Os vamos a presentar una serie de trucos para ligar por WhatsApp con los que podréis dar lugar al comienzo de una relación o, al menos, despertar un cierto interés por parte de la persona que os llama la atención, y también algunas frases para ligar que podéis adaptar. Eso sí, debemos tener en cuenta en todo momento el modo en el que queremos enfocar la relación, es decir, si buscamos algo esporádico o, por el contrario, estamos pensando en algo con más futuro y con mayor compromiso emocional.
Hoy en día WhatsApp, junto con otras redes sociales y apps de citas, se ha convertido en una herramienta indispensable para cualquier tipo de relación humana. Muchas historias empiezan con un mensaje, un meme o un audio mal grabado. Aprender a usar bien la aplicación no solo aumenta las probabilidades de tener éxito en el amor, también ayuda a comunicarnos mejor y de forma más auténtica con las personas que nos atraen.
Por eso, además de los consejos originales, vamos a integrar muchas ideas prácticas que han demostrado funcionar: cómo definir tu objetivo, cómo usar la ley de la escasez a tu favor, cómo mantener conversaciones interesantes, cómo mostrar tu mejor versión sin mentir y, muy importante, cómo dar el salto del chat al encuentro cara a cara sin quedar como una persona pesada o desesperada.
Para ligar por WhatsApp, empieza por conseguir su número

A la hora de ligar por WhatsApp lo que está claro es que vamos a necesitar en primer lugar una persona con la que ligar, ya sea chica o chico, eso lo dejamos a vuestra elección, aunque damos por hecho que si estás aquí es porque este paso ya lo has dado, o de lo contrario sería un poco extraño.
Pero vamos a lo que importa, ya que también vamos a necesitar su número de teléfono, o de lo contrario será imposible que nos pongamos en contacto con ella. Aquí entra en juego algo que muchas veces se pasa por alto: tener un motivo claro antes incluso de conseguir el número. Saber por qué te interesa esa persona (algo más que un simple “está buena” o “está bueno”) te ayudará después a iniciar la conversación con más naturalidad y coherencia.
Si ya tenemos guardado su teléfono tenemos gran parte del camino recorrido, pero en caso contrario hay que pensar que lo más probable es que algún amigo en común o persona de sus alrededores con la que podamos hablar sí disponga de él, por lo que podemos pedírselo o directamente podemos intentar buscar una excusa (pero que sea inteligente y creíble) para pedírselo directamente a ella.
Por ejemplo, podemos hablar con un amigo para intentar coincidir en un momento determinado, y a partir de ahí se puede organizar una quedada con un buen grupo de personas. Para ello está claro que tenéis que intercambiar los teléfonos entre todos, por lo que ya dispondrás de su teléfono y esa persona no habrá sospechado absolutamente nada, sobre todo si el que se lo ha pedido es tu amigo y no tú. Otra opción es aprovechar alguna situación lógica, como compartir unas fotos de un evento, enviar apuntes, coordinar un trabajo o comentar algo que os afecta a ambos.
En cualquier caso, intenta evitar pedir el número de forma brusca o sin contexto, porque puede generar desconfianza o una sensación de “¿y este quién es y qué quiere?”. La naturalidad y el sentido común siguen siendo tus mejores aliados.
Pero prosigamos; una vez que hayamos añadido a la persona que nos gusta a WhatsApp, lo siguiente es ser conscientes de que las prisas son malas consejeras, pero evidentemente tampoco nos podemos dormir en los laureles porque de lo contrario puede adelantarse otra persona. Hay que encontrar un equilibrio entre iniciativa y paciencia: mostrar interés sin atosigar.
Define tu objetivo y el tipo de relación que buscas

Antes incluso de enviar el primer mensaje conviene que tengas claro qué quieres con esa persona. No es lo mismo usar WhatsApp para un ligue ocasional que para conocer a alguien con quien te gustaría construir algo más estable.
No se trata de obsesionarse ni de montar una película romántica antes de tiempo, pero sí de tener una mínima claridad sobre tus intenciones. Esto te ayudará a:
- Comunicarte de forma más coherente, sin contradicciones entre lo que dices hoy y lo que haces mañana.
- Evitar juegos innecesarios si lo que quieres realmente es algo serio.
- No perder el tiempo si tus objetivos y los de la otra persona no encajan.
Además, recuerda algo fundamental: WhatsApp es un puente hacia el mundo real, no un sustituto. El objetivo final de una conversación por WhatsApp debería ser siempre poder veros cara a cara, aunque sea para confirmar que no hay tanta química como parecía en el chat. Todo lo que hagas en WhatsApp tendría que ir, directa o indirectamente, orientado a preparar una interacción en persona.
Intenta ser natural y no parecer desesperado
La clave a la hora de ligar por WhatsApp es intentar ser lo más natural posible, y aunque esto parece un tópico, en realidad es la única forma de que realmente podamos saber si existe un futuro con esa persona. Recordad que no sólo es importante que una persona nos guste y nosotros gustemos a esa persona, sino que es esencial que exista compatibilidad real entre ambos para que la relación pueda tener futuro.
Evidentemente, si nuestro objetivo es simplemente conocer a esa persona y no nos planteamos llegar más allá en lo que a compromisos se refiere (es decir, nos hemos planteado una relación esporádica), ya no nos preocupará demasiado el hecho de que nos conozca mejor o peor, pero si pensáis que puede ser la persona de vuestras vidas, mejor intentad dejar claro desde el principio el modo en que sois realmente. Si empezamos creando una personalidad 2.0 falsa, tarde o temprano habrá choque con la realidad presencial.
En este sentido no nos tenemos que pasar de seductores ni tampoco hablar como si estuviésemos hablando con una cabra, sino que intentaremos hacerlo como haríamos con un amigo (o una amiga) de nuestro entorno, de manera que no sospeche de nuestras intenciones, sino que directamente piense que somos personas agradables y queremos mantener una conversación sana y natural con esa persona a la que posiblemente acabamos de conocer o estamos en periodo de primeros contactos.
Los primeros contactos deberán ser breves, que no demuestren demasiado interés por nuestra parte y, en la medida de lo posible, algo concisos. Conforme veamos el modo en que reacciona la persona, ya iremos dando un toque más personal o más privado a la conversación. Es muy importante que tengáis en cuenta que al principio no debe saber de forma evidente que estamos interesados en ella, ya que muchas veces eso crea incomodidad y la persona se cierra a conocernos realmente.
Otro aspecto clave para no parecer desesperado es gestionar tu disponibilidad. Si contestas al segundo a todos sus mensajes pero desapareces cuando se propone quedar en persona, transmites inseguridad. Y si estás siempre online, preguntando, insistiendo y reclamando atención, puedes pasar a ser “uno más” en su lista de contactos que parece no tener vida propia. Aplica la llamada “ley de la escasez”: tu tiempo y tu atención valen, así que no los regales sin medida.
Cuida tu imagen de perfil y tu presencia online
Aunque parezca superficial, la foto de perfil de WhatsApp es muchas veces la primera impresión real que la otra persona se lleva de ti, más allá de lo que recuerde de haberte visto en persona. Es como tu carta de presentación.
Algunos consejos básicos:
- Elige una foto donde se vea claramente tu cara, mejor si estás sonriente y con un gesto natural.
- Evita las fotos demasiado postureo extremo, con filtros irreales o poses forzadas que no se parezcan en nada a ti en la vida real.
- Puede ser muy atractivo que aparezcas haciendo alguna actividad que te guste: tocando un instrumento, en la montaña, montando en bici… así das pie a temas de conversación y muestras parte de tu personalidad.
- No uses como principal una foto en grupo donde cueste identificar quién eres, puede generar confusión o desgana.
Además de la foto, muchas aplicaciones permiten incluir una pequeña frase de estado o descripción. Es una oportunidad para decir algo breve sobre ti: una frase divertida, una cita que te identifique, una pequeña muestra de tu sentido del humor. No hace falta escribir un libro, solo dejar una pincelada que invite a la curiosidad.
El primer mensaje de WhatsApp
Ha llegado la hora de escribir el primer mensaje, y aquí seguramente tendremos los nervios hechos cisco, lo cual es totalmente normal, pero debemos serenarnos para hacerlo de forma correcta.
Como decíamos en el apartado anterior, nuestro objetivo va a ser empezar una charla como amigos, sin ninguna otra intención (se entiende que visible), de manera que será más fácil que esa persona se interese en conocernos. Para ello podemos echar mano del recurso que hayamos utilizado para conseguir su teléfono o del contexto en que nos conocimos.
Si al final nos habéis hecho caso y habéis intentado organizar una quedada, evidentemente tu amigo y tú seréis los que os tendréis que encargar de la organización, ya que habéis sido los que habéis propuesto la fiesta, y a través de esto vamos a tener muchas posibles conversaciones que compartir con esa persona a la que queremos conocer.
Por ejemplo, podéis contactar para preguntar qué tipo de bebida le gusta, si bebe alcohol o no, si prefiere que se realice la fiesta en un sitio u otro, y en general algunas de las preguntas que se haría a cualquiera de los invitados a la fiesta. De esta forma ya empezamos a entablar la conversación y a partir de ahí pueden surgir los detalles. Pero ya os decimos, no los forcéis y no queráis darlo todo en el primer contacto, que ya sabéis que, si el camión corre mucho, al final acaba volcando y los huevos terminan rotos, y entiendo que tú no quieres eso.
Una buena práctica es tener siempre en mente un motivo concreto para escribir, no solo “hola, qué tal”. Si necesitas ideas, prueba estas frases para ligar graciosas.
- Algo que hayáis comentado en persona y que retomas: “Oye, al final miré el sitio ese de conciertos que dijiste…”.
- Un enlace a un artículo o vídeo relacionado con sus gustos: música, deporte, series, temas de conversación previos.
- Un recuerdo común: “Me he acordado de lo que dijiste el otro día al ver esto…”.
Así la otra persona percibe que no le escribes “por aburrimiento”, sino porque hay un interés genuino en conexión con algo que os une.
Aprende a mantener la conversación sin agobiar
No hay nada más importante a la hora de ligar por WhatsApp que poder tener temas de conversación interesantes que mantengan alta y expectante la atención de la otra persona.
Tenemos que ser capaces de hacerla reír con nuestro sentido del humor, aumentar un poco el misterio, excitarla con alguna insinuación o doble sentido en su momento y, sobre todo, generar conexión emocional, no solo charla trivial. La idea es engancharla a nuestra forma de comunicarnos para que siempre conteste a nuestros mensajes y llegue un momento en que desee tener una cita con nosotros.
Un truco muy efectivo es aprender a detectar y usar hilos conversacionales. Cuando la otra persona escribe una frase como:
“Me gusta mucho el deporte, me permite desconectar de todo.”
En esa frase hay varias palabras clave de las que puedes tirar para alargar la charla:
- “Gusta”: puedes compartir qué cosas te gustan a ti, preguntarle qué otras cosas le gustan, qué es lo que más disfruta.
- “Deporte”: puedes hablar de los deportes que tú practicas, anécdotas, partidos, algún reto deportivo que tengas.
- “Permite”: puedes centrarte en los beneficios que tiene el deporte para ti (salud, amigos, disciplina, energía…).
- “Desconectar”: puedes enlazar con otra actividad que te ayuda a desconectar, como la lectura, viajar, cocinar… y abrir otro tema.
Una de las ventajas de WhatsApp es que ves los mensajes escritos y puedes analizarlos con calma para detectar esos hilos. Es como un entrenamiento para tu creatividad y para desarrollar “labia” que luego también te servirá en persona.
Eso sí, intenta que la conversación sea equilibrada: no hagas solo preguntas como si fuera un interrogatorio, ni hables solo de ti como si fuera un monólogo. La idea es ir intercambiando información, emociones y pequeñas confidencias sin saturar.
Ajusta tu tono: charla trivial, conexión y tensión sexual
Cuando ligas por WhatsApp, no basta con hablar de cualquier cosa. Es útil entender que puedes jugar con distintos niveles de conversación que se complementan entre sí:
- Charla trivial: comentarios sobre el día a día, bromas, pequeñas anécdotas. No crean atracción por sí solas, pero son la base para romper el hielo y entretener.
- Cualificación: son los momentos en los que haces ver a la otra persona que valoras su forma de ser, su manera de pensar o algún rasgo concreto. No son piropos vacíos, sino elogios bien justificados.
- Conexión emocional o romántica: cuando habláis de sentimientos, miedos, sueños, experiencias importantes. Aquí se genera una intimidad más profunda.
- Sexualización: insinuaciones, dobles sentidos, alguna broma picante suave, o conversaciones más eróticas si hay confianza y se ve claro que el interés es recíproco.
Lo importante es no quedarse siempre en el mismo tipo de mensajes. Si solo usas charla trivial, será difícil que se genere atracción; si te vas al extremo romántico desde el primer día, puedes asustar; y si sexualizas demasiado pronto, puedes parecer irrespetuoso o precipitado. Ve subiendo gradualmente la intensidad, observando cómo responde la otra parte y respetando siempre sus límites.
Nunca saques conclusiones anticipadas con WhatsApp

Muy atentos a este punto, ya que es muy habitual que comencemos a elucubrar absurdos cuando vemos que una persona ha leído un mensaje que hemos enviado pero que no nos ha contestado todavía. Muchas veces no somos conscientes de que las personas pueden estar ocupadas en ese momento y realmente no lo hacen con ningún tipo de mala intención.
De hecho, en bastantes ocasiones ocurre justo lo contrario: no quieren contestar a la ligera, sino que quieren dedicar un tiempo para escribir una respuesta adecuada e incluso para poder mantener una pequeña conversación con nosotros. O simplemente están liadas con su vida y contestan cuando pueden, igual que tú.
¿Ves como algo que pintaba mal al final era para bien? Así que deditos quietos, que van al pan. Por esa razón, si ves que esa persona ha visto el mensaje pero no ha contestado, no tengas ninguna prisa ni pienses nada negativo, ya que hay que darle tiempo o incluso, a lo mejor, nos está poniendo a prueba para ver qué tipo de intención tenemos con ella.
Además, recuerda el principio de la escasez: no estés pendiente todo el día de si está en línea, si tiene la foto cambiada o si ha visto tu estado. Tener una vida propia activa, con actividades, amistades y proyectos, te hace más atractivo y te protege de obsesionarte con la respuesta de una sola persona.
Presta atención a los pequeños detalles
Es también importante, si queremos ligar por WhatsApp, que prestemos atención a los detalles que nos ayuden a conocer a esta persona en la que estamos interesados, algo que no siempre es fácil porque hay personas que se abren más y otras son más reservadas en las conversaciones a través de WhatsApp.
En cualquier caso, tarde o temprano vamos a poder obtener algo de información acerca de cómo es esa persona, qué tipo de gustos tiene, si es extrovertida o introvertida, si es más de mar o de montaña… Todos los detalles cuentan, y una de las ventajas de WhatsApp es que los tendremos guardados para poder releerlos más adelante y preparar una buena estrategia.
Un ejemplo a la hora de utilizar algunos de los datos que vayamos obteniendo es, por ejemplo, enterarnos de que le gustan los animales. En alguna conversación en la que podáis meterlos sin forzar, puede ser interesante enviarle una foto vuestra con vuestra mascota (o la de vuestro amigo, pero nunca la de vuestro amigo con vuestra mascota, no me seáis…).
En cualquier caso, la idea es prepararla bien antes de que llegue la ocasión de enviarla, observando todos los detalles, ya que así nos podemos asegurar de que es una foto perfecta en la que destacamos todos los rasgos que consideramos le puedan interesar más, como ese libro de un autor que te encanta detrás, un instrumento musical, etc. (quita la foto de la revista para adultos antes de darle al botoncito). Aunque a esa persona le daremos a entender que es una foto que acabamos de hacer de forma totalmente improvisada, como si en nuestra habitación siempre hubiese una maceta con lirios salvajes y una bolsita con pienso ecológico con el que alimentamos a los pájaros todos los días en nuestra ventana (esconde la escopeta de balines, a ellas no les molan) pero no os paséis, que al final no va a quedar espacio para vosotros.
Ahora en serio, intentad ser lo más sinceros posibles, que las mentiras tienen las patas cortas, y si vuestra intención es la de llegar a algo serio en el futuro, no debemos empezar la relación sobre cimientos de membrillo. Usad la información que os da para hacer pequeños gestos que demuestren que os acordáis: enviarle una canción del estilo que le gusta, un meme sobre su serie favorita, una foto de un lugar que os comentó que quería visitar…
Escribe bien y comunícate de forma eficaz
Aunque no estemos en una clase de lengua, la forma en la que escribes dice mucho de ti. Para tener una comunicación eficiente y atractiva por WhatsApp es importante:
- Cuidar la ortografía y la gramática. No hace falta ser perfecto, pero sí evitar errores constantes que puedan transmitir dejadez.
- Usar frases completas que se entiendan bien, con comas y puntos cuando haga falta. Eso facilita que la otra persona siga el hilo.
- Adaptar el tono al contexto: no es lo mismo un mensaje de broma que hablar de algo más personal o emocional.
- Usar emoticonos con moderación: ayudan a expresar emociones y matizar la ironía, pero si abusas puedes parecer poco serio o infantil.
Una herramienta muy potente es aprender a ser asertivo: decir lo que quieres, lo que no quieres y lo que sientes de forma clara y respetuosa. Esto te permitirá dejar claro, llegado el momento, que tu interés no es solo ser un “amigo virtual” eterno, sino alguien con quien quedar y avanzar, sin resultar agresivo ni invasivo.
Comparte contenido y experiencias para crear vínculo
WhatsApp permite mandar fotos, vídeos, audios, ubicación, notas de voz, enlaces… Si los utilizas bien, pueden ser herramientas muy útiles para mostrar tu personalidad y crear momentos compartidos incluso sin veros en persona.
Puedes enviar, por ejemplo:
- Canciones que te gusten y creas que encajan con sus gustos.
- Artículos o vídeos relacionados con temas que hayaís comentado.
- Fotos de algo que estás haciendo que pueda darle curiosidad (sin convertir el chat en un álbum diario de tu vida).
- Notas de voz breves para que escuche tu tono de voz y tu forma de expresarte, lo que añade cercanía.
La clave está en que todo lo que compartas tenga un sentido: o bien la hace reír, o bien le muestra algo de tu mundo, o bien demuestra que te acuerdas de cosas que te ha contado. No se trata de saturar con contenido, sino de elegir bien qué y cuándo.
Evita los errores típicos que espantan al principio
En las relaciones que empiezan por WhatsApp se repiten una y otra vez ciertos errores que pueden echar a perder una buena conexión. Algunos de los más comunes son:
- Mensajes de “buenos días” y “buenas noches” demasiado pronto. Son bonitos cuando ya hay confianza y reciprocidad clara, pero al principio pueden parecer empalagosos o invasivos.
- Escribir mucho más de lo que la otra persona responde. Si tus mensajes son ensayos y recibes monosílabos, algo falla: o no hay interés, o el tema no le engancha. Ajusta el ritmo y la cantidad.
- Confesar que estás aburrido y que te cuente algo. Eso transmite dependencia y cero atractivo.
- Enviar fotos o mensajes subidos de tono sin un interés claro y recíproco. Además de ser una falta de respeto, puede ponerte en situaciones muy desagradables.
- Hablar mal de tus ex o de otras personas con las que has tenido algo. Genera desconfianza y mala impresión.
Lo ideal es que el tono vaya evolucionando de forma natural, adaptándote a las señales que te da la otra persona y, si algo no va, respetar también un posible “no” o una falta de interés, sin insistir ni forzar situaciones incómodas.
Si está receptiva, es el momento de quedar cara a cara
Es posible que hayamos seguido todos los pasos, hayamos celebrado aquella fiesta de la que hablábamos al principio y, con el tiempo, hayamos seguido manteniendo una relación de amistad con esa persona, de manera que podremos empezar a ver señales de si realmente está interesada o no en nosotros.
En el caso de que tengamos claro que le podemos interesar, será el momento de proponer quedar un día a tomar algo pero de forma sana, sin ningún tipo de groserías y nada que pueda hacer que piense que somos distintos a como somos realmente (o al menos intenta disimularlo, mangurrián, no le sueltes una de tus perlas del tipo “Vamos a tomar un café, y ya si eso luego vamos a casa y me ayudas con el polvo”).
Si seguimos manteniendo dudas pero queremos pasar al ataque cara a cara, volveremos a hacer uso de nuestro amigo para organizar algo más sencillo que la fiesta, como por ejemplo quedar a tomar un café o algo que nos permita conocer y ser conocidos de una forma más directa pero sin compromiso por parte de ninguno.
Cuando propongas quedar, recuerda:
- Haz una propuesta concreta (día aproximado, tipo de plan), no un “a ver si quedamos algún día” eterno.
- Ofrece siempre una salida fácil: si dice que no puede, respeta y no dramatices; puedes sugerir otra ocasión con naturalidad.
- Mantén un tono ligero, sin poner toda la presión del mundo en esa cita. Es solo un paso más para ver si os gustáis también en persona.
Y recordad que ligar por WhatsApp está muy bien, y puede ser una forma muy cómoda y efectiva de conseguir conocer a alguien, pero también hay que tener en cuenta que, para conocer a esa persona de verdad y para que exista la posibilidad de una relación en el presente o en el futuro próximo, es esencial que quedemos en persona y comencemos a compartir algo más que unas palabras a través de un teléfono.
Si la cosa va a más… o va a menos
Puestos a pensar que ya habéis llegado a una fase en la que los mensajes suben de tono, escoge bien por dónde y cómo los vas a enviar. Y sobre todo, que haya consentimiento por su parte. No todo el mundo se siente cómodo con el sexting, y menos si la relación todavía no está asentada.
Debes ser consciente de que, si lo ve el receptor, también lo puede llegar a ver más gente. Nada te garantiza que solo lo reciba aquella persona a la que se lo envías. Para decidir si debes hacerlo, piensa qué te parecería que esa imagen o esos mensajes se hicieran públicos. Si la idea te horroriza, quizá no sea buena idea mandarlos.
Pero recuerda que lo más importante, más allá del interés amoroso o sexual que tengas hacia la persona, es el deseo real de querer conocerla y profundizar en la relación. En este sentido, haz el esfuerzo de mantener conversaciones interesantes y profundas con ella, eso os unirá más que cualquier otra cosa.
Comparte tu historia y escucha la suya. Si en algún momento ves que no hay reciprocidad, que el interés no es mutuo o que la energía siempre sale solo de tu lado, no te desilusiones: no es un fracaso, solo una derrota puntual. Has comprobado la realidad y eso te permite soltar y abrir espacio para alguien que sí se interese en ti de la misma manera.
Así que, romanticones, preparad vuestras mejores frases y vuestro mejor rostro de cara a la galería, pero sobre todo preparad vuestra mejor versión auténtica. Ligar por WhatsApp no es magia ni una quimera: es un medio más para conectar con personas reales. Si lo usas con respeto, sentido del humor, paciencia y claridad, aumentas mucho las posibilidades de que ese icono verde acabe llevándote a una muy buena historia cara a cara.