Cómo convertirse en un experto: un plan detallado

En cualquier profesión, la mayoría de la gente es normal, algunos son terribles y algunos son excepcionales. ¿Qué es lo que marca la diferencia?

Durante los últimos treinta años, la investigación ha examinado cómo las personas llegan a convertirse en verdaderos expertos ya sea en el deporte, el ajedrez, la música, la medicina,…

No se trata de talento.

Muchas personas creen que se necesita un talento especial para ser altamente cualificado en un área en particular. Hay evidencia de que el CI es a menudo un indicador razonable de rendimiento en el trabajo.

Sin embargo, también existe evidencia de que el máximo rendimiento requiere de una extensa práctica y la investigación ha demostrado que los individuos específicamente identificados como “normales” pueden llegar a ser excepcionalmente hábiles en muchos campos con el entrenamiento adecuado.

La conclusión es que para alcanzar el éxito hay que centrarse en lo que se puede mejorar, en lugar de preocuparse por si somos o no lo suficientemente talentosos.

Las investigaciones muestran que la mayoría de las personas mejoran constantemente su rendimiento en el trabajo durante sus primeros dos años de experiencia profesional en un rol determinado. Después de eso, algunas personas siguen mejorando, otras se estancan y otras incluso comienzan a sentirse peor.

¿Por qué la gente deja de mejorar? La práctica no siempre te hace convertirte en un experto:

– La práctica tiene que ser constante y buscar una mejora. Si realizas las cosas siempre de la misma manera, entonces te estancarás. Muchas personas llegan a un nivel “aceptable” de rendimiento y dejan de hacer un esfuerzo deliberado para mejorar. El gerente, por su parte, no motiva a sus empleados para que realicen un mejor desempeño.

La clave de la excelencia: una práctica que busca la superación.

Esa práctica que busca constantemente mejorar te ayudará a convertirte en un experto. Es la práctica de tus habilidades en un nivel ligeramente superior, continuamente desafiándote a ti mismo para hacerlo mejor. Se caracteriza por objetivos específicos, un buen mentor, la progresión ordenada y las condiciones que permitan el progreso:

1) Los objetivos específicos:

Determinar exactamente lo que quieres mejorar y qué tienes que hacer para llevarlo a cabo. Tus metas deben dividirse en pequeños pasos que puedas conseguir en un corto período de tiempo y así evitar el desaliento psicológico.

2) Un buen mentor.

Un buen mentor que te proporcione información rápida, concreta y precisa es esencial para la mejora continua, y no es fácil de conseguir.

En el ámbito laboral ese mentor más bien se refiere a un colega con experiencia que sabe lo que significa un buen desempeño. Por desgracia, no siempre es fácil encontrar gente de tu confianza que te proporcione información exacta sobre cómo progresas y que encima te aliente.

3) Una progresión ordenada.

Cuando dominas un área, es hora de dar el siguiente paso. Este proceso de actualización debe ser frecuente y es el que te llevará a la consecución de objetivos a largo plazo.

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