El ser humano es el único mamífero que nace con la capacidad de comunicarse verbalmente. Al mismo tiempo, se ha podido desarrollar de manera que le resulte posible, e incluso fácil, comunicarse de manera escrita.
Es cierto que para algunas personas la letra escrita resulta más fácil que para otras, pero indiferentemente de qué tan sencillo te resulte el comunicarte escribiendo, está implícito que puedes hacerlo.
En tiempos antiguos la comunicación escrita estaba ligada sólo a unos pocos que tenían la capacidad monetaria para estudiar y conseguir aprender a leer y a escribir. Y a pesar de lo difícil que era en aquella época, y que no todos podían contar con el lujo de formar parte del mundo de las letras, aun así de la época antigua salieron muchos de los poetas que en estos días sentaron bases para la poesía actual.
En nuestros tiempos, la poesía sigue siendo tanto o más importante de lo que lo fuera en los tiempos de antaño, en que el bardo inmortal creará sus obras. En este post nos adentraremos en el mundo de la escritura y de la poesía para conocer un poco más sobre lo que es la función poética.

¿A qué nos referimos con función poética?

Este término, acuñado en el ámbito de la lingüística moderna, se conoce como la función característica de la lengua literaria, en la que el factor dominante es la misma estética del mensaje.
Desde la teoría clásica de la comunicación, se entiende que cada acto comunicativo tiene varios elementos: emisor, receptor, mensaje, contexto, canal y código. Roman Jakobson formuló (en 1960) que a cada uno de esos elementos le corresponde una función del lenguaje. En el caso de la función poética, el foco está puesto sobre el mensaje mismo y sobre el código, es decir, en cómo está construido lo que se dice, más que en lo que se dice.
Lo que el escritor pretende hacer al dejarse llevar por esta función es suscitar en el lector, o receptor, sensaciones de belleza, sorpresa, juego, profundidad o extrañamiento a través de la forma que tiene su mensaje. Para lograrlo, la lengua explota todos sus recursos formales: ritmo, rima, figuras retóricas, sonoridad, dobles sentidos y estructuras gramaticales llamativas. En suma, todos los recursos literarios son válidos en la función poética.
La función poética también se conoce como función estética, precisamente porque busca un efecto estético. No significa que el contenido no importe, sino que el modo de decir multiplica los significados y vuelve el mensaje más intenso, memorable o sugestivo.
Esta función la podemos encontrar, incluso, dentro del lenguaje coloquial. Después de todo, cada individuo, al construir un mensaje, selecciona de forma consciente o inconsciente las palabras a utilizar para expresar dicho mensaje de la manera más eficaz posible. Cuando, además, se busca que esa expresión resulte bella, ingeniosa o impactante, la función poética se activa, aunque no estemos escribiendo un poema.
Así, encontramos función poética en trabalenguas, refranes, chistes, juegos de palabras, slogans publicitarios y letras de canciones, además de en poemas, cuentos y novelas.
La función poética en la poesía

La poesía se conoce como la expresión más artística de la belleza por medio de la palabra, que se encuentra sujeta a la medida y la cadencia, de la cual se obtiene como resultado el verso.
La poesía lírica tiene múltiples modalidades de composiciones que, atendiendo a su forma, intención y tradición, son capaces de expresar sentimientos profundos y particulares, como el amor, el dolor, la admiración y la censura.
Al utilizar la función poética dentro de la poesía podemos contar con recursos expresivos como la rima, la aliteración y algunos otros. La rima crea parentescos sonoros entre los versos; la aliteración repite ciertos sonidos para generar musicalidad o sugerir sensaciones (por ejemplo, los sonidos silbantes para evocar el viento). A esto se suman recursos como la metáfora, el símil, la hipérbole, el paralelismo o el encabalgamiento, entre muchos más.
Si queremos tomar un ejemplo sencillo de uso cotidiano de rima y ritmo:
- Bien vestido, bien recibido.
- Casa Zabala, la que al vender, regala.
En ambos casos, el mensaje llama la atención por su forma sonora: la rima facilita el recuerdo y produce un pequeño placer auditivo. Aquí se ve claramente cómo la función poética está orientada al mensaje y aparece siempre que la expresión del arte atrae la atención sobre su forma. Se utiliza constantemente en el lenguaje y las cuñas publicitarias.
Otro ejemplo que podemos apreciar se encuentra en un poema de Federico García Lorca, titulado La casada infiel:
Y yo que la lleve al río, / creyendo que era mozuela, / pero tenía marido.
La sorpresa del contenido se refuerza con la cadencia de los versos, la rima interna y la economía del lenguaje. En pocas palabras, se condensan imágenes, emociones e ironía.
Importancia de la función poética del lenguaje

Podría pensarse que la función poética es algo meramente ornamental, una forma de “adornar” lo que se quiere decir. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de lo decorativo.
Gracias a su carácter lúdico y creativo, la función poética permite al hablante o escritor añadir nuevas capas de sentido al mensaje. Una frase construida con intención estética puede transmitir, al mismo tiempo, información, emoción, crítica social, humor, ironía o denuncia.
Además, la función poética impulsa la innovación lingüística. Al buscar nuevas formas de decir las cosas, el lenguaje amplía sus límites: surgen giros originales, metáforas inéditas, palabras compuestas, usos inesperados del ritmo o de la sintaxis. Con ello, la lengua se mantiene viva, flexible y en constante cambio.
En el ámbito literario, la función poética es la que permite que las obras comuniquen experiencias humanas complejas, muchas veces difíciles de explicar de forma meramente referencial. El lenguaje literario se caracteriza por integrar recurrencias fonológicas (rima, aliteración), gramaticales (paralelismos, anáforas) y semánticas (metáforas encadenadas, símbolos), creando una red de sentidos y resonancias.
En la vida cotidiana, por su parte, la función poética en refranes, expresiones populares o campañas publicitarias hace que los mensajes sean más memorables, persuasivos y emocionantes. Un buen slogan o una frase ingeniosa se fijan en la mente porque su forma nos sorprende o nos resulta placentera.
La función poética y las demás funciones del lenguaje

Aunque aquí nos centramos en la función poética, conviene recordar que, según la propuesta de Roman Jakobson, el lenguaje puede orientarse a diferentes fines. Cada una de las siguientes funciones se asocia a un elemento del acto comunicativo y, en la práctica, coexisten y se combinan en los mensajes reales.
- Función referencial o representativa: se centra en el referente y el contexto. Se utiliza para informar sobre hechos, describir la realidad o dar datos objetivos (por ejemplo: “La capital de Uruguay es Montevideo”).
- Función emotiva o expresiva: se centra en el emisor y se emplea para manifestar sentimientos, emociones, estados de ánimo o sensaciones (por ejemplo: “Me siento muy solo”).
- Función apelativa o conativa: se orienta al receptor. Busca influir en su comportamiento o provocar una respuesta, ya sea mediante órdenes, pedidos o sugerencias (por ejemplo: “Quédate quieto”).
- Función fática o de contacto: tiene como centro el canal de comunicación. Sirve para iniciar, mantener o verificar que la comunicación sea posible (por ejemplo: “¿Me escuchas bien?”).
- Función metalingüística: se centra en el código, es decir, en la propia lengua. Se emplea para explicar términos, aclarar significados o hablar sobre el lenguaje mismo (por ejemplo: “Los sustantivos son una clase de palabra”).
- Función poética o estética: se centra en el mensaje y en su forma. Es la que nos ocupa aquí, y se manifiesta cuando el discurso busca producir un efecto estético, de belleza, extrañamiento o creatividad.
En un poema, por ejemplo, predominan la función poética y la función emotiva, sin dejar de haber contenido referencial. En un anuncio publicitario, la función poética suele combinarse con la función apelativa para influir en el comportamiento del consumidor.
¿Cómo puede utilizarse la función poética?

El lenguaje, bien sea oral o escrito, expresa los estados de ánimo de quien quiere comunicarse. La función poética busca conectarse mediante la estética y el arreglo del mensaje que quiera expresarse. Y algunas de sus formas más comunes para ser usadas son:
- Musicalidad y rima: Aunque la expresión no sea un ritmo per se, sí se puede expresar con cierta musicalidad mediante la repetición de sonidos, sílabas o estructuras.
Idea: Hoy amaneció despejado.
Expresión poética: Hoy hace una mañana radiante, sonriente y brillante.
- Comparaciones y símiles: La comparación poética también es un medio utilizado a la hora de enriquecer la expresión. Se usan nexos como “como”, “cual” o “parece”.
Idea: María luce bien.
Expresión poética: María luce hoy cual rosa de abril.
- Juegos de palabras: Son expresiones en las que se utilizan sonidos semejantes, el contexto y el doble sentido para provocar humor, sorpresa o reflexión.
Idea: Venga a comprar pan en la panadería “La princesa”.
Expresión poética: Si disfruta de ponerle a su marido los cuernos en la mesa, cómprelos en la panadería “La princesa”.
- Eufemismos: Se usan expresiones matizadas, o se les dan la vuelta, a fin de mencionar un concepto o una idea de forma menos directa, pero emocionalmente más sugerente.
Idea: Su madre murió ayer.
Expresión poética: Ayer su madre pasó a mejor vida.
- Contrasentidos y paradojas: Se utilizan expresiones o ideas contradictorias, a fin de resaltar la idea principal. Es algo así como una comparación entre ideas opuestas.
Idea: Es una persona desagradable.
Expresión poética: Es una persona tan dulce como el pan de ajo.
A estos recursos podemos añadir muchos otros que suelen aparecer cuando la función poética está activa:
- Metáforas: identifican un término real con otro imaginario para trasladar significados (por ejemplo, “Tus ojos son estrellas”).
- Hipérbole: utiliza la exageración expresiva para intensificar una idea (por ejemplo, “Te he llamado mil veces”).
- Hipérbaton: altera el orden habitual de las palabras para destacar ciertos elementos o producir un efecto sonoro especial.
- Elipsis: suprime palabras que se sobreentienden, creando densidad y ritmo en el enunciado.
- Ironía: dice lo contrario de lo que realmente se piensa, confiando en que el receptor perciba el doble sentido.
Ejemplos de función poética
Esta función podemos encontrarla en muchos de los vocablos que solemos escuchar o leer: en refranes, cuñas publicitarias, poemas y letras de canciones. Aquí algunos ejemplos de la función poética.
- El camino pedregoso, enfadoso
- La luna traviesa nos miraba por el parque.
- Aquí me aturde tanto silencio.
- Al final los grandes perdedores son los que guardan todo para sí mismos.
- Quien a hierro mata, a hierro muere.
- Lo daría todo por verla sonreír una vez más.
- Bésame y sabrás que tan importante soy.
- ¿Y a quién le sonríe el arroz, con infinitos dientes blancos?
- Algunas cosas sencillas requieren un diseño complicado, mientras que los hechos complicados, tienen una serie de explicaciones sencillas.
- Así es la perseverancia: hasta una débil gota de agua horada las piedras.
- Él es la ley. En tierra de ciegos, el tuerto es rey.
- Un líder ignorante es un ciego guiando a otro.
- Si quiere comprar tomate, venga donde Don Mate.
- ¿Es verdad que reparten cartas, transparentes, por todo el cielo?
- Al cielo rogando y con el mazo dando.
- Miraba pasar los autos con cierta melancolía. De alguna forma sabía que ella jamás volvería.
- Esta noche la luna brilla en lo alto como si se tratase de un diamante.
A estos ejemplos podemos sumar otros muy habituales en el habla popular y en los materiales didácticos:
- En casa de herrero, cuchillo de palo.
- A mal tiempo, buena cara.
- Tres tristes tigres comían trigo en un trigal.
- Más vale pájaro en mano que cien volando.
- Siempre que llovió, paró.
- Tus ojos iluminan mi camino como dos estrellas.
Algunos poemas donde está presente esta función

Esta función se encuentra presente en libros, fragmentos de poemas y fragmentos de canciones. Aquí podemos encontrar algunos de ellos.
Cada vez que la veía, su corazón se llenaba de alegría. Él no podía entender cómo ni por qué sucedía, pero cada vez que la veía, en las venas sentía cómo la vida latía.
Sentí frío. Era el frío que tenían en tu alcoba. Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas. Entre las blancuras níveas. De las mortuorias sábanas. Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte, Era el hielo de la nada.
Fueron los mejores momentos de mi vida, esos días en que caminar por la calle parecía una hazaña y escuchar al instinto se convertía en la mejor estrategia para salir invicto en la escondida. Cuando me detengo a pensar en dónde quedaron esos años inmediatamente quiero volver a ellos.
Sentía el dolor en su aura, pero me negaba a mirarlo, mi corazón latía con la misma fuerza del día en que lo vi llegar. Solo comentó que siempre sería el más grande de sus amores, ¿cómo debería tomarlo? Me quedé sin palabras por un segundo, creyendo que se trataba de un sueño y en ese momento, sencillamente lo perdí por siempre.
Y yo que me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago, y casi por compromiso, se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos.
La tarde era gris, indudablemente manifestaba la intensidad de mis sentimientos aquella tarde. Me encontraba sentado frente a la ventana, obnubilado, sentía cómo la respiración me faltaba Había llorado tanto que no podían dejar ir una lágrima más. Me tomó un momento entender que mi corazón se había ido con el suyo para jamás regresar.
El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos.
Bailaba entre las llamas con una furia sensual que hacía vibrar el suelo que pisaba, mientras su corazón latía desbocado y las emociones se despertaban en todos aquellos que la miraban, envuelta en una belleza antigua y misteriosa que no parecía tener límites.
En todos estos fragmentos, la función poética se manifiesta en la elección minuciosa de las palabras, la creación de imágenes sensoriales, la musicalidad interna y la condensación de sentimientos intensos. El mensaje no se limita a informar: invita a experimentar, sentir y visualizar.
Comprender y reconocer la función poética en el lenguaje permite valorar con más profundidad tanto la literatura como las formas de habla cotidiana, además de ofrecer herramientas expresivas para enriquecer nuestra propia comunicación escrita y oral.
