre progreso y destrucción. De esta manera se puede apreciar tanto la poesía futurista original como su eco en la sensibilidad de hoy.

1. «Abrazarte» de Filippo Tomasso Marinetti
Cuando me dijeron que te habías marchado
Adonde no se vuelve
Lo primero que lamenté fue no haberte abrazado más veces
Muchas más
Muchas más veces muchas más
La muerte te llevó y me dejó
Tan solo
Tan solo
Tan muerto yo también
Es curioso,
Cuando se pierde alguien del círculo de poder
Que nos-ata-a-la vida,
Ese redondel donde sólo caben cuatro,
Ese redondel,
Nos atacan reproches (vanos)
Alegrías
Del teatro
Que es guarida
Para hermanos
Y una pena, pena que no cabe dentro
De uno
Y una pena, pena que nos ahoga
Es curioso,
Cuando tu vida se transforma en antes y después de,
Por fuera pareces el mismo
Por dentro te partes en dos
Y una de ellas
Y una de ellas
Se esconde dormida en tu pecho
En tu pecho
Como lecho
Y es para siempre jamás
No va más
En la vida
Querida
La vida
Qué tristeza no poder
Envejecer
Contigo.
En este poema se aprecia una faceta menos conocida pero fundamental de Marinetti: su capacidad para unir la intensidad emocional con la ruptura formal propia del futurismo. El uso de repeticiones, cortes de verso y encabalgamientos reproduce la tensión interna del hablante lírico, mientras que el motivo del “círculo de poder que nos ata a la vida” conecta con la idea futurista de la existencia como energía en conflicto permanente.
2. «Antes del cine» — Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky
Y luego esta tarde iremos
Al cinemaLos Artistas de ahora
Ya no son los que cultivan las Bellas Artes
No son los que se ocupan del Arte
Arte poético o musical
Los Artistas son los actores y las actricesSi fuésemos Artistas
No diríamos cinema
Diríamos cinePero si fuéramos viejos profesores de provincia
No diríamos cine ni cinema
Sino cinematógrafoTambién Dios mío es necesario tener buen gusto.
Apollinaire, cercano al espíritu futurista, retrata con ironía la transformación del arte en la era de las nuevas tecnologías. El cine aparece como símbolo de una sensibilidad moderna que desplaza a las bellas artes tradicionales, a la vez que revela los cambios en el lenguaje cotidiano: cada palabra (“cinema”, “cine”, “cinematógrafo”) refleja una actitud distinta ante la modernidad.
3. «Tarde a este mundo» de Iventh Guadalupe Acosta
Llegue tarde a este mundo
Llegue a esta vida demasiado tarde,
me hubiera gustado nacer
y llegar a esta vida muchos años antesPues vivir hace un siglo atrás
hubiera sido emocionante.
No había deforestación ni contaminación
Habia agua pura y abundante.
El aire era limpio y fresco,
Los pajaritos cantaban sin cesar,
Me hubiera gustado tanto verlos cantarPorque no naci antes
Es mi gran curiosidad,
Hubiera disfrutado tanto ver el planeta brillar
Y no como está ahora todo en tempestad
Este texto se sitúa en un registro más cercano y actual, pero dialoga con el futurismo en su reflexión sobre el cambio de época. Frente al entusiasmo original por las máquinas y la industria, el poema expresa una nostalgia ecológica y pone de relieve la cara oscura del progreso: la contaminación, la pérdida de la naturaleza y la sensación de haber llegado “tarde” a un mundo que ya no brilla como antes.
4. «Donde está tu amor» de Andrea Milena Soto
Cielo en llamas alma herida
fragor de mundo destruido
Donde esta tu amor.En mi cuerpo hendido
ese clamor de mundo
desaparecido
where esta tu amor.Solo sulfurados prados
Volcanes volcados
hombres desollados.No hay amor en las cenizas
el amor en fuga aprisa
solo donde esta tu amor.
La imaginería de destrucción y violencia conecta con una de las facetas más polémicas del futurismo histórico: la fascinación por la guerra y la destrucción como supuestas fuerzas regeneradoras. Aquí, sin embargo, esa devastación se vive desde la pérdida afectiva y el cuestionamiento ético: en un mundo incendiado por la técnica y el conflicto, la gran pregunta es dónde se encuentra todavía el amor.
5. «¿Qué nos está pasando?» de Fátima Castillo
Vivimos en un mundo indiferente,
algo estamos haciendo mal
destruimos la armonía natura,
el mundo se encamina a su final.Si no hacemos algo para mejorar.
Sera el final de nuestra existencia,
habrá muerte y destrucción eterna,
la gente no se esta dando cuenta
Este poema funciona como un contrapunto crítico al optimismo tecnológico de los futuristas. Si en los manifiestos se celebraba la máquina, la ciudad y la velocidad, aquí se subraya el precio ecológico y humano de ese desarrollo. La voz poética asume un tono de advertencia y plantea la urgencia de cambiar de rumbo para evitar un final marcado por la destrucción.
6. «Oigan» de Vladímir Mayakovski
Oigan;
si encienden
las estrellas
es porque alguien las necesita. ¿verdad?
Es que alguien desea que estén,
es que alguien llama perlas a esas escupitinas.
Resollando
entre tormenta de polvo al mediodía
penetras hasta Dios,
tema haber llegado tarde
llora,
le besa las mano carniseca,
implora
que pongan sin falta una estrella
jura
que no soportará ese tormento inestelar.
Y luego
anda preocupado,
aunque aparenta calma.
Dice a alguien:
¿ahora no estás mal, eh?
¿A que ya no tienes miedo?
Oigan, si encienden
las estrellas
es porque alguien las necesita ¿verdad?
Es indispensable
que todas las noches
sobre los tejados
arda
aunque sea una sola estrella.
Mayakovski, gran representante del futurismo ruso, combina en este poema un lenguaje cotidiano y desgarrado con una fuerte carga simbólica. Las estrellas se convierten en signos necesarios para el ser humano, mientras la voz poética mezcla lo cósmico con lo urbano (“sobre los tejados”). Su estilo, lleno de cortes bruscos, reiteraciones y dramatismo, refleja la búsqueda futurista de un lenguaje nuevo, enraizado en la calle, la multitud y la vida moderna.
En otros textos, como “Poeta y obrero”, “Solo quiero milagros” o fragmentos de “La nube en pantalones”, Mayakovski lleva esta tensión al extremo, presentando al poeta como un trabajador de la palabra, un profeta de la revolución y un ser desgarrado entre la adoración de la técnica y la compasión por los oprimidos. La máquina, la fábrica, los puentes de hierro y los ríos veloces sustituyen a los paisajes idílicos y convierten la poesía en un grito político y urbano.
Otros autores y poemas clave del futurismo
Además de Marinetti y Mayakovski, el futurismo se desarrolló en varios países y lenguas, dejando poemas fundamentales que ayudan a entender la amplitud del movimiento y su influencia.
- Guillaume Apollinaire exploró las posibilidades de una poesía visual y fragmentaria, cercana a las “palabras en libertad”, e incorporó temas como el cine, los aviones y la gran ciudad.
- Velimir Jlébnikov llevó al extremo la experimentación verbal con su “lenguaje transracional” (zaum), donde las palabras se liberan de su significado y se convierten en pura energía sonora. En “Exorcismo con risa” casi todo el poema gira en torno a la palabra “risa” y sus variaciones, construyendo un verdadero encantamiento fonético.
- Borís Pasternak, en textos como “Alma” o “Festines”, mezcla la mirada futurista sobre la ciudad y la modernidad con una profunda reflexión existencial, mostrando cómo el progreso convive con el sufrimiento humano.
- Igor Severyanin, vinculado al egofuturismo, explora la extrañeza del individuo ante un mundo lleno de comodidades superfluas pero vacío de lo esencial, como se aprecia en su breve poema “Es extraño”, donde subraya que “hay mucho de todo lo que no necesitamos y lo que queremos, no hay”.
En todos estos casos, la poesía futurista se aleja del sentimentalismo clásico y coloca en primer plano la ciudad, la máquina, el ruido y el conflicto, convirtiendo estos elementos en materia poética legítima y, a veces, en auténticos símbolos de una nueva espiritualidad basada en el movimiento y la energía.
Características principales de la poesía futurista
La poesía futurista surgió como una de las manifestaciones más radicales de las vanguardias europeas. En un contexto de avance tecnológico, industrialización y cambios sociales, los poetas futuristas propusieron un arte completamente nuevo, capaz de reflejar la velocidad del mundo moderno. Entre sus rasgos más importantes se encuentran:
- Exaltación de la originalidad: rechazo de las imitaciones y de toda forma considerada “pasatista” o anclada en el pasado.
- Temas de movimiento y energía: tiempo, velocidad, fuerza, ritmo, dinamismo y conflicto, a menudo vinculados a la guerra y a la industria.
- Celebración de la modernidad: máquinas, automóviles, aviones, trenes, fábricas y grandes ciudades sustituyen a los paisajes bucólicos tradicionales.
- Ruptura formal: destrucción de la sintaxis clásica, uso de verbos en infinitivo, eliminación de puntuación, empleo de onomatopeyas, neologismos, fórmulas matemáticas y disposiciones tipográficas libres.
- Lenguaje agresivo y directo: tono provocador, imperativos, interjecciones y metáforas de alto impacto que buscan sacudir al lector.
- Visión ambivalente del progreso: aunque el futurismo original fue entusiasta y, en muchos casos, cercano a ideologías autoritarias, poetas posteriores y lectores actuales han releído esos textos subrayando su dimensión crítica frente a la deshumanización tecnológica.
Todo ello convierte a la poesía futurista en un territorio literario fascinante, donde conviven el fervor por el porvenir, la fe en la ciencia y la técnica, la voluntad de destruir los viejos cánones artísticos y, al mismo tiempo, una profunda conciencia del riesgo y el dolor que acompañan a los grandes cambios históricos.
Estos fueron los poemas de futurismo que hemos recopilado, junto con un panorama amplio de sus autores, contextos y características esenciales. El conjunto permite disfrutar de los textos originales y, a la vez, entender mejor la fuerza con la que este movimiento transformó la poesía, la forma de mirar la ciudad, la máquina y el futuro, así como las reflexiones críticas que todo ello sigue inspirando hoy.