Tipos de conocimiento más destacados: clasificación completa y ejemplos

  • El conocimiento adopta múltiples formas (teórico, práctico, científico, filosófico, empírico, cultural, religioso) que se complementan y permiten interpretar y transformar la realidad.
  • Puede clasificarse según su estructura (formal y material), su forma de difusión (público, privado, explícito, implícito y codificado), su origen (a priori, a posteriori y empírico) y su finalidad (científica, comunicativa y expresiva).
  • Los soportes de conservación y divulgación (cultural, bibliográfico, artístico e informatizado) determinan cómo se transmite el conocimiento entre individuos, generaciones y organizaciones.
  • La vía de adquisición (académica, profesional, vulgar, tradicional y religiosa) influye en la profundidad, la aplicación práctica y el grado de especialización del conocimiento que cada persona desarrolla.

Tipos de conocimiento destacados

Hay que tener en cuenta que el conocimiento es un campo bastante complicado, de manera que es necesario que se tracen unas ideas y se realice una clasificación adecuada con el objetivo de poder realizar un estudio con mayor profundidad y efectividad. Cabe destacar que todo conocimiento humano cuenta con una dimensión cultural, y puede ser expresado mediante la utilización del lenguaje a la vez que interpretado de distintas formas en función de la cultura y de los conceptos particulares.

Además, el conocimiento no es solo lo que sabes, sino también cómo lo sabes, desde qué fuentes lo has obtenido y de qué manera lo aplicas en tu vida diaria. Intervienen la experiencia, la educación formal, la reflexión, las emociones, la intuición y la interacción con otras personas. Por eso, diferentes disciplinas (como la filosofía, la psicología, la pedagogía o la gestión empresarial) han propuesto múltiples clasificaciones que se complementan entre sí.

Sin más preámbulo por nuestra parte, vamos a mostraros un listado con los tipos de conocimiento principales que debemos conocer, así como sus clasificaciones internas. A medida que avancemos, también iremos integrando otros enfoques contemporáneos muy utilizados hoy en día, como la distinción entre conocimiento explícito e implícito, el conocimiento personal y compartido, o los tipos de conocimiento que se emplean en las organizaciones modernas.

Estos son los tipos de conocimiento más destacados

El conocimiento en función de la especificidad

Clasificación del conocimiento

En este caso podemos encontrar dos tipos de clasificación que serían los conocimientos teóricos y los conocimientos prácticos, los cuales vamos a detallar a continuación. Esta división nos ayuda a entender la diferencia entre aquello que sirve para explicar la realidad (saber por qué) y aquello que orienta la acción concreta (saber cómo).

Los conocimientos teóricos

En cuanto a los conocimientos teóricos, son aquellos en los que se busca manifestar la verdad interpretando la realidad, de manera que encontramos tres alternativas principales que son las siguientes: el conocimiento científico, el conocimiento filosófico y el conocimiento basado en las creencias. Se expresan generalmente mediante conceptos, teorías y sistemas de ideas que intentan dar sentido al mundo, ya sea desde la razón, la fe o una combinación de ambas.

Conocimiento científico

El conocimiento científico es el resultado de un esfuerzo sistemático y una metodología basada en la investigación a través de la cual se obtienen respuestas a preguntas concretas que precisan ser interpretadas. Se apoya en el método científico (observación, formulación de hipótesis, experimentación, análisis y conclusiones) y se caracteriza por su objetividad, verificabilidad y posibilidad de réplica.

Este tipo de conocimiento busca formular leyes y teorías generales que expliquen fenómenos naturales y sociales. Por ejemplo, la comprensión de cómo se transmiten las enfermedades, el funcionamiento de los ecosistemas, el movimiento de los planetas o los principios de la electricidad forma parte del conocimiento científico. También se puede relacionar con el denominado conocimiento matemático, que, aunque suele considerarse formal, sirve como lenguaje y herramienta principal de muchas ciencias.

Conocimiento filosófico

Por su parte, el conocimiento filosófico es aquel que busca el mismo conocimiento pero desde una perspectiva crítica y reflexiva en base a sus fundamentos. Trata de responder cuestiones profundas sobre la realidad, la verdad, la moral, la belleza o el sentido de la existencia, utilizando el razonamiento lógico, la argumentación y el análisis conceptual.

A diferencia del conocimiento científico, el filosófico no se apoya necesariamente en la experimentación, sino en la reflexión rigurosa. Se ocupa de ideas como la justicia, la libertad, la mente, el alma o la felicidad, y fomenta el pensamiento crítico, la capacidad de cuestionar lo dado y de analizar las bases de otros tipos de conocimiento.

Conocimiento basado en las creencias

En cuanto al basado en las creencias, estamos ante un tipo de conocimiento que se basa en el hecho de aceptar como verdades evidentes dichas creencias. Puede estar o no respaldado por pruebas empíricas, pero su fuerza radica en la confianza, la tradición y la autoridad de las fuentes que lo transmiten. Aquí tenemos a su vez otra subdivisión que es la siguiente: los conocimientos teológicos y los conocimientos tradicionales.

Conocimientos teológicos

Los conocimientos teológicos son aquellos que están centrados en una revelación divina. Se articulan en torno a textos sagrados, doctrinas religiosas y experiencias espirituales. Buscan explicar el origen del mundo, la naturaleza de lo sagrado, el destino del ser humano y las normas morales desde una perspectiva trascendente.

También se los suele denominar conocimiento religioso, e incluyen creencias, rituales y principios éticos propuestos por diferentes religiones. Para quienes los sostienen, pueden constituir verdades absolutas y guiar de forma muy poderosa la conducta personal y colectiva.

Conocimientos tradicionales

Sin embargo, los conocimientos tradicionales son los que se transmiten culturalmente de generación en generación. Este tipo de conocimientos también cuentan con una subdivisión que es la siguiente:

Conocimientos tradicionales locales

Son aquellos que se transmiten en un área geográfica delimitada. Por ejemplo, las técnicas agrícolas de una comunidad rural, los remedios caseros de una región concreta o las costumbres de un pueblo específico. Suelen estar muy ligados al entorno natural, a la historia y a la identidad del grupo.

Conocimientos tradicionales globales

Son aquellos que se transmiten entre lugares geográficos diversos, pudiendo entrar a formar parte de culturas que a priori son muy diferentes entre sí. Aquí encontramos, por ejemplo, ciertas prácticas culinarias extendidas mundialmente, tradiciones filosóficas que viajan entre continentes o creencias populares que se adaptan a distintas sociedades.

Los conocimientos prácticos

En cuanto a los conocimientos prácticos podemos decir que son aquellos que tienen como objetivo estudiar la acción que nos lleva a alcanzar el objetivo. Se centran en el saber hacer, es decir, en las habilidades, técnicas y estrategias que permiten resolver problemas, tomar decisiones y actuar de manera eficaz en el mundo.

Aquí podemos ver cinco tipos de conocimientos prácticos: morales, éticos, políticos, artísticos y técnicos. A estos también se les puede relacionar con formas de conocimiento como el conocimiento procedimental (saber paso a paso qué hacer) y el conocimiento práctico que muchas veces se adquiere por experiencia directa.

Conocimientos morales

Los conocimientos morales son aquellos que se refieren a las normas de comportamiento social. Indican qué se considera correcto o incorrecto dentro de una comunidad y orientan la conducta hacia el respeto, la convivencia y la responsabilidad. Suelen estar influidos por la religión, la tradición, la cultura y también por reflexiones filosóficas.

Conocimientos éticos

Cuando hablamos de conocimientos éticos nos estamos refiriendo al razonamiento en relación con la moral para alcanzar la finalidad que nos proponemos. La ética analiza críticamente las normas morales, cuestiona sus fundamentos y propone criterios racionales para actuar bien. Por ejemplo, debatir sobre la justicia de una ley, sobre la responsabilidad ecológica de una empresa o sobre los límites de la libertad individual son cuestiones que requieren de conocimiento ético.

Conocimientos políticos

Pasando a los conocimientos políticos entraríamos dentro de aquellos conocimientos que están referenciados en cuanto al fundamento y a la organización de un poder social. Incluyen la comprensión de las instituciones, las leyes, los sistemas de gobierno, los derechos ciudadanos y las dinámicas de poder. Además, implican conocimientos prácticos sobre cómo tomar decisiones colectivas, negociar, dialogar y liderar.

Conocimientos artísticos

Los conocimientos artísticos son conocimientos prácticos que nacen a partir de la necesidad de la expresión de la sensibilidad estética y la belleza por parte del ser humano. Se manifiestan en la música, la pintura, la escultura, el teatro, la danza, la literatura, el cine y muchas otras formas de arte.

Este tipo de conocimiento combina elementos técnicos y expresivos: por un lado, requiere dominar materiales, instrumentos o lenguajes artísticos; por otro, implica sensibilidad, imaginación y, a menudo, un profundo conocimiento emocional e intuitivo.

Conocimientos técnicos

Los conocimientos técnicos son aquellos que atienden a la utilidad en base a los diferentes campos a los que son aplicados, y en este caso encontraríamos cuatro posibilidades que son la producción económica, la economía doméstica, las habilidades personales y la dirección política y social de organizaciones.

Se relacionan con el manejo de tecnologías, procedimientos y herramientas específicas: desde reparar una máquina o programar un software, hasta diseñar un edificio o gestionar un sistema informático. Dentro de muchos enfoques actuales se habla de conocimiento procedimental para resaltar que estos saberes describen pasos concretos para ejecutar tareas de manera eficiente y segura.

El conocimiento en función de su estructura

Estructura del conocimiento

En este sentido también vamos a encontrar una clasificación que se divide en conocimientos formales y conocimientos materiales. Esta distinción hace referencia a la forma interna del conocimiento: si se ocupa de las estructuras lógicas en sí mismas, o si se centra en contenidos concretos de la realidad.

Los conocimientos formales

Los conocimientos formales son aquellos que no disponen de contenido material, sino que se presentan de un modo lógico y abstracto a través de relaciones que han sido previamente definidas mediante la utilización de símbolos. Analizan la validez de los razonamientos y las estructuras internas de los discursos, independientemente del tema del que hablen.

Un buen ejemplo son las matemáticas y la lógica. El conocimiento matemático, en particular, se refiere a la comprensión de principios, conceptos, operaciones y relaciones cuantitativas, y es indispensable para resolver problemas, hacer cálculos, modelizar fenómenos y desarrollar tecnologías. Sus proposiciones suelen considerarse a priori, es decir, se fundamentan en la deducción lógica más que en la experiencia directa.

Los conocimientos materiales

En cuanto a los conocimientos materiales son todos los demás conocimientos que no entran dentro de la catalogación de conocimientos formales. Se ocupan de hechos, procesos, objetos y experiencias del mundo real. Aquí tenemos la posibilidad de encontrar dos alternativas que son: el conocimiento orientado y el conocimiento axiomático.

Conocimiento orientado

Es el conocimiento material que hace referencia a la relación existente entre diversos conceptos. Busca organizar la experiencia en torno a ideas clave, modelos y teorías que permitan entender cómo se conectan distintos fenómenos. Esto se aproxima a lo que algunos autores llaman conocimiento conceptual, es decir, la comprensión de los vínculos entre ideas que explican el porqué de las cosas.

Conocimiento axiomático

Es el conocimiento material que se refiere a las explicaciones de las causas finales como verdaderas, es decir, las teorías científicas y los sistemas de ideas que se construyen sobre ciertos principios básicos aceptados (axiomas). En este tipo de conocimiento, a partir de unos fundamentos considerados sólidos se desarrollan modelos teóricos complejos sobre la realidad.

El conocimiento en función de su divulgación

En base a su carácter de divulgación también existen distintos tipos de conocimiento que son el público, privado, explícito, implícito y codificado. Esta clasificación resulta especialmente importante para entender cómo circula la información en la sociedad y en las organizaciones, y qué parte de lo que sabemos es fácil de compartir o, por el contrario, permanece más bien oculto en la experiencia individual.

El conocimiento público

En cuanto al conocimiento público, se trata de aquellos conocimientos que son fáciles de difundir por la sociedad. Están disponibles para cualquier persona que tenga acceso a las fuentes donde se alojan (libros, medios de comunicación, páginas web, bases de datos, cursos abiertos, etc.).

Se considera un tipo de conocimiento compartido, ya que forma parte del acervo cultural al que pueden recurrir individuos, instituciones y comunidades enteras. Suele estar respaldado por datos, investigación o consensos profesionales, lo que le otorga una cierta objetividad.

El conocimiento privado

Sin embargo, el conocimiento privado es el que nace en el propio individuo que lo ostenta, de manera que se establece una base para posteriormente ascender hasta conocimiento público. Está ligado a experiencias personales, vivencias íntimas, creencias o reflexiones que, al menos inicialmente, no se comparten de forma abierta.

Este conocimiento privado se relaciona con lo que algunos autores llaman conocimiento personal: aquel que depende de la biografía, las emociones, los recuerdos y la forma singular en que cada persona interpreta la información recibida.

El conocimiento explícito

Es el que se puede transmitir de una persona a otra de forma sencilla. Se encuentra claramente formulado y documentado, por ejemplo en manuales, procedimientos, artículos, informes, tutoriales o bases de datos. Se puede guardar, copiar, enseñar y revisar con relativa facilidad.

El conocimiento explícito es clave en la educación formal, en la formación profesional y en la gestión del conocimiento en empresas e instituciones, ya que permite garantizar coherencia y continuidad en los procesos.

El conocimiento implícito

Es aquel que se basa en las experiencias personales, hábitos y formas de pensar particulares de cada uno, y que aunque podría convertirse en explícito, todavía no ha sido completamente formulado. Muchas veces aparece en forma de reglas no escritas, intuiciones prácticas o formas habituales de trabajar que guían nuestra conducta sin que las hayamos sistematizado.

En contextos organizacionales, hacer visible este conocimiento implícito mediante tutorías, documentación o espacios de intercambio puede mejorar mucho la colaboración y la innovación.

El conocimiento codificado

Es el conocimiento que se puede almacenar evitando que se pierda ningún tipo de información. De forma habitual se presenta en formatos estructurados (textos, gráficos, bases de datos, archivos digitales) que permiten su preservación y recuperación a lo largo del tiempo.

Se relaciona estrechamente con el conocimiento explícito, pero pone el acento en el soporte técnico y documental que asegura su conservación: bibliotecas, repositorios digitales, sistemas informáticos, archivos institucionales, etc.

Estos son los tipos de conocimiento más destacados

El conocimiento en base al origen

En cuanto al conocimiento en base a su origen, tenemos tres opciones que son las siguientes: conocimiento analítico, conocimiento sintético y conocimiento empírico. Aquí entran en juego las nociones de conocimiento a priori y a posteriori, muy relevantes en filosofía y en teoría del conocimiento.

El conocimiento analítico

También conocido como conocimiento a priori, es aquel cuya información se basa en establecer relaciones lógicas en base a los contenidos que se están tratando, siendo de esta forma independiente a la propia experiencia, de manera que se obtiene una conclusión a partir de la deducción.

Por ejemplo, enunciados matemáticos o lógicos que pueden demostrarse sin necesidad de observar casos concretos pertenecen a este ámbito. Este tipo de conocimiento proporciona estructuras conceptuales que luego utilizamos para interpretar la experiencia.

El conocimiento sintético

Es el denominado conocimiento a posteriori, de manera que la información se basa en la propia experiencia, con lo cual se obtiene una conclusión a partir de la inducción. Observamos múltiples casos y, a partir de ellos, generalizamos reglas o explicaciones.

Buena parte del conocimiento científico y del conocimiento cotidiano se basa en este proceso: experimentar, observar resultados y construir a partir de ahí regularidades y expectativas sobre lo que probablemente suceda.

El conocimiento empírico

En este caso hablamos de un conocimiento basado únicamente en la experiencia, de manera que difícilmente puede ser expresado en palabras. Muchas veces es inmediato, sensorial y ligado a situaciones concretas: saber cómo se siente el frío extremo, reconocer el sabor de un alimento o identificar una emoción propia.

Dentro del conocimiento empírico podríamos destacar fundamentalmente los sentimientos y las emociones. También incluye el llamado conocimiento directo (aquello que hemos vivido en primera persona) y el conocimiento indirecto (lo que sabemos porque otros nos lo han contado, lo hemos leído o lo hemos visto representado), que también forman parte de la manera en que construimos nuestra comprensión del mundo.

El conocimiento en base a su finalidad

En cuanto a su finalidad, encontramos tres alternativas: conocimiento científico, conocimiento comunicativo y conocimiento expresivo. Esta clasificación pone el foco en para qué sirve el conocimiento, es decir, cuál es el propósito principal con el que lo generamos y utilizamos.

El conocimiento científico

Es un tipo de conocimiento que tiene como objetivo interpretar la realidad de forma adecuada. Busca explicar, predecir y en algunos casos controlar fenómenos, basándose en métodos rigurosos y en la acumulación crítica de evidencias.

Su finalidad es ampliar el corpus de saberes fiables sobre el mundo, sirviendo de base tanto para el avance tecnológico como para la toma de decisiones informadas en múltiples ámbitos (salud, medio ambiente, economía, etc.).

El conocimiento comunicativo

Busca transmitir una determinada información obtenida previamente. Se centra en cómo hacer llegar el conocimiento a otras personas de manera clara, comprensible y efectiva. Aquí entran en juego habilidades de lenguaje, retórica, semántica y comprensión de los contextos culturales.

Un buen comunicador no solo domina los contenidos, sino que también dispone de conocimiento semántico (entender los significados de las palabras en distintos contextos) y de conocimiento interpersonal (saber cómo adaptar el mensaje a la audiencia) para que la información tenga el impacto deseado.

El conocimiento expresivo

Se trata de uno de los tipos de conocimiento que tienen como objetivo transmitir los sentimientos y las emociones. Se materializa sobre todo a través del arte, la literatura, la música, la expresión corporal y otras formas simbólicas.

Este tipo de conocimiento ayuda a comprender la experiencia humana subjetiva, conectando a las personas a un nivel profundo y permitiendo elaborar vivencias complejas que a menudo no se pueden expresar con conceptos puramente racionales.

El conocimiento en base al soporte de conservación y divulgación

Basándonos en el soporte de conservación y divulgación, también tenemos cuatro alternativas que son las siguientes: conocimiento cultural, conocimiento bibliográfico, conocimiento artístico y conocimiento informatizado. Esta clasificación se fija en los medios a través de los cuales el conocimiento se almacena y se comparte.

El conocimiento cultural

Se trata de un conocimiento en el que se utilizan términos y se llevan a cabo procedimientos que hayan sido acordados dentro del grupo, de manera que se puede entender como ámbito cultural desde un grupo social reducido como puede ser un equipo de científicos, hasta incluso una civilización completa, pasando por un grupo de amigos, sectas y en general todo tipo de agrupación que se fundamente en base a unos conocimientos y unos procedimientos determinados de forma interna.

Incluye valores, mitos, costumbres, normas y formas de interpretar la realidad que se transmiten socialmente. Este tipo de conocimiento tiene un papel crucial en la construcción de la identidad colectiva y en la manera en que las personas perciben lo que es normal, deseable o aceptable.

El conocimiento bibliográfico

Es el conocimiento obtenido a partir de libros y diccionarios, así como de otros materiales escritos como enciclopedias, artículos, manuales o documentos especializados. Supone el acceso a un legado acumulado de información, sistematizada y revisada a lo largo del tiempo.

En la actualidad, este tipo de conocimiento se complementa con recursos digitales, pero mantiene la característica de estar cuidadosamente estructurado y referenciado, lo que facilita su verificación y estudio en profundidad.

El conocimiento artístico

Es el que obtenemos a partir de la música, la pintura, la literatura, la escultura, el teatro y cualquier otra manifestación artística. No se limita a aprender técnicas; también implica interpretar significados, símbolos y emociones que las obras transmiten.

A través del conocimiento artístico accedemos a visiones del mundo distintas, a experiencias ajenas y a formas de sensibilizarnos con la realidad que complementan el enfoque científico y racional.

El conocimiento informatizado

Es también conocido como conocimiento digitalizado, y es el que nace a partir de la utilización de sistemas informáticos. Incluye tanto la información que almacenamos en dispositivos electrónicos como las formas de organización y procesamiento que permiten las tecnologías actuales.

Este tipo de conocimiento facilita la gestión masiva de datos, la rápida difusión de información y la creación de redes de conocimiento globales. Campos como la inteligencia artificial, el análisis de datos o los grafos de conocimiento se apoyan precisamente en la capacidad de relacionar y aprovechar grandes volúmenes de información digitalizada.

El conocimiento en base a la forma en que son adquiridos

Y para finalizar nuestro listado con los tipos de conocimiento más importantes tenemos una nueva clasificación que va orientada al modo en que se han adquirido dichos conocimientos. Aquí se diferencian el conocimiento académico, el conocimiento profesional, el conocimiento vulgar, el conocimiento tradicional y el conocimiento religioso, entre otros enfoques complementarios sobre cómo aprendemos.

El conocimiento académico

El conocimiento académico es el conocimiento adquirido en instituciones que cuentan con finalidades y normativas particulares, como escuelas, institutos, universidades y centros de formación. Se basa en programas estructurados, evaluación formal y especialización progresiva en determinadas áreas del saber.

Incluye tanto conocimientos teóricos como prácticos, y se apoya en métodos de enseñanza y aprendizaje diseñados para garantizar un nivel mínimo de comprensión en cada etapa formativa. En muchos casos, el conocimiento académico sienta las bases para desarrollar posteriormente conocimiento profesional y especializado.

El conocimiento profesional

Es aquel que se adquiere en el ejercicio de una profesión. Se nutre de la experiencia diaria, la resolución de problemas concretos, la interacción con colegas y clientes, y la actualización constante con respecto a las novedades del sector.

Este tipo de conocimiento combina componentes técnicos, procedimentales, interpersonales y estratégicos, y suele convertir a la persona en un experto en su campo. Muchas veces integra, de manera práctica, lo aprendido en la formación académica con nuevas habilidades surgidas del trabajo real.

El conocimiento vulgar

Denominamos como conocimiento vulgar al conocimiento que tiene como objetivo intercambiar información entre iguales. Se construye a partir de la vida cotidiana, de la tradición oral, de los medios de comunicación y de la experiencia compartida entre personas sin una formación especializada en el tema.

No por ser “vulgar” es necesariamente menos valioso; de hecho, constituye la base de nuestro sentido común. Sin embargo, puede contener errores, prejuicios o simplificaciones que es importante revisar cuando se contrasta con otros tipos de conocimiento más sistematizados.

El conocimiento tradicional

Es el conocimiento que se transmite de forma hereditaria en base a la cultura. Muchas veces no está escrito, sino que se conserva en la memoria de las comunidades a través de relatos, prácticas, rituales y costumbres.

Incluye saberes sobre la naturaleza, la salud, la convivencia, la agricultura, la artesanía y la espiritualidad que han demostrado ser útiles para la supervivencia y el bienestar de los grupos humanos a lo largo del tiempo. En la actualidad, se reconoce cada vez más la importancia de respetar y proteger este patrimonio de conocimiento.

El conocimiento religioso

Finalmente tenemos el conocimiento religioso que es el que se desarrolla dentro de una institución social de tipo religiosa. Se adquiere mediante la participación en rituales, la lectura de textos sagrados, la enseñanza de líderes espirituales y la experiencia de comunidad de fe.

Este conocimiento brinda marcos de sentido, consuelo, orientación moral y pertenencia a quienes lo comparten. Puede coexistir con otros tipos de conocimiento y dialogar con ellos, generando reflexiones complejas sobre el lugar del ser humano en el mundo.

Esperamos que analicéis bien cada uno de ellos y tengáis en cuenta las diferentes clasificaciones que hay en función de las características y las particularidades de las distintas variantes, destacando el modo en el que se obtiene, el modo en el que se transmite y, por supuesto, también la forma en que consigue alcanzar la finalidad a la que está destinado. Comprender esta diversidad permite organizar una clasificación muy interesante a partir de la cual vamos a poder entender y estudiar mejor cada uno de estos conceptos, aprovechar más conscientemente nuestras formas de aprender y tomar decisiones más informadas en la vida personal, profesional y social.

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