Cómo hacer terapia con Reiki: guía completa y usos prácticos

  • El Reiki canaliza una energía vital universal a través de las manos para armonizar cuerpo, mente y espíritu, sin sustituir nunca la atención médica.
  • Las sesiones presenciales o a distancia buscan relajar profundamente, reducir estrés y acompañar procesos físicos y emocionales mediante posiciones de manos y trabajo con chakras.
  • La práctica se aprende por niveles con iniciaciones guiadas por un maestro, integrando principios de vida que fomentan calma, gratitud y amabilidad cotidiana.

terapia con reiki

Si eres una persona sensible es probable que te haya interesado alguna vez el Reiki y las energías que hay en el universo. Todo lo que haces en el día está cargado de energía, estás constantemente rodeado de un campo de fuerza con vibraciones invisibles que, si sabes utilizarlas correctamente, podrán mejorar tu bienestar personal. El Reiki consiste en esto, en aprender sobre cómo utilizar estas energías para mejorar tu vida y la de los demás.

Qué es y cómo funciona

que es el reiki y como funciona

El Reiki es una técnica japonesa que se utiliza para aliviar problemas físicos y mentales, apoyar la claridad mental y el bienestar espiritual. En japonés, la palabra “rei» hace referencia a una inteligencia superior que impregna todas las entidades vivientes y no vivas y guía el funcionamiento inherente del universo. La palabra «ki» tiene que ver con la energía no física que fluye a través de todo lo que está vivo, incluidas las plantas, los animales y los seres humanos.

Por este motivo, ki también se denomina energía de fuerza vital y se conoce como qi o chi en otros linajes orientales. La combinación de estas dos palabras es lo que define al Reiki como «energía de fuerza de vida guiada espiritualmente”. Esta definición resume la idea central: existe una energía universal disponible y el practicante aprende a canalizarla de forma consciente.

Tradicionalmente se considera que el sistema más extendido es el Reiki Usui, atribuido a Mikao Usui, y que se transmite de maestro a alumno mediante un proceso de iniciación. Aunque existen diversos estilos y escuelas, todos comparten una base común: canalizar energía a través de las manos para favorecer el equilibrio de cuerpo, mente y espíritu.

Cuando una persona realiza Reiki, tendrá que canalizar la energía de la fuerza vital a través de sus manos y transportarla hacia otra persona o hacia sí misma. Se dice que la guía espiritual permite que el Reiki fluya a través de las partes afectadas del campo de energía de la persona y las carga con energía positiva. De este modo, el Reiki no se concibe como una energía personal del terapeuta, sino como una corriente universal que se dirige allí donde más se necesita.

Los chakras del Reiki

Esto hace que se aumente la conciencia en y alrededor del cuerpo físico donde se contienen los pensamientos y sentimientos negativos. Estos pensamientos y sentimientos negativos producen energía densa y pueden causar estrés, ansiedad, dolores físicos, confusión o desesperanza. La persona que realiza el Reiki aclarará las vías de energía para que estos malestares puedan ir sanando poco a poco.

Dentro de la visión energética se considera que el cuerpo está atravesado por diferentes canales y centros de energía o chakras. Cuando estos canales se bloquean o debilitan, se generan desequilibrios que pueden afectar al bienestar físico o emocional. El Reiki busca restaurar el flujo armonioso del ki, permitiendo que la energía vital circule de manera más libre y equilibrada.

Aunque desde la medicina convencional no existe una explicación concluyente sobre su mecanismo de acción, muchas personas describen el Reiki como una experiencia profunda de paz interior, alivio emocional y sensación de ligereza. Más allá de la interpretación espiritual, una explicación posible es que el estado de relajación que induce el Reiki reduce la respuesta fisiológica al estrés, lo que repercute de forma positiva en el organismo.

La iniciación en Reiki y los niveles de aprendizaje

Para poder canalizar Reiki de manera estructurada es habitual pasar por un proceso llamado iniciación, sintonización o armonización. Se trata de una ceremonia simbólica y energética mediante la cual un maestro de Reiki “abre” los canales del estudiante para que este pueda conectar de forma más consciente con la energía universal.

Durante la iniciación, el maestro realiza una serie de gestos y utiliza determinados símbolos de Reiki sobre el campo energético del alumno. Esta acción, según la tradición, ayuda a limpiar bloqueos, aumentar la sensibilidad energética y establecer un vínculo especial entre maestro y estudiante. Muchas personas la describen como un momento profundamente transformador, lleno de calma, emociones intensas o sensación de presencia amorosa.

La iniciación no requiere conocimientos previos, pero sí una actitud abierta y respetuosa. No se considera un rito mágico, sino un acto de compromiso con uno mismo y con la intención de utilizar la energía para el bien propio y de los demás.

En el sistema Usui o tibetano se suele hablar de cuatro niveles de Reiki que se estudian de forma gradual:

  • Nivel 1 o Shoden: se centra en el autocuidado y en la sanación física básica. Se aprende la historia y filosofía del Reiki, los cinco principios, técnicas de respiración y meditación, posiciones de manos para el autotratamiento y para tratar a otras personas.
  • Nivel 2 o Okuden: se profundiza en el trabajo emocional y mental. En este nivel se enseñan los símbolos principales de Reiki y se aprende a utilizarlos para potenciar la energía, armonizar emociones y practicar Reiki a distancia.
  • Nivel 3 o Shinpiden: se focaliza en el crecimiento espiritual y en la maestría interior. Se incorporan nuevos símbolos y técnicas avanzadas, y se refuerza la conexión con la propia esencia.
  • Nivel 4 o Gokuikaiden: corresponde a la Maestría de Reiki. Permite iniciar a otras personas y transmitir la enseñanza. No todas las personas sienten la necesidad de llegar a este grado, ya que implica un compromiso profundo con la práctica.

En todos los niveles se invita a integrar los llamados cinco principios de Reiki, que funcionan como guía de vida:

  • Solo por hoy, no me enfadaré.
  • Solo por hoy, no me preocuparé.
  • Solo por hoy, seré agradecido.
  • Solo por hoy, trabajaré honestamente.
  • Solo por hoy, seré amable con todos los seres.

Estos principios recuerdan que el Reiki no es solo una técnica de imposición de manos, sino también una filosofía de equilibrio cotidiano que se puede aplicar en la forma de pensar, sentir y relacionarse.

Cómo hacer terapia Reiki

Durante una sesión de terapia de Reiki, el paciente generalmente se acuesta en una camilla de masajes. El practicante de Reiki coloca sus manos sobre (o directamente encima) del cuerpo del paciente en varias posiciones, comenzando en la coronilla de la cabeza.

Antes de empezar, la persona instruida en Reiki suele hablar unos minutos con el receptor para explicar el proceso, conocer su situación y sus expectativas. Esto ayuda a crear un clima de confianza, a resolver dudas y a que el paciente se sienta seguro durante toda la sesión.

La energía de Reiki fluye a través del practicante, de sus manos a la persona que está acostada sobre la mesa. Sin embargo, el mecanismo exacto por el cual la energía de Reiki supuestamente fluye de una persona a otra es desconocido, simplemente sucede según la experiencia de quienes lo practican. Algunos maestros de Reiki afirman que pueden tratar a pacientes sin estar cerca de ellos, es decir, practicar Reiki a distancia, una práctica conocida como curación a distancia o Reiki a distancia.

En realidad nadie sabe exactamente cómo funciona el Reiki, pero lo que está claro es que las energías fluyen entre unas personas y otras y esto puede afectar positiva o negativamente a la persona que recibe este tipo de energías. Es posible que el Reiki esté relacionado con la energía de tipo electromagnético y que interactúe con el campo electromagnético de una persona, aunque esta idea no está demostrada científicamente.

Reiki en la cabeza

Otra teoría es que el Reiki promueve la relajación profunda, que a su vez disminuye la respuesta al estrés del paciente y fomenta procesos naturales de autorregulación del organismo. En ese estado de calma, el cuerpo podría aprovechar mejor su capacidad de recuperación. Sin embargo, la eficacia general de Reiki no está bien fundamentada en la literatura científica, por lo que debe entenderse como una terapia complementaria y no como sustituto de tratamientos médicos.

La sesión de Reiki suele durar entre 45 y 90 minutos y el paciente, además de estar en la camilla, tendrá que estar descalzo pero vestido. Se recomienda retirar relojes, joyas u objetos metálicos que puedan incomodar y colocar el móvil en silencio para no interrumpir el proceso. Es habitual poner música suave de fondo y utilizar aromas mediante incienso o aceites esenciales para potenciar la relajación (aromaterapia).

Durante la sesión, el terapeuta coloca sus manos sobre diferentes zonas del cuerpo asociadas tradicionalmente con los chakras: cabeza, garganta, pecho, plexo solar, abdomen, zona pélvica y espalda. En cada posición se dejan las manos inmóviles unos minutos para permitir que la energía de Reiki fluya. El paciente suele sentir una gran relajación y sensación de paz. Hay incluso quienes se quedan dormidos en mitad de una sesión, pero esto no es un problema para conseguir un buen resultado final.

A veces, los pacientes pueden sentir cosquilleos o sensación de frío y calor cuando la energía fluye por las diferentes partes de su cuerpo. Otras personas notan vibraciones suaves, sensación de ligereza o de que el cuerpo se expande. Incluso pueden sentir que están flotando. También es normal que no se sienta nada especial a nivel físico y, aun así, percibir después una mayor claridad mental o descanso emocional.

Posiciones de manos y apertura de chakras en una sesión

En muchas escuelas de Reiki se enseñan una serie de posiciones de manos estándar para recorrer todo el cuerpo y asegurar un tratamiento global. Aunque cada maestro puede tener variaciones, una secuencia habitual incluye:

  • Manos sobre la cara y la frente, con los ojos cerrados, para inducir calma mental.
  • Manos sobre la coronilla, conectando con la sensación de apertura espiritual.
  • Manos a ambos lados de las sienes, apoyando la liberación de tensión mental.
  • Manos en la parte posterior de la cabeza y base del cráneo, zona ligada a la relajación del sistema nervioso.
  • Una mano en la garganta y otra sobre el corazón, para equilibrar comunicación y emociones.
  • Manos sobre el plexo solar y el estómago, zona asociada a la gestión de emociones y autoconfianza.
  • Manos en el ombligo y parte baja del abdomen, relacionadas con la creatividad y las relaciones.
  • Manos sobre el área pélvica o chakra raíz, trabajando la seguridad y la estabilidad.
  • En la parte posterior, manos en la espalda alta, zona relacionada con cargas y responsabilidades.
  • Manos en la espalda media y zona de riñones, vinculada a la energía vital.
  • Manos en la espalda baja, conectada con el apoyo y la sensación de sostén.
  • Para finalizar, se puede “peinar” el aura del receptor con las manos, desde la cabeza hasta los pies, a cierta distancia del cuerpo, con la intención de retirar residuos energéticos.

Durante la sesión de Reiki se considera que se abren los siete chakras principales y se conectan con la fuente de energía. Los chakras serían los encargados de tomar la energía vital y universal que está en el entorno para transformarla en frecuencias que el cuerpo utiliza para mantenerse sano. El trabajo con las manos sobre cada chakra ayuda a armonizar estas áreas tanto en el plano físico como emocional y mental.

Qué cura el Reiki y para qué se utiliza

El Reiki es una herramienta que ayuda a reducir el estrés y a potenciar la relajación del paciente. Muchas personas utilizan Reiki únicamente para mejorar el bienestar general, sentirse más tranquilas, dormir mejor o afrontar situaciones de cambio con mayor serenidad.

Es necesario mencionar que el Reiki no cura por sí mismo ninguna enfermedad diagnosticada. No sustituye a ningún tratamiento médico, psicológico o farmacológico. Lo que puede hacer es ayudar a crear en el cuerpo y en la mente un mejor ambiente interno y disposición emocional favorable para acompañar procesos de recuperación, aliviar tensiones y apoyar la capacidad de afrontamiento de la persona.

Por ello, el Reiki se considera una terapia complementaria a la medicina tradicional y se practica en centros de atención médica, clínicas, consultas privadas e incluso en algunos hospitales que lo integran dentro de programas de cuidado integral, especialmente en áreas donde el manejo del estrés o el dolor es importante.

Los pacientes que reciben Reiki pueden experimentar cambios en su cuerpo y en su estado emocional y, a veces, sentirse algo molestos tras las primeras sesiones. Con la energía movilizándose, la persona puede tener náuseas, irritabilidad, sensibilidad extrema, cambios de humor o necesidad de descansar más. Esto se describe a menudo como un proceso de “purificación” o reajuste energético. Por eso es recomendable seguir con el número de sesiones que el practicante aconseje, permitiendo que el organismo se adapte.

Energía del Reiki en las manos

Cada persona puede responder al tratamiento de diferentes maneras, por este motivo no se debe comparar cómo te sienta a ti una sesión de Reiki con cómo le sienta a otra persona. Algunas notan cambios inmediatos; otras, transformaciones más sutiles a lo largo del tiempo. Además, después de varias sesiones deberás valorar si el Reiki es una buena opción para ti o no. Cuanto más largo sea el tratamiento de Reiki, mejor podrán observarse los resultados y los efectos de dicho tratamiento, siempre entendidos como apoyo al bienestar global.

Cómo empezar a practicar Reiki de forma responsable

Si te interesa aprender a hacer terapia con Reiki, lo primero es comprender que cualquier persona puede aprender, independientemente de su edad o profesión. No se requieren “dones especiales” ni experiencias previas en otras terapias; basta con una mente abierta y el deseo sincero de crecer.

Algunos pasos útiles para comenzar son:

  • Informarte y elegir una escuela o maestro: existen muchos estilos de Reiki, pero todos comparten una base común. Investiga metodologías (presencial u online) y elige un maestro con el que sientas afinidad y confianza.
  • Realizar el primer nivel de Reiki: te proporcionará las herramientas básicas para el autotratamiento y para ofrecer sesiones sencillas a otras personas de tu entorno.
  • Practicar con regularidad: como cualquier disciplina, el Reiki se fortalece con la práctica constante. Unos minutos diarios de imposición de manos en ti mismo ayudan a afinar tu sensibilidad y observar cambios en tu energía.
  • Integrar los principios de Reiki en tu vida diaria: más allá de las sesiones, los principios son una guía para vivir con más calma, responsabilidad y gratitud.
  • Avanzar con conciencia: si lo sientes, podrás seguir con niveles superiores para profundizar en el trabajo emocional, mental y espiritual, sin prisas y respetando tu propio ritmo.

A la hora de elegir formación, es recomendable buscar cursos impartidos por maestros de Reiki con experiencia y, si es posible, referencias de otros alumnos. Lo más importante es que te sientas acompañado, libre de presiones y con espacio para preguntar y compartir tus vivencias.

Reiki a distancia: cómo funciona una sesión

Además del Reiki presencial, muchas escuelas enseñan la práctica de Reiki a distancia. Esta modalidad se basa en la idea de que la energía no está limitada por el espacio ni el tiempo y puede dirigirse a una persona aunque no se encuentre físicamente delante.

Quienes la practican explican que, para hacerlo, se utilizan símbolos específicos de Reiki y técnicas de visualización o sustitución. De forma general, una sesión de Reiki a distancia incluye:

  • Preparación: tanto el practicante como el receptor buscan un lugar tranquilo donde no haya interrupciones. El receptor puede tumbarse o sentarse cómodamente, con intención de recibir.
  • Definición de objetivos: se acuerda previamente qué aspecto desea trabajar la persona (estrés, apoyo emocional, una situación difícil, etc.).
  • Conexión energética: el practicante establece mentalmente el vínculo con el receptor, a veces utilizando el nombre completo, la imagen o la fecha de nacimiento.
  • Activación de símbolos: se trazan los símbolos aprendidos en el segundo nivel para enfocar la energía a través del espacio y el tiempo, equilibrar emociones y potenciar la armonización.
  • Envío de Reiki: durante un tiempo variable (desde unos minutos hasta cerca de una hora), se mantiene la atención en la persona y se deja fluir la energía.
  • Cierre y agradecimiento: al terminar, el practicante cierra la sesión, agradece internamente y, si es posible, comenta con el receptor las sensaciones que ha tenido.

En Reiki a distancia también pueden utilizarse recursos como la visualización del cuerpo de la persona entre las manos, el trabajo sobre una foto o el uso simbólico del propio cuerpo como “mapa” del receptor. La clave, según esta tradición, es la intención clara, el respeto y la práctica continuada.

Música para hacer Reiki

La música es un complemento muy valorado en las sesiones de Reiki porque ayuda a favorecer un estado de calma y presencia. No es imprescindible, pero suele utilizarse música instrumental suave, sonidos de la naturaleza o melodías diseñadas para la meditación, siempre a un volumen bajo que no distraiga.

Si quieres aprender a hacer Reiki o simplemente quieres saber qué tipo de música es la que se utiliza en las sesiones, a continuación vas a poder encontrar algunos vídeos para que puedas escucharlos libremente. Como podrás comprobar, son canciones que invitan a la calma y al bienestar de la persona que las escucha. Aumentan la relajación y la quietud interior escuchándolas únicamente cerrando los ojos y, si además se ponen en una sesión de Reiki, aún mejor.

Si te das cuenta, en cada vídeo la duración es larga para poder utilizar la misma melodía de música durante toda la sesión de Reiki. De esta manera, no tendrás que cambiar la música simplemente porque se ha acabado la pista de audio. ¡Pon play y disfruta de la música y de todo lo que te puede aportar en una sesión de Reiki!

Vídeo 1

Vídeo 2

Vídeo 3

Además de estas propuestas, puedes explorar distintas listas de reproducción de música para meditar o relajarte y quedarte con aquellas que te transmitan una sensación de serenidad estable. Lo más importante es que la música no resulte intrusiva y que acompañe, de fondo, el proceso de conexión contigo mismo.

Comprender qué es el Reiki, cómo funciona, qué puedes esperar de una sesión y de qué manera integrarlo en tu vida diaria te permite utilizar esta técnica de forma más consciente y responsable. Tanto si decides recibir sesiones como si sientes el impulso de formarte, el Reiki puede convertirse en una herramienta de autoconocimiento, de gestión del estrés y de apoyo emocional que complemente positivamente tu camino de bienestar.


Añadir como fuente preferida en Google