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Una mirada a los factores bióticos

factores bioticos

La etimología de la palabra “biótico” hace referencia inequívoca al prefijo de origen griego “bio”, el cual significa “vida”, y es bajo este simple dato que el significado de este tan atípico término es esclarecido. Un “factor biótico” es, por tanto, un factor referente a vida, a aquello que esté vivo, siendo así que en ecología hace referencia a todo tipo de organismo que se desenvuelva en un ambiente dado, que lo modifique e interactúe con otros organismos o con el ambiente propiamente dicho. Hay un cierto componente de voluntad, donde estos factores evitan el simplemente dejarse llevar por las fuerzas naturales, y así, aunque no posean inteligencia en grado humano, ejercen influencia consciente en su entorno.

Hablamos por supuesto de “flora” y “fauna”, plantas, animales, y toda criaturilla similar pero de nombre poco conocido para quienes no estén algo metidos en el mundillo de las ciencias, o que simplemente sean curiosos. De esta forma, son factores bióticos un bosque y todos sus árboles, las ardillitas y las semillas y frutos secos que recolectan, aves de rapiña que acechan desde lo alto, las flores ornamentales, las frutas y hasta los hongos de capullo y espora que pueblan las zonas húmedas. O, sin ir más lejos, nuestras mascotas y sus pulgas, nuestros víveres, nosotros mismos, parece mucho porque es mucho a tener en cuenta, pero no lo es todo.

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Agentes de cambio

Estos diferentes seres vivos deben de procurar su propia supervivencia, y a través de la interacción con otros de su especie, reproducirse, por lo cual poseen una gran variedad de características fisiológicas y de comportamiento que les ayuden a competir por aquellos recursos necesarios para su subsistencia.

Los factores bióticos pueden entenderse como los agentes de cambio dentro de un sistema, los sujetos cuyo accionar pone en marcha al medio ambiente, pero ¿Qué es lo que accionan?, ¿de qué recursos se valen para sobrevivir?, la respuesta sería el otro elemento que según la ecología y la biología compone al medio ambiente: los factores “abióticos”. El prefijo “a” se le agrega a la palabra para denotar una cualidad de ausencia, o dicho de otra forma, para denotar que no pertenece a lo biológico, que le es ajeno. Es así que cosas como el aire, la tierra, el agua, la luz y la temperatura configuran el escenario donde la flora y la fauna se desenvuelven, un medio donde en sí mismo no existe vida, pero que proporciona sustento para esta.

Clasificación

Por una parte, según la función que cumplan en el ciclo de interacciones orgánico/inorgánicas en que se resume la vida, los factores bióticos tienen tres subdivisiones principales:

Productores o Autótrofos: el primer eslabón de una compleja cadena, este tipo de factor se encuentra compuesto por aquellos organismos que toman materia inorgánica y la convierten en el alimento que ellos mismos consumen. Esto implica que su interacción con otros seres vivos es limitada en comparación a otras especies al no depender del consumo directo de otros factores bióticos. Las plantas entran naturalmente en esta clasificación. Adicionalmente, al aprovecharse de elementos muchas veces desecho de otros seres (como el dióxido de carbono de la respiración y la urea de la orina), contribuyen a la reutilización de compuestos, una práctica que mantiene limpio el ambiente.

Consumidores o Heterótrofos: el hipotético segundo eslabón de la cadena alimenticia. Este factor está compuesto por aquellos organismos cuyas capacidades y aptitudes no le permiten fabricar sus propios alimentos, por lo cual realizan su obtención de nutrientes a través del consumo directo de otros seres, ya sea de Productores o de otros Consumidores. Los animales todos son ejemplo ideal de esta clasificación. Ya sean aquellos que comen plantas, carnívoros que matan otros animales, o carroñeros que se aprovechan de muertes diversas, ningún animal, es capaz de producir todos los nutrientes necesarios dentro del propio cuerpo, por lo cual recurren al consumo de seres que de una forma u otra lo han conseguido. Es por esto que el ser humano, aún si “cultiva” vegetales y “cría” animales, técnicamente es consumidor.

Descomponedores o Detritófagos: Así como los Productores aprovechaban la materia orgánica del ambiente o de las excreciones de otros seres vivos para nutrirse, este tercer y último eslabón de la cadena (al menos a nivel básico) se vale de la materia orgánica encontrada en los tejidos y compuestos en descomposición, sean estos hojas caídas, cadáveres, pieles mudadas o similares. Entre los Descomponedores más comunes se encuentran las lombrices de tierra y los hongos.

Este tercer tipo de factor biótico cumple con una función recicladora y reutilizadora similar en principio a la de los Productores al encargarse de procurar la marcha correcta del proceso vital del ambiente y su equilibrio, pero la realiza a un nivel más profundo, complejo y simbiótico cuando a la vez cierra y recomienza un ciclo. La materia orgánica descompuesta es transformada en sustancias que alimentan a los Productores, y el proceso reinicia.

Adicionalmente, existen clasificaciones dadas con respecto al número de organismos que se agrupara: individuo (una sola unidad), población (conjunto de individuos de un lugar determinado) y comunidad (conjunto interactivo de poblaciones). Por otra parte, los factores bióticos poseen un conjunto de relaciones intersubjetivas de acuerdo al tipo de interacción que realicen entre sí, de forma que existen: depredación (un ser vivo se alimenta directamente de otro, con la muerte como consecuencia), competencia (cuando dos especies utilizan el mismo recurso), parasitismo (cuando un ser vivo se aprovecha de otro sin ofrecer ningún beneficio a cambio) y mutualismo (una relación donde ambas partes se benefician de la interacción.

factores bioticos en el medioambiente

Factores Bióticos en la alimentación humana

Dicho esto, hay campos quizás insospechados donde los factores bióticos hacen acto de presencia. La Alimentación Macrobiótica, por ejemplo, es un tipo de dieta extraída de ideas provenientes de la cultura oriental, y reorganizadas bajo ideas modernas, acá, se manejan con extremo cuidado las proporciones y tipos de alimentos ingeridos bajo la idea de crear un adecuado balance de compuestos químicos en el cuerpo luego de digeridos dichos alimentos, colaborando así con el proceso de asimilación, lo que ayuda a evitar enfermedades al evitar la fatiga que sufre el organismo cuando le toca procesar cantidades desproporcionadas de alimentos.

Adicionalmente, una tendencia en la industria de la alimentación y en los patrones de consumo de diversas sociedades es la introducción de elementos “probióticos” en la dieta. Se tratan simplemente de diversos alimentos (usualmente embutidos o lácteos) a los que se les han agregado variedades especiales de bacterias que al ser consumidas benefician de alguna forma al organismo. Un ejemplo muy común serían las variedades de yogurt que mejoran el proceso digestivo y de absorción de nutrientes en el intestino.

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